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Restos óseos de víctimas de la erupción del Vesubio en Herculano / EFE

Las momias del Vesubio revelan diferencias de género en el acceso a la comida

Los hombres consumían más pescado y cereales, mientras que las mujeres basaban su dieta en huevos, lácteos y carne

5 min

El análisis de los huesos de las víctimas de la erupción del Vesubio en el año 79, que arrasó Pompeya y la vecina Herculano, muestra que en esta ciudad la dieta variaba según el sexo.

Así lo indica los resultados de un estudio liderado por la Universidad de York (Reino Unido), que ha contado con la participación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Mientras los hombres consumían más pescado y cereales, las mujeres comían más huevos, lácteos y carne.

Diferencias de género

Según las hipótesis de los expertos, estas variaciones en la alimentación corresponden a las diferentes ocupaciones de cada sexo, las prohibiciones culturales y las restricciones dictadas por una distribución desigual del poder.

Asimismo, la investigación se ha desarrollado a partir del análisis del colágeno de los restos óseos de 11 hombres y seis mujeres de Herculano. Para ello, se han aplicado técnicas de análisis isotópico, para analizar los aminoácidos --los componentes básicos de las proteínas-- de los esqueletos y reconstruir así los patrones dietéticos con precisión.  

Las mujeres consumían más proteína animal

Los resultados muestran que, en Herculano, los hombres obtenían un 50% de las proteínas de alimentos salidos del mar y comían una proporción mayor de cereales que ellas.

En el caso de las mujeres, se observó una mayor contribución proteica y calórica de productos animales. Esta, más que carne, estaría basada en lácteos y huevos, tal y como señalan las fuentes históricas sobre la vida en aquella época. Además, la investigación apunta a que su alimentación también podía incluir más legumbres, frutos secos o verdura cultivada de forma local, aunque no se ha podido precisar.

Acceso desigual a la comida

Las "diferencias significativas" entre las proporciones de alimentos marinos y terrestres implicaba que "el acceso a la comida estaba diferenciado según el género", destaca el líder del equipo que ha realizado el estudio, Oliver Craig.

El mayor consumo de pescado por parte de los hombres puede responder a su privilegiada posición social. Incluso en el caso de los esclavos, los varones podían ser liberados a los 30 años, diez antes que ellas, por lo que conseguían poder económico a una edad más temprana. Además, eran ellos, por lo general, quienes se dedicaba a actividades relacionadas con la pesca.

Incógnitas por resolver

Los análisis han revelado algunas diferencias dentro del mismo sexo, más entre los hombres que en las mujeres, Con todo, los investigadores no han podido establecer los motivos de esta realidad.

Tampoco es fácil saber si estos resultados se puedan extrapolar a otras sociedades o solo reflejan las costumbres de aquella área geográfica. "El golfo de Nápoles era un sitio afortunado en el contexto del Imperio Romano, debido a su centralidad en el sistema de producción agrícola y comercial del Mediterráneo", recuerda la autora principal del estudio, Silvia Soncin.

Interés en Herculano

El trabajo se centra en Herculano, más pequeña y menos conocida que Pompeya, con unos 5.000 habitantes. Aunque "Pompeya ha proporcionado muchísimos restos humanos de gran valor arqueológico, las poblaciones de la playa de Herculano son un caso excepcional para observar las diferencias", destacó la experta.

Estos restos humanos ofrecen "una rara instantánea arqueológica de una población antigua sin los sesgos, basados en el privilegio y la clase, que pueden limitar la información obtenida de los cementerios”.