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Un niño en una tienda de golosinas / EP

Un vendedor de golosinas, investigado por presunto abuso de ocho menores

Las víctimas del acusado tenían entre 8 y 12 años y una de ellas estaba afectada por una minusvalía

3 min

Un vendedor de golosinas de Hostalric (Girona) se enfrenta a una pena de 45 años de cárcel por el presunto abuso de ocho menores de edad, de entre 8 y 12 de años, entre 2013 y 2014. Una de las víctimas tiene una minusvalía del 35%.

La Fiscalía acusa a Antonio L. de ocho delitos continuados de abuso sexual a menores y un delito de corrupción de menores en la modalidad de difusión de pornografía infantil, por los que pide 45 años de prisión. Además, propone que esté 10 años en libertad vigilada por cada uno de los delitos.

Tocamientos

La defensa del investigado alega que éste padece un "grave trastorno" mental que le afecta a sus capacidades cognitivas y volitivas, por lo que pide su absolución y alega que el caso ha tardado cinco años en llegar a juicio. Por otro lado, el procesado ha consignado 24.000 euros para hacer frente a una posible indemnización.

La acusación defiende que el sospechoso, de mediana edad, era el responsable de una tienda donde se vendían artículos para niños, ubicada cerca de un parque de juegos infantiles en Hostalric. Entre el verano de 2013 y el 1 de octubre de 2014 supuestamente “hizo tocamientos” a varias niñas que compraban en el establecimiento. Asimismo, algunas menores declaran que el vendedor les reglaba golosinas o les ponía más y les cobraba menos, con la voluntad de ganarse su confianza.

Pornografía infantil

El acusado niega las acusaciones y en la primera sesión del juicio se ha limitado a contestar sólo a las preguntas de su defensa. Asevera que nunca tocó a las niñas, aunque admite que no era raro que sentara en su regazo a algunos de sus clientes menores de edad y que jugara con ellos. Las víctimas que han prestado declaración añaden que el sospechoso les hacía pasar detrás del mostrador y que, además de sentarlas en su regazo, les realizaba tocamientos en los genitales y el culo.

Por su parte, Fiscalía defiende que "el acusado formó parte de redes de intercambio de archivos" a través del programa eMule. Le encontraron 33 vídeos de pornografía infantil “con contenido explícito de menores de edad posando desnudos o realizando prácticas sexuales de todo tipo". Unos hechos que el vendedor ha negado. La defensa también ha pedido la nulidad del auto que acordó la intervención del material informático alegnado falta de fundamentación y vulneración del derecho fundamental a la intimidad y al entorno digital.