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El pezón ya no se lleva y el Papa canta con Camilo Sesto

Un club de alterne se arruina por prometer barra libre si el Hércules empataba con el Barça. Irina Shayk desfila embarazada y las redes sociales censuran el antojo de las mamas

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El D'Angelo Palace es como el D'Angelos de Madrid pero en Alicante, una boite con señoritas liberales. Todas se llaman Ingrid, Fabiola o Conchatumadre, pero se dejan llamar "cariño", "churri", "choni" y algo más si los clientes son generosos con los benjamines y aflojan la mosca. Vamos, lo que es un local canónico de los que en la puerta pone que no se vende tabaco para espantar a los mirones. En suma, un club de alterne como tantos. Malos tragos, poca ropa y menos luz.

El jefe de márquetin del D'Angelo, o quien se encargue de esos menesteres, acaba de meter la pata hasta el corvejón y provocar grandes pérdidas en el negocio (según Libertad Digital) por quererse marcar el tanto del tipo listo, en plan, si España gana la Eurocopa, le devolvemos el dinero del televisor, que es lo que prometían los grandes almacenes cuando la selección no pasaba de cuartos.

El cartel de una despampanante joven, ataviada con un bikini del Hércules, el equipo local, anunciaba barra libre si el conjunto ganaba o empataba con el Barça en el partido de la Copa del Rey disputado el pasado miércoles. Hércules Club de Fútbol contra Fútbol Club Barcelona. No había color, a priori. Cómo va a empatar el Hércules. No tiene nada que hacer. Esto no nos cuesta un euro, jefe, y nos posiciona en el mercado del hincha.

Sí, sí. Pues el Hércules empató a uno y un aluvión de sedientos forofos asaltó la barra a la americana, sin pedir la vez. Un mojito por aquí, un güisquito por allá, marchando siete gintonics y así toda la noche. Una catástrofe. Nada que ver con lo sucedido en el bar Bero de Santa Coloma durante la última final de la Champions League. Paco Chang prometió un cubata gratis por cada gol del Barça. Jugaba el Real Madrid contra el Atlético Aviación, también de la capital. Humor amarillo.

Ya estamos en Navidad. Se sabe por el desfile de lencería fina de los ángeles de Victoria's Secret. Sostenes, tangas, ligueros, medias a medio muslo, taconazos y vaporosos (o pavorosos) saltos de cama, transparencias de infarto y puntillas finas. Un escándalo. Irina Shayk, la exnovia de Cristiano Ronaldo, sale ahora con el actor Bradley Cooper, el de El francotirador, y caben dos opciones tras su desfile para la marca de calzas (hagas lo que hagas, ponte bragas) en París: o se ha inflado a fabadas o está embarazada.

Al parecer se trata de lo segundo (descubre el LOC de El Mundo) combinado con una ropa interior que realza las turgencias de la musa rusa, una maternidad en ciernes que no descuadra un ápice con las sedas, tules y farfollas con las que encubre la rotunda desnudez de sus encantos y la naturaleza indómita de su propia naturaleza. Ha hecho historia, dice la periodista Andrea Domenech. El estado de buena esperanza arrasará en las pasarelas.

El mundo es como un club liberal en el que a veces nada es lo que parece. Por un lado, libertinaje; por otro, absurdas restricciones. Los pezones están prohibidos, pero no se trata de una nueva tendencia consistente en amputarse el rabillo de las tetillas y su areola correspondiente sino de la magia del photoshop, según un abracadabrante reportaje del Verne de El País que descubre que la política de las redes sociales censura los pezones no por la vía de las pezoneras o los rectángulos negros sino por su mera y lisa exterminación. Así pues, "pregnant", sí; "nipples", no.

De las revistas de colores, destaca el Pronto, que alumbra su portada con dos fotos, una del Papa Francisco y otra de Camilo Sesto. Tremendo dúo. Camilo canta en Madrid y el Sumo Pontífice recita en Roma, se mezclan las pistas "et voilà", hit navideño para España e Hispanoamérica, carne de Grammy latino. En Italia, el que canta es Albano. Aquí seguimos fieles a El tamborilero de Raphael, pero esperamos en ascuas el fruto de semejante colaboración.