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Hospital Universitari Sagrat Cor, que ha creado el Instituto de Salud Mental para tratar trastornos mentales / HOSPITAL SAGRAT COR

El trastorno bipolar: la enfermedad que hace su aparición en la adolescencia

Los síntomas de la enfermedad pueden confundirse con otros problemas neurológicos y psiquiátricos infantiles como el TDAH o algunos trastornos de conducta

6 min

La salud mental de los jóvenes se resiente de forma preocupante desde el inicio de la crisis del Covid-19. Según el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, las tentativas de suicidio y autolesión en la población infantil y juvenil han aumentado un 250% a causa de la pandemia. Es la otra epidemia, la silenciosa. De hecho, el suicidio ya es la principal causa de muerte no natural entre jóvenes de 15 a 29 años, algo que no había ocurrido desde que se registran datos. Sin embargo, hay trastornos mentales que suelen dar sus primeros síntomas en la adolescencia y que, debido también a la pandemia y a que todo se relaciona con aislamiento social, distanciamiento físico, estrés y depresión, están pasando desapercibidos. Uno de estos trastornos es el bipolar.

“La etapa vital más frecuente de aparición del trastorno bipolar es la adolescencia o la edad adulta joven. El problema es que los síntomas pueden confundirse con otros problemas neurológicos y psiquiátricos infantiles como el TDAH o algunos trastornos de conducta. La neurología y la salud mental infanto-juvenil son mundos complicados donde es fácil perderse si no se tiene mucha experiencia”, explica el neuropediatra Manuel Antonio Fernández.

Fuerte componente hereditario

Las causas de aparición del trastorno bipolar son varias, pero hay una que sobresale entre el resto: los antecedentes familiares. “La principal causa del trastorno bipolar es hereditaria. Hay un importante componente genético que puede llegar a un 70% de heredabilidad, o, lo que es lo mismo, 7 de cada 10 personas con trastorno bipolar tienen antecedentes familiares directos. Y tener un trastorno bipolar eleva mucho el riesgo de que lo padezca alguno de los hijos”, confirma el Doctor Fernández.

Otras causas serían “alteraciones estructurales en el cerebro, desequilibrios bioquímicos y neuronales o, por ejemplo, sufrir un evento vital negativo importante”, detalla el psiquiatra Pedro Manuel Paulino Matos.

Síntomas de alarma

Pero, como padres, ¿cómo podemos empezar a intuir que nuestro hijo sufre trastorno bipolar? ¿Qué nos debe poner en alerta? El Dr. Pedro M. Paulino Matos cree que debemos alertarnos cuando percibamos, “grosso modo, cambios graves de humor y estado de ánimo diferentes a los habituales; conductas imprudentes y de riesgo que no estaban presentes previamente; insomnio, o menor necesidad de dormir; o pensamientos o conductas suicidas en niños mayores y adolescentes. Otros puntos para tener en cuenta son la ocurrencia de algún acontecimiento negativo importante y la historia familiar de enfermedad mental”. Ante la duda, este psiquiatra recomienda buscar ayuda profesional y especializada.

Da buena cuenta de la gravedad de este trastorno el hecho de que no sea posible mantenerlo a raya sin medicación. “Uno de los pilares fundamentales del abordaje del tratamiento bipolar es el tratamiento farmacológico. Otros son los estilos de vida y el acompañamiento e intervención psicoterapéutica. En base a los conocimientos actuales, para un correcto abordaje y manejo del trastorno bipolar es necesario un tratamiento médico, que se ajusta en función de la fase y situación de la persona en ese momento”, describe el psiquiatra Pedro M. Paulino Matos. Y, alerta el mismo profesional, de que “un trastorno bipolar no adecuadamente tratado puede llevar a fracaso escolar, consumo de tóxicos y drogadicción, divorcios, despidos, problemas judiciales e incluso suicidio”.

Suicidio

Y es que, precisamente, el suicidio, del que hablábamos al principio de este artículo, “puede ser uno de los resultados de un trastorno bipolar no detectado o no tratado, pero sin olvidarnos de que también hay riesgos para la vida asociados a las conductas de riesgo que pueden desarrollar estos pacientes en la fase maníaca del cuadro. Es importante tener en cuenta ambas perspectivas. Pero, en definitiva, el riesgo vital siempre está presente, especialmente en casos descompensados”, señala el neuropediatra, Dr. Fernández.

Últimamente, se habla mucho sobre temas de salud mental, sobre todo cuando tiene que ver con los más jóvenes, pero ¿se emplean suficientes recursos para hacer frente a este problema social y de salud? Manuel Antonio Fernández sostiene, rotundo, que no. “Además, se confunde al hablar del tema. Tener problemas de salud mental no es estar triste, estar agobiado, estresado o a disgusto con alguna situación. Las enfermedades neurológicas y psiquiátricas, que no son más que dos caras de la misma moneda, son problemas serios que suponen realmente una necesidad de ayuda a nivel sanitario que hoy en día, no está cubierta. Se habla mucho sobre estos temas en medios de comunicación, incluso los políticos hacen demagogia con ellos, pero la realidad es que no se hace lo necesario. E incluso dentro de la atención sanitaria, se incluyen aspectos ideológicos que no hacen más que hacer más daño a las personas con este tipo de problemas y a sus familias”, concluye.