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Marihuana intervenida por los mossos en Santa Coloma de Farners / EUROPA PRESS

Los tres mossos detenidos por traficar con marihuana decomisada, a un paso de juicio

El juzgado finaliza la investigación y sostiene que existen indicios que relacionan a los agentes de Santa Coloma de Farners con un grupo criminal

5 min

Los tres mossos d'esquadra detenidos en 2020 en Santa Coloma de Farners (Girona) acusados de traficar con marihuana decomisada en diversos operativos están a un paso de juicio, después de que el juzgado haya cerrado la investigación y vea claros indicios de su implicación en hechos delictivos.

En concreto, el Juzgado de Instrucción 1 de Santa Coloma sostiene que existen indicios para juzgar a estos tres mossos y a otras dos personas por pertenencia a grupo criminal, delitos contra la salud pública por tráfico de marihuana cometido por funcionario público, falsedad documental, descubrimiento o revelación de secretos y hurto. Entiende el magistrado que todos ellos volvían a poner en circulación parte de la droga decomisada en algunos operativos y que se repartían los beneficios.

Un delator

El caso se conoció en 2020 cuando, en un operativo desarrollado por Asuntos Internos (DAI) de los Mossos d'Esquadra tras meses de investigación, se detuvo a cinco personas, entre ellas tres mossos (un cabo y dos agentes) de la comisaría de Santa Coloma. En este caso, se ha exonerado a otros dos agentes y a un traficante que actuó de confidente después de entrar en prisión por otros episodios de tráfico de drogas.

Ahora, la interlocutoria del juzgado sostiene que el cabo y los dos agentes detenidos "se aprovecharon y abusaron de su condición de policías" y, junto a otro de los investigados, orquestaron un grupo criminal que se dedicaba a sustraer marihuana decomisada e operaciones policiales para, con posterioridad, "desviarla" al "tráfico en el mercado ilícito".

Una trama bien armada

En este sentido, el cabo era el "jefe del operativo, tenía más experiencia, autoridad y ascendencia jerárquica sobre el resto". Por ello, los indicios sugieren que él se encargaba "de activar el grupo", decidir cómo y cuándo se llevarían la droga y también la cantidad. Tras ello, contaba con la ayuda de otro de los mossos investigados para desviar la marihuana sin levantar sospechas y llevarla al domicilio del tercer agente de la trama.

Este último era el encargado de almacenar la marihuana en casa y "asumía la función de contacto" con el investigado que no es policía, que la recogía y la preparaba en su domicilio particular hasta que obtenía del cabo "la autorización para su venta". La pareja de este último conocía los hechos y se lucraba con este negocio, aunque no pertenece al entramado criminal.

Se llevaron 15 kilos

El episodio que precipitó su detención ocurrió en septiembre del 2020 cuando una cámara de la comisaría de Santa Coloma captó al cabo y a uno de los agentes llevándose de extranjis sacos de marihuana que se encontraban en un contenedor-almacén después de que una patrulla los hubiera intervenido poco antes. De ese cargamento, de 168 kilos, los investigados se habrían llevado 15 kilos para su venta. 

Para disimular, trataron de demostrar que la droga se había destruido, y para ello llevaron las bolsas --con identificativo policial--, ya vacías, al punto limpio. Con anterioridad, también habían falseado atestados para notificar la supuesta destrucción de la marihuana. Asimismo, en casa del cuarto acusado los investigadores localizaron 11 kilos de cogollos y una plantación.

Ahora, los implicados están a un paso del juicio, aunque todavía pueden interponer un recurso. Las defensas, asimismo, sostienen que ha habido irregularidades en el proceso y que podría derivar en la nulidad.