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Civiles caminan hacia la frontera entre Eslovaquia y Ucrania , a donde ha llegado la misión policial que llevará 50 toneladas de ayuda humanitaria / EUROPA PRESS

Misión de policías catalanes en Ucrania: "Los civiles no confían en los corredores humanitarios"

La asociación Copland, integrada por mossos y policías locales, y enmarcada en la iniciativa ‘Blue Force’, lleva 50 toneladas de ayuda humanitaria y traerá a 70 refugiados

5 min

El paso fronterizo Vyšné Nemecké, entre Ucrania y Eslovaquia, es un continuo trasiego de gente. “Mujeres y niños caminan cansados y con las cabezas agachadas” entre las decenas de carpas que se han levantado en la raya, relata Albert Palacio, portavoz de la asociación Copland y del sindicato USPAC, al otro lado del teléfono. Él es uno de los diez policías catalanes de la asociación que, en el marco de la iniciativa Blue Force, han decidido emprender un largo viaje hasta Ucrania para tratar de paliar los efectos devastadores de la guerra.

Este lunes, el primero de los vehículos que componen el convoy humanitario --en el que viajan dos policías locales de Tàrrega, tres de Montcada y Reixac y cinco Mossos d’Esquadra-- ha logrado acceder a Ucrania con 3.500 kilos de material sanitario y alimentos que irán a parar a Kiev, donde la ofensiva rusa se ha intensificado en los últimos días. Aunque la ciudad no está sitiada, como Mariúpol, los civiles empiezan a sufrir la escasez derivada una batalla que se libra ya a las puertas de la capital.

Cruce fronterizo entre Ucrania y Eslovaquia / CEDIDA
Cruce fronterizo entre Ucrania y Eslovaquia / CEDIDA

Hasta 50 toneladas de ayuda humanitaria

Este martes está previsto que llegue un tráiler con 20 toneladas de ayuda humanitaria y en los próximos días lo harán dos más, hasta completar las 50 toneladas. Además, la misión Blue Force ha fletado un autobús de 55 plazas que, junto con las que disponen en el resto de vehículos, servirán para traer hasta Cataluña a unos 70 refugiados ucranianos, entre madres y niños, explica el portavoz de Copland. Cabe destacar que los hombres de entre 18 y 60 años tienen prohibido abandonar el país, después de que el Gobierno de Volódímir Zelenski ordenara mediante un decreto la obligatoriedad de combatir al enemigo.

No será hasta el próximo jueves cuando la misión inicie el viaje de regreso a Cataluña. Una vez aquí, los refugiados serán ubicados de forma temporal en una zona de campings de Tarragona mientras la asociación, en colaboración con la oenegé És per tu, organiza su acogida en casas de particulares que se han ofrecido como voluntarios para darles un alojamiento. “Ha habido un aluvión de gente que se ha inscrito en las listas”, confirma Palacio.

No confían en los corredores humanitarios

Pero, hasta entonces, la misión permanecerá en esta frontera de Vyšné Nemecké, que se ha convertido en un campo de refugiados improvisado. Hasta el momento, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) estima que ya han cruzado hacia Eslovaquia unas 204.000 personas y se espera que en los próximos días continúe este goteo constante.

Las familias que han conseguido cruzar la frontera no lo han hecho a través de los corredores humanitarios habilitados para la evacuación de civiles. “No confían en ellos”, asegura el portavoz de USPAC. Lejos de la función que deberían desempeñar, los ciudadanos ucranianos los evitan después de ser testigos de cómo el Ejército ruso “acribillaba” a familias enteras en estas zonas, a priori, desmilitarizadas. En lugar de verlos como una vía segura, los consideran una estrategia de Putin para acabar con ellos. Por eso han decidido optar por rutas alternativas.

Un panorama desolador

Mientras que en el lado ucraniano la situación es de calma tensa --en las últimas horas las tropas han atacado un aeropuerto ubicado a apenas 20 kilómetros de este paso fronterizo-- en suelo europeo, por el momento, la seguridad está garantizada.

Aquí se levantan tiendas y carpas equipadas con calefacción y con bienes de primera necesidad y alimentos. Pero, a pesar del esfuerzo de Eslovaquia, que recibe a sus vecinos con los brazos abiertos y ha desplegado toda una infraestructura para dar respuesta al éxodo ucraniano, el panorama, explica Palacio, es desolador.