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Mujeres en el Atlas de Marruecos, uno de los destinos de viajes solidarios / FUNDACION GEODA

Vacaciones solidarias o cómo combinar altruismo y placer

Los viajes de voluntariado son una tendencia que se consolida, aunque no todos ofrecen experiencias ‘reales’

5 min

Destinos paradisíacos combinados con voluntariados para ayudar a refugiados, o a familias con menos recursos, o simplemente conocer otra cultura desde dentro. Este es el paquete de turismo solidario que se ofrece a quienes prefieren dar a sus días de descanso una finalidad altruista.

Hay diferentes formas de abordar las vacaciones solidarias: buscar por internet algo barato y seguro es una opción, aunque suelen ser más fiables las fundaciones que ya trabajan con proyectos concretos y que en verano dan la opción de sumarse a esa experiencia por unos días. Para los más arriesgados, es posible montarse el viaje por cuenta propia contactando previamente con una ONG que necesite colaboración.

África, Asia, Sudamérica

Hay entidades como Cooperating Volunteers que lo hacen todo: ofrece 25 países de tres continentes –África, Asia o Sudamérica— y se encargan de casi todo. Los vuelos y los visados van aparte.

Ir a Sri Lanka, por ejemplo, dos semanas tienen un coste de 335 euros. Esto incluye alojamiento, tres comidas diarias, costes administrativos, introducción a la cultura del país, un día completo de orientación, y las reuniones de supervisión de voluntariado. La empresa está enfocada en el turismo. El voluntariado hace que la experiencia se complemente, pero no se colabora con un proyecto concreto: se trata más bien de escoger el destino y luego ver en qué se puede colaborar allí.

Experiencia auténtica

La Fundación Geoda ofrece dos viajes de voluntariado específico y uno de turismo solidario. El viaje de turismo solidario se realiza en verano y tiene una duración de nueve días. “Son viajes gestionados completamente por la fundación, es decir que no hay ninguna agencia de viajes de por medio, y están destinados a personas que están interesadas en conocer el país, pero también nuestro proyecto”, explica el portavoz de la fundación, Luis García.

La Fundación Geoda realiza su proyecto de cooperación educativa y sanitaria en un sitio puntual de la cordillera del Atlas, en Marruecos, y es allí también donde se llevan a cabo sus viajes de turismo. García explica que, a diferencia de las agencias que ofrecen viajes con voluntariados, ellos invitan a los turistas a adentrarse en su proyecto, y a cambio les benefician además con un recorrido breve por algunos lugares turísticos de Marruecos para conocer en profundidad el país. El viaje tiene un coste de 550 euros, en los que se incluye todo menos los vuelos.

En primera persona

Victor Malo (periodista 31 años) explica que el verano pasado buscaba un viaje de un mes para desconectar. Viajaría solo y no tenía muy claro el destino pero sí sabía que quería “una experiencia más vital": "Un compañero me dijo que iba a un campo de refugiados en Grecia, y acabamos yendo juntos”.

El periodista explica que cuando llegaron allí no tenían permiso para entrar en los campamentos, y recomienda a quienes viajen sin intermediario que lo soliciten con dos o tres meses de antelación. Una vez dentro, sus tareas consistían en asesoramiento legal a los refugiados, actividades recreativas, y hasta construcción de suelos o limpieza del lugar.

“Una vez de vuelta en Barcelona nos reunimos con otros voluntarios que habían estado en el mismo campamento que yo (Kalochori, Grecia), y decidimos montar nuestra propia organización, Barcelona Human Aid, para enviar dinero y mejorar la calidad de vida de las personas que viven allí. Para mí fue una experiencia vital muy heavy, porque he conocido gente muy cercana y súper agradecida”.

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