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Rosa y política: lo de Paula V. con Pablo I.

Amor y drogas. El fugaz no romance, o no, de la televisiva Vázquez y el mediático Iglesias. Pica bien la raya y rula con tu rulo

8 min

Amor. La actualidad cardiaca viene teñida de política. La vida sentimental de Pablo Iglesias e Irene Montero está en el candelero. Se ha rumoreado con saña que ya no están juntos, que una bella presentadora que no es otra que Paula Vázquez ocupa ahora el corazón del líder de Podemos, que es del tipo de guapo canijo a decir de sus fans. Un peluchito. La colisión entre la supuesta crisis de Pablo e Irene y la irrupción en escena de la Venus de El Ferrol animó durante cuarenta y ocho horas la escena de la crisis de Estado propiciada por el referéndum. Pablo es partidario del 1-O y Paula, de Podemos. Una copla de Ussía desató la comidilla del todo Madrid. Escribió el vate en la contraportada de La Razón: "Irene Montero llora y a mí me da en la nariz que hay una presentadora con pretensiones de actriz en el lecho que ella añora".

En el ABC de los recuerdos de Anson se colapsó la centralita. Caso de manual de fake news cuya resultante inmediata beneficia a los supuestos afectados, menos a Irene. Pablo tiene su "sex-appeal" y Paula, un aire de diva concernida con las desigualdades mundiales, aspirante a musa de una "gauche" dominada por el negro azabache de Ada, Anna Gabriel y la ultrajada Montero. La Vázquez desmiente el tópico de la rubia tonta y también el de la rubia de bote. Por ejemplo, ella jamás habla de la vida de los concursantes de los realities que pastorea. Lo pone en sus contratos. Sin embargo, de la suya habla lo que le da la gana, que no es mucho pero basta para desmentir que esté con Iglesias. Así lo atestigua en un vídeo con su señor padre colgado en su cuenta de Instagram.

Por lo demás, Paula Vázquez se queja de que la televisión es una trituradora de carne en la que las mujeres forman parte del decorado. Es un activista contra el edadismo, a pesar de que no le va mal. La primera vez que salió en televisión fue en el Un, dos, tres edición de 1993. El programa ya pasaba de vintage a pura desesperación melancólica. De ahí fue en un "in crescendo" que partiendo de la nada le permitió alcanzar las más altas cotas de la miseria (Marx dixit) sin caer, empero, en el belenestebanismo.

Tiene casi toda la razón cuando se queja del empuje de las nuevas generaciones encarnadas en Patricia Conde y Cristina Pedroche. La diabólica televisión exige caras nuevas todo el rato. Pasa que en los medios ha habido grandes damas de una edad ciertamente provecta para el canon: Encarna Sánchez, Mayra Gómez Kemp, Carmen Sevilla, María Teresa Campos, Ana Rosa Quintana, Mercedes Milá, Ana Blanco, Terelu Campos, la treintañera Susanna Griso y tantas otras que ocuparían una enciclopedia ahí están, al pie del cañón, como si fuera ayer, igual que Jordi Hurtado, de "Saber y ganar", para el que no pasan los siglos. ¿En cambio, qué fue del Chapis?

El caso es que lo de Pablo y Paula es una fantasía, salvo que ella haga un Guti. "In illo tempore", cuando José María Gutiérrez Hernández jugaba en el Real Madrid, Paula y el centrocampista subieron a las redes unas fotos en plan acaramelados. Que si era broma y no era tal. Dos semanas después el Cuore los "cazaba" de la mano piquito venga y va por el centro de la capital. Muy apasionados no se les veía, pero juntos en ese momento estaban.

En principio y en teoría, la señorita Vázquez ahora mismo está sin pareja conocida y parece mucho pollo para tan poco arroz, pero "impossible is nothing", según acuñó Muhammad Alí, nacido Cassius Clay. De primera dama, Paula rompería moldes, igual que Doña Letizia de Reina de España. El equilibrio sería perfecto. La Reina presentaba en su día las noticias y doña Paula, las peripecias del mítico "La isla de los famosos" de Antena 3.

Raval, híper de las drogas

Drogas. Yin y yang. Si el Vaticano es primer Estado del mundo en consumo de vino de uva per capita, España está a la cabeza de todos los listados del fumeque, la esnifa y el chute. Es un drama, un problema sanitario de gran envergadura que en general se la trae al pairo a nuestras insignes autoridades. El Raval, por ejemplo, se ha convertido en un híper de las drogas en el que los yonquis deambulan con la jeringa pendiente de la vena mientras los camellos tiran abajo las puertas de los pisos de los bancos para instalar expendedurías de un polvo amarronado vagamente relacionado con el jaco.

Los vecinos que todavía resisten en la zona dan la cacerolada en vano. Las patadas en las jambas ajenas gozan de gran predicamento en Barcelona, aunque el objeto de estas okupaciones no sea vivir, sino matar. Si la alcaldesa Ada Colau se ha enterado, el caso le importa un pijo porque las infraviviendas son los escombros de la burbuja inmobiliaria o no le han explicado que quienes mandan en el barrio no son los miembros del ateneo ácrata del potorro de la Bernarda sino la mafia de la amapola.

"Rula con tu rulo"

Convendría que tomara nota de la iniciativa de la municipalidad de Bilbao, que reparte a los encanallados de la tocha unas prácticas tarjetas para cortar en "brunoise" la farlopa. "Birrindu ongi zurre marra". Pica bien tu raya. "Si no está bien picada, puedes dañar tus fosas nasales" se advierte en el plástico, que también recomienda "rula con tu rulo". Magníficos consejos. El rulo es el billete de meterse el tirito y la admonición viene dada por la nefanda propensión de los clientes de los estupefacientes a compartir fluidos, mocos y sangre incluidos. Es un asco, pero si cortar una raya en la tapa de un water es peligroso por la E.coli, lo otro puede ser mortal. El caso es que a izquierda y derecha la solución es repartir consejos y en último extremo jeringuillas. Si se aplicaran con el mismo celo que contra el tabaco las drogas no estarían a la vuelta de la esquina.