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Juego de Reinas: Letizia no deja que Sofía vea a sus nietas, en "Lecturas"

La periodista Pilar Eyre afirma que la Reina cierra el paso a la Reina emérita. Quilombo entre Mar Flores y Javier Merino. El empresario sostiene que ha sido él quien ha decidido cortar con la exmodelo

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Mal rollo en el complejo de la Zarzuela. La reina Letizia es una mujer con carácter. El relato de sus peripecias en la prensa rosa resulta estremecedor. En el Lecturas, una columna de Pilar Eyredesvela que no se lleva con su suegra, lo que tiene la consecuencia de que doña Sofía no puede ver a sus nietas Leonor y Sofía. Según la periodista, Letizia no permite que abuela y nietas mantengan contacto más allá de la formalidad de las fotos oficiales, como la de la misa de Pascua en Palma. La reina emérita está desolada y así se lo hacía saber a su familia griega cuando le preguntaron por ellas hace unos días: "¡No sé cómo están! ¡No las veo nunca! ¡No me dejan verlas!" Y lo que es peor, la madre de Letizia "está siempre ahí metida", se lamentaba. Ser reina emérita para eso. Tela.

Al tiempo, otro gran partidario de Letizia, Jaime Peñafiel cuenta en "La Otra Crónica" de El Mundo el cirio que le lió a un probo ciudadano en un restaurante de la carretera de La Coruña, el "Carus", nombre que no es indiciario de la categoría del establecimiento. Pues bien, Doña Letizia "se levantó y dirigiéndose airadamente a una mesa, le gritó a uno de los comensales: '¡¡Usted no me fotografía!!' El pobre hombre se disculpó porque no era su intención".

La Reina, eso sí, es de gustos sencillos, puesto que el "Carus" es una casa de comidas de aire asturiano en el que el plato de fabada está a catorce euros y el famoso cachopo, a quince. ¿Cachopo? Dos filetazos de ternera rebozados rellenos de jamón y queso. Lo que se dice una cosa ligera, un "sanjacobo" para gargantúas. Popular restaurante en la línea de los locales que pretenden recuperar la comida regional española destrozada por dos décadas de emulsiones, espumas y esferificaciones. Se pondrá de moda. Sobre todo por la mesa de la Reina.

En España se decía que no había monárquicos sino juanistas primero y juancarlistas después. ¿A ver ahora quién se hace felipista?

Contaba Matilde Fenoy en el ABC que Letizia practica una desestresante modalidad de yoga con estas palabras: "Que Doña Letizia es un ejemplo a seguir en cuanto a llevar un estilo saludable, lo sabíamos, de lo que ya teníamos menos constancia era de que gran parte de su secreto en la luz de su rostro y serenidad que transmite partía de un método concreto del mundo yoga, el Iyengar. Una técnica espiritualista que ayuda a mantener la salud y el equilibrio interior. Desde que la noticia saltara por boca de la propia Reina la semana pasada en la inauguración de FITUR, a la que acudió sin Felipe VI, cuando se detuvo en el pabellón de la India a charlar con Elsa Aguirre, profesora de yoga, esta especialidad se ha puesto muy de moda". Se trata de conseguir la paz espiritual y el equilibrio interior, nada de postureo.

Charo Chozas, una experta en la modalidad, explicaba a la periodista que se trata de "na técnica que enseña los medios para que el sí-mismo individual pueda entrar en comunión con el Sí-mismo Universal. Ciencia para el desarrollo integral del ser humano, sin distinción de sexo, raza, creencias, lugar de nacimiento o condición social". Y describía sus ocho "estadios": Yama: Mandamientos éticos y morales universales; Niyama: Disciplinas individuales; Asana: Posturas; Pranayama: Regulación de la respiración; Pratyahara: Interiorización de los sentidos de percepción; Dharana: Concentración; Dhyana: Meditación; Samadhi: El estado final de realización.

Un consejo: No lo intenten en sus casas. El pranayama, sobre todo, tiene sus riesgos.

Cambio de tercio. Javier Merino, el casi ex de Mar Flores, dice que ha sido él quién ha decidido poner fin a la relación. Qué mal estilo. Dice Beatriz Cortázar en una crónica imprescindible en el ABC que "uno de los motivos que se han apuntado para el final de su unión es el que se refiere a los problemas de Merino con la Hacienda Pública. Precisamente esta es la tesis que defiende un ex de Mar, Alessandro Lequio, quien desde «El programa de Ana Rosa» la ha definido como una mujer «que no da puntada sin hilo y planifica todo». Lequio, además, insistió en que su matrimonio con Javier «ha sido un apaño para Mar y no el amor de su vida». Además, ha desvelado capítulos íntimos de su propia relación con la modelo, en 1997. Según el conde italiano, Flores se resistía a romper con su novio oficial, el naviero gallego Fernando Fernández Tapias, pese a que le estaba siendo infiel con Lequio. «Me decía que esperara a que le regalara la casa que le había prometido. Andrea Savini tiene guardadas fotografías de Mar y Tapias visitando la casa que le iba a regalar en el parque Conde de Orgaz. No me enorgullezco de lo que hice esos años, pero si lo cuento es para que se sepa la manera de ser y cómo Mar planifica todo», ha señalado Alessandro Lequio".

Ni un palmo de limpio en la corrala española.