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Una discoteca de la Barceloneta durante la desescalada / TWITTER

Vecinos de la Barceloneta, contra las discotecas por atraer "drogas, alcohol y prostitución"

Residentes en el barrio marítimo reclaman el cierre de locales de ocio nocturno y plantean recurrir a la vía legal

5 min

Drogas, alcohol y prostitución no son marca Barcelona”. Así de tajante se muestra Manel Martínez, vicepresidente de la asociación de vecinos de la Barceloneta, que reclaman el cierre de los locales de ocio nocturno del paseo marítimo. “No queremos discotecas salvajes que atraen masificaciones y actividades delictivas”, señala.

Gente en la Barceloneta en plena pandemia de coronavirus / EFE
Gente en la Barceloneta en plena pandemia de coronavirus / EFE

Fue en mayo de 2019 cuando el Ayuntamiento de Barcelona anunció el cierre de varios locales de ocio nocturno del litoral de Barcelona, como Pachá, Opium, Carpe Diem y Shôko, para cuyo espacio se preveía un cambio de uso tras finalizar sus concesiones. Pero su titularidad la ostentan Patrimonio y el Ministerio de Hacienda que, si bien han admitido que traspasarán la tutela de algunos equipamientos al consistorio, no está tan claro en el caso de las discotecas.

“Engaño municipal”

Los vecinos lamentan el “engaño municipal” con la promesa precipitada de la clausura. “Lo cierto es que las licencias vencieron en mayo y están operando. Nos tememos una jugada astuta y ruin para que sus dueños consigan comprar el terreno y nos los tengamos que comer con patatas”, augura Martínez, conocedor de que generan grandes ingresos. “Me parece muy bien, pero aquí no, y menos con la concentración de gente que atraen”, zanja.

Aglomeraciones en la Barceloneta / BARCELONETA DIU PROU
Aglomeraciones en la Barceloneta / BARCELONETA DIU PROU

Un espacio que se podría destinar a un nuevo centro para el CSIC, a la ampliación del Hospital de Mar, o a la construcción de escuelas. “Deberían estar cerradas a cal y canto. Tenían licencia de restauración y en un visto y no visto se convirtieron en discotecas, cuando a pocos metros se encuentra un centro sanitario”, critica. Los vecinos son conscientes de que el sector del ocio es necesario --“la gente tiene que divertirse”-- pero rechazan que esta sea su ubicación. “No respetan los límites acústicos ni los horarios, hacen la vista gorda con el trapicheo que hay dentro. No puede ser, eso no es una discoteca normal. Y es que la concentración de espacios de ocio no lleva a nada bueno”, apunta el portavoz de los vecinos.

Llegada de turistas

Aunque durante la desescalada han sufrido masificación de visitantes en el barrio --también en algunas discotecas--, botellones y centenares de personas que, sin guardar las distancias de seguridad, se concentraban en el paseo marítimo para hacer deporte, Martínez celebra que durante los últimos días la situación se ha normalizado. Eso sí, en el barrio temen la llegada de turistas, como cada año. “No se trata de reclamar una vida monacal, pero sí pedimos prudencia”, apunta.

En la Barceloneta ya han sido testigos de la llegada de viajeros con sus respectivas maletas, aunque en teoría las fronteras con el extranjero aún no estén abiertas. Por ello, los residentes alertan de la reactivación de pisos turísticos ilegales en las próximas semanas. También de residentes que se muestran “totalmente ajenos” a las medidas de protección frente al virus, por ello instan a la cautela. Sobre todo entre el público joven que acude a los locales de ocio. “No hay ningún tipo de conciencia”, lamenta el portavoz de los vecinos.

Apostar por un modelo sostenible

Los residentes también plantean abordar un cambio de modelo turístico que otorgue prestigio a la ciudad y que huya del desfase que protagonizan los visitantes cada año. “Una propuesta que también cuide del visitante. Lo que decimos es turistas sí, invasores no”. “Barcelona tiene muchísimos atractivos, una oferta social, cultural, arquitectónica que es lo que debería vender”, apunta Martínez.

La próxima semana, los vecinos se reunirán con representantes municipales para abordar, entre otras cuestiones, el cierre de los locales de ocio. En caso de que su reclamo no llegue a buen puerto, no descartan emprender acciones legales para alcanzar su objetivo.