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Leo Messi y su padre en la Audiencia Nacional declarando a principios de junio

Los trapicheos de la familia Messi, según la Guardia Civil

La UCO acumuló pruebas "solventes" de un posible delito presuntamente cometido por el astro azulgrana, su entorno y diversos intermediarios que organizaron seis partidos benéficos en Sudamérica

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Los informes que elaboró la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, grupo de élite especializado --entre otros delitos-- en blanqueo de capitales, sobre seis partidos de fútbol solidarios denominados Messi y sus amigos vs resto del mundo, concluyeron que, de forma inequívoca, se encontraban ante una trama para eludir impuestos y legalizar dinero negro.

La Guardia Civil, primero en el juzgado de Madrid que inició la causa, y después ante la juez de Instrucción número 24 de Barcelona, aportó pruebas e indicios “solventes” que apuntaban a un delito de blanqueo de capitales en el que habrían incurrido diversos jugadores de fútbol, pero en especial Leo Messi y el organizador de esos encuentros, el empresario argentino Guillermo Marín.

Los investigados son seis partidos, en Colombia, Perú, México y Estados Unidos, cuyos beneficios, en teoría, debían ser entregados a una ONG.

Marín, el 'trilero'

En 2015, Marín fue interrogado por la Guardia Civil. Tras esa declaración y una vez cotejada con los datos de Hacienda y con otros indicios policiales, la UCO pidió por escrito al juez de Madrid el interrogatorio del empresario como imputado (ahora investigado).

Se dio la circunstancia de que el intermediario argentino se comprometió a aportar en las dependencias policiales documentación “que confirmaría su inocencia” y pidió un voto de confianza a los investigadores para regresar a Argentina, obtener dichos documentos y retornar a España para aclararlo todo. Pero eso no ocurrió, de ahí que la Guardia Civil, engañada, contemplara como indispensable su imputación por mentir y ocultar pruebas.

Un año después, con el caso ya en Barcelona (el juez de Madrid se inhibió por una cuestión de competencia territorial) y con las aguas más tranquilas, Marín sí se avino a prestar declaración, pero sólo cuando fue convocado en calidad de testigo. La juez de Instrucción número 24 le escuchó y le creyó. El intermediario insistió en su versión de que no pudo haber blanqueo ni delito fiscal, porque los jugadores no cobraron por asistir a esos partidos.

Dinero y pago en especies

La Benemérita tiene indicios de que esa afirmación es falsa. Sólo los gastos de viajes, hoteles y dietas supusieron una cifra millonaria. A título de ejemplo, el delantero del Bayern de Múnich Robert Lewandowski participó en alguno de esos partidos: viajó en primera clase junto a su familia y amigos, se hospedó en hoteles de lujo y percibió suculentas dietas. Como pago concreto por asistir, pidió la convocatoria de dos jugadores polacos, amigos suyos y desconocidos incluso en los ambientes futbolísticos de su país, para que asistieran, en igualdad de condiciones económicas, a esos encuentros.

Desde su llegada al aeropuerto de El Prat, Marín fue seguido de forma sigilosa por agentes de la UCO que constataron, y así se lo hicieron saber a la juez, que el empresario argentino, justo antes de declarar, se entrevistó con el padre y uno de los hermanos de Messi. Sospechosas entrevistas, según la el grupo policial. Pero a la magistrada no se lo parecieron.

El dinero se evaporó

La Guardia Civil detalló en los informes el millonario volumen económico que Marín, en connivencia con los Messi, había movido en concepto de taquillaje, marketing, publicidad y derechos televisivos por los seis encuentros.

El beneficio de esos partidos, que se celebraron entre 2012 y 2013, se debía enviar a la ONG Benposta, de Colombia. La Guardia civil acreditó que esta organización no recibió ni un dólar. El fiscal no recurrió el archivo de esta causa.