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Hierbajos en el parque Carles I de Barcelona / CG

La vegetación crece descontrolada en Barcelona

El plan ecológico de urbanismo, el coronavirus y la lluvia son los principales causantes de la invasión de la flora

M. Carmen Duarte
5 min

Este año, la lluvia y el coronavirus se han hermanado para hacer brotar la vegetación de Barcelona entre adoquines y bancos, bajo los árboles, junto a estaciones de bus y de bicicletas; los brotes verdes amenazan con invadir el pavimento. Desde 1977 no se registraba un volumen de precipitaciones igual (291 litros por metro cuadrado en la capital catalana) y los servicios mínimos establecidos durante la pandemia han jugado a favor de este crecimiento descontrolado de hierbas de todo tipo en las grietas del cemento.

El Programa de impulso a la infraestructura verde urbana que el Ayuntamiento de Barcelona inició en 2015 para incrementar la vegetación y las zonas verdes de la ciudad ha sido otro factor clave para este nuevo ecosistema barcelonés. El proyecto de Ada Colau, que pretende aumentar un metro cuadrado de verde por cada habitante para 2030, eliminó los herbicidas químicos para evitar los efectos del cambio climático y dejó crecer vegetación en los alcorques para “incentivar la vida al aire libre y el bienestar de la ciudadanía”.

Amaranto, la reina de la selva de cemento

La Amarantha Spinosus (amaranto), la especie que más se puede ver en esta nueva Barcelona frondosa, es originaria de Hispanoamérica y puede alcanzar los 150 centímetros de altura. Crece en sitios húmedos y secos, le gusta el sol y expandirse a sus anchas. Con todo, en cientos de puntos de Barcelona se pueden ver todo tipo de hierbas y matojos, de diferentes magnitudes y especies, que dan una imagen de cierta dejadez de los espacios públicos.

Las malas hierbas crecen junto a una papelera de las calles Balmes con Pelai
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Las malas hierbas crecen junto a una papelera de las calles Balmes con Pelai

Foto: CG

Hierbajos en la acera junto a la Estación de Francia de Barcelona
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Hierbajos en la acera junto a la Estación de Francia de Barcelona

Foto: CG

Dos palmeras luchan por un sitio en la calle Pujades de Barcelona
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Dos palmeras luchan por un sitio en la calle Pujades de Barcelona

Foto: CG

Las hierbas colonizan la acera de la calle Pujades
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Las hierbas colonizan la acera de la calle Pujades

Foto: CG

Los hierbajos cubren la valla de un párking en la calle Wellington
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Los hierbajos cubren la valla de un párking en la calle Wellington

Foto: CG

Operarios retiran maleza del parque Carles I
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Operarios retiran maleza del parque Carles I

Foto: CG

Los hierbajos se apoderan del parque de las Cascades
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Los hierbajos se apoderan del parque de las Cascades

Foto: CG

Las hierbas buscan sol en el paseo Marítim
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Las hierbas buscan sol en el paseo Marítim

Foto: CG

También se han observado en el paseo Lluís Companys varios ejemplares de Datura stramonius (estramonio), una planta venenosa de origen mexicano que se adapta a cualquier tipo de ecosistema y que no solo se emplea como droga, sino que en dosis altas puede causar la muerte. En las parcelas que el ayuntamiento ha acotado en el paseo, la especie que está brotando es el trébol común.

Un mapa de la Barcelona frondosa

Saliendo de la Estación de Francia, unos pasos a la derecha, la ciudad ya recibe al paseante con un rastro de maleza entre los adoquines que rodean una parada de autobús. El paseo de Pujades no se queda atrás: los hierbajos cubren un pequeño párking de motos y se expanden bajo los árboles, rozando los vehículos aparcados. Incluso en un par de alcorques, habitados por sendos árboles, se abren paso dos palmeras, intentando compartir el cuadrilátero. Aun así, el plan municipal prevé que sólo se podarán el 35% de estos espacios.

En la calle Wellington, en la parada de tranvía del mismo nombre, entre una pequeña grieta delante de unos escalones, nace una planta que ya mide más de un metro, sin más compañía que los adoquines. Más adelante, rozando la valla de un aparcamiento frente al zoo, seis metros de maleza descontrolada. A la izquierda, en el parque Carles I, trabajadores del ayuntamiento retiran unos rastrojos junto a los bancos, pero en el parque de las Cascades vuelven a aparecer pequeñas hierbas colonizando todo a su paso.

Refugios de biodiversidad y naturalizar espacios

La acción del Ayuntamiento de Barcelona se centra principalmente en promover el crecimiento de esa vegetación de forma libre en 17 “espacios bio” que suman 783.000 metros cuadrados y “naturalizar” 60 espacios verdes viarios de uso poco intensivo, que suponen 49.000 metros cuadrados. Uno de estos espacios es la avenida Paral·lel, con un sistema de riego que alimenta plantas que han brotado por sí solas, como Asparagus y Conyza bonaerensis.

Además, el programa verde de Barcelona incluye la creación de cinco “refugios de biodiversidad” en el parque Joan Miró, los jardines de Valent Petit, la Fábrica de Ca l’Alier, Glòries y jardines del Doctor Pla i Armengol. Se espera que en el futuro se sumen también otras cuatro áreas: los lagos de la Ciutadella, la plaza Gaudí, el parque de Diagonal Mar y la plaza de la Sagrada Família.