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Las universidades públicas catalanas tiran de profesores ‘baratos’

La figura del docente asociado ha aumentado su presencia en los centros públicos en los últimos años, mientras que sus condiciones laborales han empeorado

4 min

La Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) pasó de tener 1.419 profesores asociados en el curso 2012/2013 a 1.637 dos años después; la Universitat de Barcelona (UB) aumentó sus 2.092 de hace cuatro años hasta los 2.363 del curso 2014/2015; la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) pasó de 734 a 858 en dos años. El número de profesores asociados en las universidades públicas catalanas ha aumentado significativamente.

Se trata de docentes a tiempo parcial y con contratos temporales. Sobre el papel, la actividad educativa les sirve para completar el salario que reciben por su empleo fuera del centro. Por tanto, su sueldo es más bajo que el que perciben, por ejemplo, los profesores titulares. La limitación del presupuesto de la Generalitat y la actitud relajada de las propias universidades han motivado la proliferación de este tipo de docentes en los últimos años.

Recortes y modelo de universidad

Fuentes de CCOO y de la UB aseguran que el aumento de docentes a tiempo parcial va en detrimento del profesorado permanente; que, de algún modo, los “sustituyen”. En uno de los centros en el que se produce esta situación es precisamente la Universitat de Barcelona, tal como explica el coordinador del Vicerrectorado de Profesorado, Albert Madrenas.

Según él, esta subida de docentes asociados se debe a las “limitaciones en la tasa de reposición de los efectivos de profesorado permanente en el sector público”; es decir, a la actuación del Departamento de Empresa y Conocimiento, dirigido por Jordi Baiget.

Sin embargo, fuentes sindicales consideran que las propias universidades tienen cierta autonomía en este aspecto. “Es el centro quien apuesta por un modelo de docencia temporal o permanente, quien solicita el número de plazas asociadas que necesita para cubrir las necesidades docentes”, afirman.

Condiciones laborales a la baja

Hace años que los sindicatos denuncian las condiciones laborales de los profesores asociados. “Falta regulación, que los docentes temporales puedan optar a plazas fijas y que se cumpla la ley”, se quejan desde CCOO. Consideran que la normativa sobre esta figura es “laxa” y que no siempre se cumple, ya que algunos de los asociados no tienen un trabajo fuera de la universidad, como indica la regulación, sino que combinan la docencia con trabajos de investigación en el mismo centro.

El sueldo de los que más horas trabajan y, por tanto, más cobran, no llega a los 500 euros, en general. Una de las mejoras que reclaman es que se equiparen algunas condiciones con las de los profesores permanentes. “Una cosa son las horas de clase que se imparten y la otra el tiempo que se dedica a ello”, explican fuentes de la UB.

El tiempo dedicado a preparar y corregir exámenes o a las tutorías con los alumnos computan como horas trabajadas para los profesores fijos, pero no para los asociados. Como más alumnos en clase, más horas destinadas a estas tareas. Según CCOO, se ha extendido la práctica de asignar los grupos más numerosos a los docentes temporales, a los que no se remunera este plus

El problema de fondo viene de años atrás, cuando se introdujo esta tipología de profesor en las universidades catalanas. Los que entraron en el sistema entonces, avanzaron y mejoraron su estatus con el tiempo. Los que empiezan ahora, aseguran que no lo tienen tan fácil.