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La última tripulación del Challenger, fallecida en el accidente del 28 de enero de 1986 / NASA

Treinta años de la tragedia del transbordador espacial Challenger

La NASA recuerda cada 28 de enero a sus miembros fallecidos en misiones espaciales, que reciben la consideración de "héroes".

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La agencia espacial estadounidense (NASA) recuerda a sus caídos en misiones espaciales cada 28 de enero, aniversario de la tragedia del transbordador Challenger, que explotó hace ahora 30 años tras despegar, matando a sus siete tripulantes.

Seis astronautas de la NASA --Francis R. Scobee, Michael J. Smith, Ronald E. McNair, Ellison S. Onizuka, Gregory B. Jarvis y Judith A. Resnik-- y Christa McAuliffe --la primera maestra que iba a viajar al espacio-- murieron en el desastre del Challenger, cuando el transbordador explotó 73 segundos después del despegue, a las 17:39 hora de España del 28 de enero de 1986. La imagen de la nave desintegrándose en el aire es uno de los iconos del siglo XX.

Fallo en los motores de impulso

La causa del accidente fue un fallo en uno de los motores de impulso. En concreto, la separación parcial del propulsor de combustible sólido derecho, producida por una fuga de gases en ignición que quemaron su soporte inferior debilitándolo hasta que se rompió, quedando el propulsor medio suelto.

Esto hizo que de repente el Challenger empezara a volar de lado, quedando expuesto a unas fuerzas de aproximadamente 20g, muy superiores a los 5g para los que estaba diseñado, que provocaron su destrucción.

Comienzo del fin de los transbordadores

El dramático accidente del Challenger puso en jaque todo el programa de transbordadores espaciales, que finalmente dejaron de volar en julio de 2011.

Esto ha supuesto que la agencia estadounidense dependa de las naves rusas Soyuz para trasladar a sus astronautas. Para evitar esa dependencia, la NASA está volcada en un proceso para que esos traslados se hagan en naves de compañías privadas del país.

Los héroes de la NASA

En todo caso, la del Challenger no ha sido la única tragedia que ha marcado a la NASA en su carrera por conquistar el espacio. El 27 de enero de 1967, los tres tripulantes del Apolo 1, Gus Grissom, Ed White y Roger Chaffee, perecieron al producirse un incendio en el módulo de comando durante un ensayo en Cabo Cañaveral. Ese mismo año, la agencia también perdió a un piloto accidentado con un avión hipersónico X15 propulsado por cohetes.

Otro accidente importante de una lanzadera se produjo el 1 de febrero de 2003, cuando el Columbia se desintegró al entrar en la atmósfera terrestre con sus siete tripulantes, tras 16 días de exitosa misión (STS-107), lo que volvió a conmocionar al país y al mundo entero.

Todos los miembros de la NASA fallecidos en misiones espaciales son considerados literalmente "héroes" en EEUU, y como tales reciben los más altos honores por parte de las instituciones públicas y de la sociedad civil.