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Playas de arena blanca en el litoral de Turks & Caicos

Turks & Caicos: la playa pija, exclusiva y más bella del planeta

El conjunto caribeño de islas concentra una oferta hostelera selecta en un entorno natural alejado de la explotación masiva

Núria S. López
7 min

Hay playas preciosas en el mundo, pero pocas tan accesibles, familiares y poco visitadas como las de Providenciales. Existen infinidad de destinos de sol y playa en el planeta, aunque resulta difícil de hallar alguno tan natural, conservado y elitista como el de esta isla británica del Caribe. Turks & Caicos es uno de esos enclaves.

La principal isla del archipiélago es la de Providenciales, que no sólo es la capital, sino el lugar que alberga su aeropuerto internacional, conectado con Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña, de cuya corona todavía depende después de históricas y azarosas adscripciones coloniales a Francia, coqueteos con Canadá, intereses norteamericanos, dependencias temporales de Jamaica… Una de sus principales conexiones es la estadounidense Miami, a poco más de una hora de vuelo regular.

El sol y playa más exclusivo

Providenciales es hoy el destino más exclusivo del globo terráqueo. Trip Advisor lo eligió en 2010 como el mejor de sol y playa del mundo. Ese preciosismo de su costa ha despertado un interés turístico que supera a Maldivas, a Seychelles, a las costas de Tailandia, Vietnam o, por supuesto, las playas del litoral Mediterráneo.

IMG 2171Aspecto de las aguas en una de las playas privadas de Amanyara

Aspecto de las playas de arena blanca y aguas turquesa de litoral de la isla / FOTO: NÚRIA S. LÓPEZ

Esa consideración ha permitido edificar una exclusiva oferta turística que es del interés de las grandes celebrities del globo en busca de un clima siempre templado (la temperatura máxima del año, en agosto, es de 31 grados), caribeño, y de unas aguas en las que bañarse sin el ojo escrutador de los paparazzi. Las grandes playas de arena blanca y sus aguas turquesa son el principal aliciente de unas islas en las que la oferta de resorts hoteleros se dirige de forma principal a atender a un turista preocupado por el bronceado, la discreción y, a lo sumo, los deportes acuáticos.

Amanyara: paz a precio bélico

En ese marco geográfico destaca uno de los establecimientos bandera de la cadena hotelera Aman. En varias lenguas, el nombre del grupo turístico significa paz, seguridad, protección y refugio. Esa es la característica principal de su lujosa oferta hotelera, que en Providenciales tiene uno de sus emblemas, el Amanyara.

Instalaciones del lujoso establecimiento Amanyara, de Providenciales

Instalaciones del lujoso establecimiento Amanyara, de Providenciales / FOTO: NÚRIA S. LÓPEZ

Ese resort es lugar frecuentado por grandes fortunas de Europa y América, además de personas del mundo de las revistas couché que aspiran a la máxima discreción en sus vacaciones. Famosos del mundo del espectáculo, la música y el deporte, por ejemplo, son habituales del lugar. Los precios de sus alojamientos no descienden de los 1.500 euros por noche y muchas de sus villas y pabellones exclusivos cuentan con piscina privada. Bajo una fórmula de todo incluido, los visitantes pueden utilizar los dos restaurantes del enclave (uno de ellos en la misma playa privada del complejo de Aman) y unas modernas instalaciones deportivas o de exclusivo spa.

El placer de descubrir playas y fondos a bordo de un catamarán

Las toneladas de arena blanca que describen las playas de la isla son una excelente ocasión para los aficionados a los deportes náuticos. También para quienes desean pasar una buena jornada marinera. Una exclusiva opción es contratar los servicios de los capitanes Nik y Tim, dos marineros experimentados asentados en la isla que pilotan el Sail Beluga, un catamarán que ofrece una navegación chárter por las playas más recónditas e inaccesibles del conjunto de islas. Buceo (snorkel), nadar en lugares de gran interés por los fondos marinos que contienen, avistamiento de delfines en el Atlántico norte o comer en una playa desierta y exclusiva son algunas de las características de ese viaje de un día con uno de los marineros y sus perros.

Navegar a bordo del 'Sail Beluga', una experiencia para los selectos turistas

Providenciales es playa. Su vegetación es una especie de bajo matorral que cubre toda la isla. De ahí que, salvo esporádicas experiencias temporales con el cultivo del algodón, la pesca y hoy el turismo sean su principal fuente de ingresos. Uno de los últimos censos de la isla sitúa su demografía en no más de 25.000 habitantes, la mayoría 61% mulatos, seguido de un 34% de afroamericanos.

Imagen de la proa del 'Sail Beluga' en plena navegación por el litoral de Turks & Caicos durante la puesta de sol

Imagen de la proa del 'Sail Beluga' en plena navegación por el litoral de Turks & Caicos durante la puesta de sol / FOTO: NÚRIA S. LÓPEZ

De la esclavitud al esplendor

Cuenta la historia que, en 1841, el Trobador, un barco español que se dedicaba al comercio de esclavos, naufragó ante la costa este de Caicos. La isla ya era británica, país donde el comercio de personas era ilegal desde unos pocos años antes. Los casi 200 africanos que pudieron alcanzar las costas fueron acogidos, liberados de su sumisión y dedicados a profesiones diversas, lo que acabó de poblar ese insólito enclave caribeño que Juan Ponce de León, el descubridor español, avistó por vez primera en 1541.

En los cinco siglos transcurridos, el litoral de Turks & Caicos ha superado los tiempos de la conquista, de la esclavitud y de la pobreza para convertirse en la playa pija del mundo, un destino en el que la belleza natural y la discreción se combinan en un atractivo cóctel para un exclusivo turismo internacional.

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