Menú Buscar
Cuadro de los Reyes Católicos con Isabel en 1492, año del edicto de expulsión de los judíos de España

Una treintena de milagros a favor de Isabel de Castilla

Algunos especialistas tratan de restar importancia a la expulsión de judíos y la implantación de la Inquisición, obstáculos para la causa de la santificación

3 min

A Isabel de Castilla, que consiguió la unidad nacional y la definitiva expulsión de los árabes de España en 1492 con la toma de Granada, se le atribuyen una treintena de milagros y/o favores obrados en personas de distintos países por su intercesión.

En uno de los pilares en que se basa la causa de su beatificación que ahora ha retomado la Conferencia Episcopal Española, y que trata de vencer los obstáculos que en su día puso el entorno de Juan Pablo II.

No hay pruebas

Los opositores a la canonización aseguran que los principales milagros, curaciones de enfermos, no están fijados ni probados. También ponen en duda el respeto a los derechos humanos en su labor evangelizadora de América. Pero, sobre todo, pesan como una losa los “pecados” históricos de haber expulsado a judíos y mudéjares del territorio español, y haber rescatado la Inquisición.

Los especialistas no se ponen de acuerdo sobre cuántos judíos abandonaron España tras el edicto. Hablan de entre “menos de 200.000 y más de 80.000”. O lo que es lo  mismo: entre tres de cada cuatro o uno de cada diez. El historiador y académico Luis Suárez, ganado para la causa, sostiene que los judíos no eran ciudadanos españoles.

Judíos de paso

Aduce que habían sido expulsados de toda Europa y solo disponían de un permiso para permanecer en España. Desde ese punto de vista, no se podría hablar propiamente de expulsiones, sino que casi estaban de paso.

Otros defensores apuntan que la Inquisición, establecida bajo su reinado en 1478, actuó antes en otros países de Europa. En suma, pecados veniales que no pueden empañar la vida ejemplar de una "extraordinaria mujer de gobierno, esposa y madre; un ejemplo de entrega, de generosidad y de justicia", como dice la documentación enviada a Roma. La polémica, santa o represora, vuelve a estar servida. El Vaticano, de momento, guarda silencio.