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Un plato de comida altamente calórica / CG

Un equipo de la UOC halla una vía para adelgazar con estímulos cerebrales

A través de una corriente eléctrica leve y no invasiva consiguen acortar de forma notable los tiempos para perder peso y sin efectos secundarios

4 min

La mejor fórmula para adelgazar no es la fuerza de voluntad, sino reducir el hambre y el deseo de comer. Así lo sostiene el equipo de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) que ha hallado una nueva técnica para tratar diversos trastornos alimentarios a través de la estimulación cerebral no invasiva.

La investigación ha llamado la atención de la comunidad médica porque se trata de la primera vez que se hace un estudio en el que se activa al mismo tiempo una parte del cerebro y se inhibe la otra. Consiste en un tratamiento pionero que, en el caso de la obesidad, se ha utilizado muy poco.

Un método más rápido

Crónica Global ha hablado con la neuropsicóloga y directora del Centro de Estudios de Salud de la UOC, Elena Muñoz, para conocer las ventajas prácticas que puede tener esta inédita técnica para las personas que sufren de obesidad. Una de ellas es, sin duda, que los plazos para adelgazar son mucho más rápidos: “El tratamiento puede ayudar al paciente a acortar los tiempos para adelgazar, puesto que le facilitará modificar los patrones de ingesta alterados y hacerlos más adecuados”, explica.

Los afectados por trastornos alimentarios como la obesidad y la anorexia comparten un factor, que es que tienen alterado el proceso de toma de decisiones en relación con la ingesta. La terapia experimental consiste en estimular la actividad de una zona del cerebro --córtex prefrontal dorsolateral-- y disminuir la actividad del cerebelo mediante la aplicación de una corriente eléctrica muy leve que el paciente casi no percibe.

Falta de control ante la comida

“La obesidad es una patología muy compleja y se deben evaluar muy bien las causas subyacentes en cada caso, puesto que este tratamiento será útil para aquellos pacientes en los que la causa principal de la patología sea la falta de control de impulsos ante la comida”, añade Muñoz.

De momento, el estudio piloto se ha realizado con pacientes con obesidad leve (índice de masa corporal entre 30 y 35) con el objetivo de llevar a cabo el primer estudio con pacientes sin complicaciones médicas asociadas a la obesidad, tales como la diabetes o la hipertensión.

Ante estos primeros resultados, la estimulación cerebral no invasiva se presenta como una buena terapia complementaria de tratamientos convencionales de estas patologías: “El paciente podrá llevar a cabo otros tratamientos de manera paralela, de modo que el abordaje sea más global e integral, con las ventajas que eso conlleva".

Sin efectos secundarios

La máxima responsable del proyecto también defiende que es una técnica con "gran potencial", ya que puede ayudar a mejorar la calidad de vida del enfermo, no tiene prácticamente efectos secundarios, no es dolorosa y es fácil de aplicar.

El precio del estimulador sencillo ronda los 6.000 euros.

¿Efectos no reversibles?

El efecto de la estimulación cerebral no invasiva “es acumulativo”, sostiene la neuropsicóloga, “de manera que tratamientos prolongados pueden tener efectos a medio y largo plazo”.

El objetivo del tratamiento es facilitar la modificación de los patrones de ingesta inadecuados, que ayudarán al paciente a cambiar sus hábitos de alimentación y establecer una relación adecuada con la comida.