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Pizarra en un centro docente / PIXABAY

"Igual que se han reforzado los recursos sanitarios, tienen que reforzarse los equipos docentes"

Nacho Guadix, responsable de Eduación de Unicef, subraya que los nuevos frentes de lucha contra el virus serán los centros de trabajo, los transportes públicos y las escuelas

10 min

En plena desescalada de las restricciones impuestas para frenar la pandemia, las comunidades autónomas estudian cuándo y cómo se podrán retomar las clases en los centros educativos. Ante esta situación, Unicef España ha hecho un llamamiento para que se dé prioridad para la vuelta gradual de aquellos menores más vulnerables. La organización reclama un marco legal de actuación que cuente con financiación suficiente para garantizar este derecho fundamental. Nacho Guadix, responsable de Educación de la entidad, subraya que, para ello, "igual que se han reforzado los recursos sanitarios durante estos días, también tienen que reforzarse los equipos docentes".

--PREGUNTA. El colegio va más allá de la educación de los menores.

RESPUESTA. Cuanto más vulnerable sea la población de la que hablemos, más se pierde la función de compensación que ofrece la escuela, no solo la parte de comedor, sino también la protección contra la violencia intrafamiliar o la atención sanitaria. El centro aporta vigilancia y acompañamiento en aspectos básicos de bienestar y no asistir genera más dificultades.

--P. Durante el confinamiento, ¿algunos niños han quedado excluidos del sistema educativo?

R. Se estima que hay entre un 10-15% de menores a los que no se les ha podido seguir el rastro desde que abandonaron las escuelas hace prácticamente dos meses. Es muy preocupante pensar qué está ocurriendo, quizá no solo es una brecha tecnológica. Muchas comunidades autónomas han hecho un esfuerzo para facilitar equipos y conectividad. Junto con ella, hay una brecha social que nos hace perder la pista a un número no menor de chicos y chicas.

--Hacer posible el acceso a la educación pese a la pandemia.

La preocupación que tenemos es que quizá ahora parezca que solo se está sacrificando el final de un curso, pero el mensaje que queremos trasladar es que el curso que viene tiene que abordarse desde una perspectiva de emergencia educativa que ha provocado la crisis sanitaria, porque el derecho a la educación puede verse seriamente mermado.

Un niño haciendo deberes
Un niño haciendo deberes

--Una de las opciones que estudian las comunidades autónomas pasa por un próximo curso híbrido, que intercale clases presenciales y online.

Nosotros también abogamos por un sistema mixto, siempre que la escuela esté abierta, sea de forma presencial o no. Se está hablando de una desescalada asimétrica por territorios y ahora mismo no sabemos cómo va a ser. Estamos urgiendo a que se tomen medidas desde ya. Fijarnos en cómo acaba este curso y en no dejar a nadie atrás pero, sobre todo, concentrar esfuerzos tecnológicos y metodológicos, y movilizar recursos humanos para el próximo. Igual que se han reforzado los recursos sanitarios durante estos días, planteamos también que se refuercen los equipos docentes, porque vamos a tener dos sistemas en paralelo, con una curva de aprendizaje. Todavía hay tiempo, no demasiado, pero sí suficiente para abordar el próximo curso con más garantías.

--¿El aumento del abandono escolar es uno de los riesgos?

Suele suceder en tramos donde se produce una transición de etapa como de 6º de Primaria a la ESO. Si algunos alumnos ya tenían dificultades académicas, luego se incorporarán al instituto, donde nadie les conoce, no cuentan con una trayectoria, con lo cual, si unos acababan desertando del sistema, tendrá un impacto en las cifras de abandono, que ya de por sí están por encima de la media de otros países de la OCDE.

--Los que tienen un rendimiento escolar más bajo, ¿corren mayor riesgo de abandono si parte de las clases se imparten a distancia?

Tirando de estereotipos de aula pensamos en repetidores pero hay un número de alumnos que siguen enganchados al sistema gracias a estar en el centro y tener una presión y un acompañamiento diario. Al desaparecer, podemos ver un aumento del abandono. Por eso desde Unicef planteamos que se diseñe algún programa de acompañamiento; tanto lo que queda de curso como durante el verano; de competencias básicas, para no perder los hábitos de estudio, escritura y análisis de información; que se alargue al curso siguiente.

Dos niños pasean por la calle durante el segundo día de desconfinamiento / EP
Dos niños pasean por la calle durante el segundo día de desconfinamiento / EP

--¿Que todos superen este curso puede ser un riesgo para el próximo?

No servirá de nada que promocionen este año, para no dejar a nadie descolgado, si el que viene los dejamos fracasar. El esfuerzo que se tiene que hacer es mayúsculo porque debemos ser capaces de movilizar recursos e identificar al grupo de alumnos que van a llegar a septiembre con problemas.

--Reducir la capacidad de las aulas a 15 alumnos como medida de prevención frente al coronavirus, si ahora algunos centros ya están saturados, ¿es asumible?

Creemos que cada centro debe analizar sus capacidades. No es lo mismo la distancia social en un colegio del ámbito rural donde puede ser más sencillo, o en uno urbano de gran tamaño. La ratio de 15 alumnos por aula puede no ser asumible según las instalaciones. Por eso se tiene que analizar según cada escuela.

--¿Qué medidas son necesarias para que nadie quede fuera del sistema educativo durante la pandemia?

Con los recursos del sistema actual ya había carencias. Se necesita un ejercicio de madurez social, y estar a la altura de las circunstancias. No podemos dejar pasar un día más sin planificar el nuevo curso. Debemos estar volcados en esta fase porque en septiembre ya será tarde, ante previsibles rebrotes y nuevos confinamientos totales o parciales

--¿Se ha trasladado demasiada presión sobre los docentes durante el confinamiento?

Los gobiernos y las consejerías de Educación deben ser capaces de facilitar a los centros las plataformas tecnológicas necesarias para que puedan desarrollar su proceso formativo. Evidentemente habrá que movilizar recursos y ser creativos. En el caso de los sanitarios, se ha hecho un gran aprendizaje: se ha movilizado a personal jubilado, recién titulado, personas en prácticas. También deberíamos ser capaces de hacer ese llamada en un caso extremo a la comunidad educativa.

Niños con bicicletas un día después de que el Gobierno anunciara las medidas de desescalada / EP
Niños con bicicletas un día después de que el Gobierno anunciara las medidas de desescalada / EP

--¿Estamos preparados para la enseñanza online?

Tiene que haber un cambio metodológico muy importante. Lo que no se puede hacer es replicar la forma tradicional de impartir clase; queda totalmente inutilizada en esta nueva realidad. Y todos deberíamos ser conscientes de que habrá que hacer un esfuerzo de capacitación --hay muchos docentes que no están familiarizados con entornos tecnológicos-- y de coordinación. Tanto en las clases presenciales como en remoto. Hay figuras que el centro tendrá que estudiar, como por ejemplo la pareja educativa --dos profesores por aula--.

--La pandemia no puede frenar el acceso a la educación.

El objetivo tiene que ser que el derecho a la salud no interfiera en el derecho a la educación y que la vuelta sea segura para todos, porque los nuevos frentes contra el virus van a ser los centros de trabajo, los transportes públicos y las escuelas. A partir de ahí podemos trabajar para contener los impactos del Covid-19 hasta que haya tratamientos o sino serán objeto de rebrote que, una vez más, se cebará con los colectivos más vulnerables. Igual que vemos que muchos alumnos se manejan mejor en el entorno digital, hay otros que no, y estar fuera les va a provocar dar un salto atrás que no nos podemos permitir con los datos de abandono escolar que ya tenemos.

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