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Tráfico ilegal de un chimpancé / CG

La estrecha relación entre el comercio legal de animales y el tráfico ilícito

La actividad irregular de pasar seres vivos por las fronteras es un lucrativo pastel criminal que mueve 20.000 millones de euros al año

Alba Marchador
10 min

El tráfico ilegal de especies mueve en el mundo más de 20.000 millones de euros cada año. Es el tercero más lucrativo tras el de armas y el de drogas y está impulsado por redes mafiosas internacionales que ponen en claro riesgo el futuro de especies amenazadas y protegidas como elefantes, rinocerontes o tigres. Entre los años 2006 y 2015, los últimos datos conocidos públicamente, España importó 4,5 millones de especímenes amparadas por el acuerdo internacional CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres). Más de 2,5 millones de unidades, principalmente pieles, correspondieron a reptiles. Este dato se entiende si añadimos que nuestro país es un reexportador importante de productos de piel o pieles elaboradas (alrededor de 1.050.000 unidades). Además, es un gran exportador de aves rapaces para cetrería, cuyo destino principal son los países de Oriente Medio.

Entre los años 2005 y 2012, se incautaron en España más de 14.000 especímenes CITES pertenecientes, principalmente, a tres grupos: reptiles, peces y flora. Además, se abrió expediente administrativo entre 2013 y 2014 para 19.744 especímenes.

Animales disecados incautados por la Guardia Civil
Animales disecados incautados por la Guardia Civil

Existe mucha demanda

“Aunque debería existir una clara separación entre comercio y tráfico (el primero se realiza con productos legales y especies autorizadas y el segundo principalmente con especies protegidas y productos prohibidos), los datos indican que en parte no es así y que existe una relación mucho más estrecha de lo que parece. De hecho, buena parte del tráfico ilegal acaba revirtiendo en canales comerciales autorizados a través de procesos de blanqueo, puesto que se comercia y trafica con las mismas especies. Por otra parte, como es lógico, el tráfico tiene su diana en determinadas especies cuyo comercio legal está completamente prohibido", explican desde WWF, la mayor organización internacional independiente dedicada a la defensa de la naturaleza y el medio ambiente.

"Esto confirma la doble dimensión del problema --argumenta la misma fuente--. Por una parte, existe un tráfico de especies protegidas cuyo comercio está prohibido y, por otra, la enorme demanda del mercado sobre algunos productos, cuyo comercio está permitido y regulado, provoca que una parte se alimente de productos de origen ilegal”.

España, destino de pieles

Se refiere esta entidad mundial a que de todas las pieles de reptiles que España importa, hay una parte que está entrando de forma ilegal. Según estadísticas internacionales sobre incautaciones, España es el principal país de destino de pieles del mundo (31%), por delante de Singapur (16%). Es decir, que casi un tercio de las pieles de reptiles con las que se trafica en el mundo tiene como destino nuestro país. Dichas pieles incautadas corresponden a las mismas especies para las que se conceden autorizaciones de importación y exportación legal. Esto indica que parte de las pieles que se introducen de manera ilegal pueden acabar siendo utilizadas por la industria de tratamiento de pieles. Es decir, se blanquean.

Imagen de una pitón, de la que se comercializa su piel / FREEPIK
Imagen de una pitón, de la que se comercializa su piel / FREEPIK

“El comercio legal presenta también un notable problema. La valoración sobre el impacto que la captura de ejemplares silvestres puede tener en las poblaciones de origen de estas especies es muy insuficiente, por lo que puede dar lugar a su sobreexplotación. Además, aunque una parte de las pieles comerciadas proviene de cría en cautividad, hay serias dudas sobre algunos centros de cría en los países de origen, que operan más bien como lugares donde blanquear y obtener certificados CITES para ejemplares capturados de poblaciones silvestres. Esto es especialmente grave en el caso de Indonesia, país del que se importan gran cantidad de especímenes”, alertan desde WWF.

Las mafias de la anguila

Otro coladero inmenso es el tráfico de anguila. Especie muy amenazada, es muy demandada en el mercado chino en su fase temprana de desarrollo (angula). En el informe que recoge las incautaciones llevadas a cabo desde 2005 a 2012, se indica que únicamente se han decomisado 20 kg.

Sin embargo, el SEPRONA ha destapado muchas redes mafiosas y ha intervenido más de 7.000 kg.

Tráfico de anguila
Tráfico de anguila / Seprona

Sin embargo, el SEPRONA ha destapado muchas redes mafiosas y ha intervenido más de 7.000 kg.

Plan contra el tráfico

Pese a que a raíz de la aprobación del plan europeo (2016) y del Plan Español de Lucha contra el tráfico de especies (Plan TIFIES-2018) se ha visibilizado mayormente el problema e intensificado esfuerzos, desde WWF consideran que “aún no es suficiente y queda mucho por hacer. La falta de voluntad política y baja prioridad del convenio CITES en los Ministerios afectados es uno de los problemas, lo que implica una grave limitación de medios y recursos. Uno de los ejemplos más evidentes es la precaria situación de los centros de rescate. Tan solo 5 de los 35 centros existentes tiene un convenio de colaboración con la administración, que además aporta menos del 10% de los gastos reales de mantenimiento de los centros. Para mejorar la eficacia en la lucha contra este delito creemos que es necesario aumentar el perfil político de la lucha contra el tráfico de especies, invertir más recursos, desarrollar planes específicos para ciertas especies, crear un centro de rescate de referencia y aumentar la dotación económica para los centros asociados, crear normativa específica o desarrollar campañas de sensibilización”, sostienen.

Un rinoceronte al que han mutilado el cuerno
Un rinoceronte al que han mutilado el cuerno

“Sería necesaria una nueva normativa específica, como por ejemplo la encaminada a limitar el número de especies que se importan para su comercio como mascotas. Con una legislación que estableciera una lista positiva, como única lista de especies cuya importación es posible para su uso como mascotas, se mejoraría en aspectos de bienestar animal, salud pública y minimización del riesgo invasor de las especies. Actualmente, la legislación que se aplica para la importación de mascotas es el convenio CITES, normativas autonómicas y la normativa de invasoras, que funcionan con listados de especies prohibidas (listas negativas), dejando un amplísimo margen de especies que sí pueden comercializarse como mascotas. Por ejemplo, un texto específico para especies de interés como mascotas, con listados positivos que limiten más el comercio de especies. En Bélgica y Holanda ya están aplicando una normativa en este sentido”, añaden.

El papel de los ciudadanos

Aunque el papel fundamental lo juegan las administraciones públicas, los ciudadanos cuentan, también, con un papel importante, tal y como apunta WWF. “Tanto el comercio legal como el tráfico ilegal de especies silvestres han aumentado en los últimos años en todo el mundo, incluido nuestro país. Este incremento del comercio, sin embargo, está relacionado con una demanda creciente debido a los nuevos hábitos de consumo. La gran demanda del mercado sobre algunos productos como las pieles de reptiles, cuyo comercio está permitido y regulado, provoca que una parte se alimente de productos de origen ilegal. Es decir, buena parte del tráfico ilegal acaba revirtiendo en canales comerciales autorizados a través de procesos de blanqueo, puesto que se comercia y trafica con las mismas especies", alerta la entidad.

"Respecto al tráfico de especies --prosigue--, es importante que los ciudadanos nos comprometamos a no comprar pieles de animales, objetos de marfil, restos de tortuga carey, medicinas o productos que contengan derivados de animales en peligro de extinción o que puedan proceder de tráfico de especies. En definitiva, los ciudadanos tenemos un importante papel a la hora de reducir la demanda o, al menos, orientarla hacia un consumo, y por tanto a un comercio, más sostenible y respetuoso con el medio ambiente”.