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Ilustración que muestra el dispositivo de estimulación espinal eléctrica que le fue implantado a un paciente con una parálisis completa en sus extremidades inferiores tras lesionarse la médula espinal / Clínica Mayo

Tres personas parapléjicas recuperan la capacidad de andar gracias a la estimulación eléctrica

Los tres pacientes sufrieron lesiones medulares y, tras implantárseles redes de electrodos y hacer rehabilitación, pueden mover sus piernas y dar pasos

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Equipos de investigadores de la Clínica Mayo y de la Universidad de Louisville, ambas en EE.UU, han conseguido que tres personas parapléjicas por lesiones medulares hayan recuperado parcialmente su capacidad de caminar gracias a una terapia experimental que combina la estimulación eléctrica de la médula espinal y la rehabilitación con fisioterapia.

Los tres pacientes sufren lesiones de médula causadas por accidentes, y habían perdido el control de sus músculos de las piernas, razón por la cual no podían andar.

Larga rehabilitación

El paciente de la Clínica Mayo perdió además la sensibilidad al tacto desde la cintura hasta los pies, según explica un artículo de la revista Nature Medicine. Los otros dos pacientes tenían alguna capacidad sensorial en sus piernas, según se recoge en The New England Journal of Medicine (NEJM). La recuperación del movimiento de las extremidades inferiores en los tres casos se produjo después de varios meses de rehabilitación.

La terapia de investigación consistió en operarlos para implantarles una red de electrodos en la parte inferior a sus lesiones. En una siguiente fase, los pacientes siguieron un estricto proceso de rehabilitación, acompañado de estimulación de la médula espinal. Tras un periodo de entre 15 y 85 semanas, los tres pacientes recuperaron la capacidad de dar pasos sobre una cinta de correr sin ayuda externa. También fueron capaces de caminar sobre el suelo con diferentes grados de asistencia.

Ayuda para caminar

Una de las pacientes tratadas en Louisville, que recibió el implante a los 22 años, siguió un tratamiento durante tres meses y medio, y consiguió dar pasos con el apoyo de un andador o de dos bastones, o bien dándole las manos a los fisioterapeutas. El otro paciente atendido en este centro, que tenía 34 años al empezar su tratamiento, consiguió caminar con un andador después de casi 20 meses de rehabilitación.

El paciente de la Clínica Mayo, que tenía 26 años en el momento de la intervención, realizó tratamiento durante casi diez meses y logró dar pasos con un andador y con la asistencia de un fisioterapeuta para no perder el equilibrio. En su caso, al no haber recuperado la sensibilidad, necesita ver reflejadas sus piernas en un espejo para moverlas de forma correcta.

Avances progresivos

El joven, que ahora tiene 29 años, se lesionó la médula espinal en las vértebras torácicas en la mitad de la espalda a causa de un accidente de moto de nieve. Le diagnosticaron una pérdida completa de función por debajo de la lesión, lo que significa que no podía moverse o sentir nada debajo de la mitad de su torso. En el estudio, que comenzó en 2016, participó en 22 semanas de terapia física, y después le implantaron quirúrgicamente los electrodos.

En total, el paciente realizó 113 visitas para acudir a rehabilitación en la Clínica Mayo durante un año, y logró hitos durante las sesiones individuales como recorrer 102 metros, aproximadamente la longitud de un campo de fútbol, dar 331 pasos o caminar 16 minutos con escasa ayuda. Actualmente, como precaución de seguridad, solo camina bajo la supervisión del equipo de investigación.

Dos trabajadores de la Clínica Mayo ayudan a caminar a un paciente con parálisis completa en sus extremidades inferiores tras lesionarse la médula espinal / Clínica Mayo

La estimulación eléctrica, imprescindible

El implante se ubica en el espacio epidural, la parte más externa del canal espinal, en un lugar específico debajo del área lesionada. El electrodo se conecta a un dispositivo generador de pulsos bajo la piel del abdomen del hombre, y se comunica de forma inalámbrica con un controlador externo.

En todos los casos, los pacientes solo pueden andar mientras reciben la estimulación eléctrica. Cuando se apagan los electrodos, pierden su capacidad de mover las piernas. La tecnología, por ahora, no permite regenerar los nervios.