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Los peluqueros llevan con todo su material de trabajo / FREEPIK

Así trabajan los peluqueros a domicilio en la era del Covid-19

Algunos establecimientos prestan servicios a domicilio y también en centros hospitalarios y geriátricos, siempre con grandes medidas de seguridad

7 min

Le empezaron a realizar las sesiones de quimioterapia con el estado de alarma ya decretado en España. Ella pensaba que el pelo le tardaría más en caer, pero no fue así y se sentía más cómoda si otra persona le rapaba la cabeza. Era su primera vez y nunca antes había utilizado una máquina para cortar el cabello.

“Estuve llamando a varias peluquerías, pero estaban todas cerradas. Entonces, di con la web StylePrivé y me consiguieron a una peluquera esa misma tarde”, detalla a Crónica Global una clienta de esta plataforma que prefiere preservar el anonimato. La profesional que acudió a este domicilio iba, según esta clienta, equipada con mascarilla, guantes, productos para desinfectar cualquier superficie e incluso le hizo algunas preguntas sobre cómo se encontraba y le tomó la temperatura.

En el caso de otra clienta de StylePrivé, su madre tiene 78 años y a raíz de una caída que sufrió hace tres meses la movilidad de una de sus manos es más reducida. “Mi madre vive sola y se lavaba al principio como podía. Estaba decaída y cuando le dije que había encontrado a un peluquero que podía lavarle y secarle el pelo se animó mucho. Estaba contenta de verse pelo, como ella dice. Se sintió muy segura y cómoda”, subraya.

Una actividad legal y permitida

Aunque el primer real decreto sobre el estado de alarma permitía la apertura de las peluquerías, rápidamente el Gobierno rectificó y redujo dicha actividad a los servicios a domicilio. Asimismo, como detallan fuentes de StylePrivé, en estos días dichos servicios se centran a ayudar a las personas que más lo necesitan, es decir, con problemas de movilidad, edad avanzada o pacientes de oncología.

“Se trata de hacer un uso racional de este servicio como se está haciendo con otros. La situación actual es muy complicada y hay que tomar todas las medidas de seguridad necesarias. Pero para algunos peluqueros este tipo de servicios es una forma de facturar o ingresar, aunque sea lo mínimo, en medio de una gran crisis, al mismo tiempo que no dejan desatendidos a los clientes”, explica Patricia Manso, la CEO de StylePrivé.

En la actualidad, sólo operan entre un 15% y un 20% de los 1.000 peluqueros que están inscritos a esta plataforma. “Algunos profesionales de este sector no trabajan por miedo y es comprensible porque existe un riesgo. Sin embargo, es posible también que algunos no sepan ni que realmente pueden hacerlo”, matiza Manso.

Personas mayores

Juan --cuyo apellido prefiere no revelar ante algunas críticas a este tipo de servicios-- empezó a trabajar a domicilio a partir del 23 de marzo atendiendo a personas mayores y sólo hace lavados y peinados. “Desde el primer día estamos tomando todas las medidas posibles. Voy con una mascarilla FPP2, un cubrecalzado desechable, guantes, gel hidroalcohólico, desinfectante, etc. Hasta llevo un lavacabezas portátil. Lo desinfecto todo antes y después de cada servicio. Además, cambio la mascarilla a menudo siguiendo las recomendaciones de los fabricantes”, explica a este medio. Como bien confiesa este peluquero se requiere de mucho más tiempo para realizar este tipo de servicios porque hay que tener mucho cuidado, pero asegura que es muy gratificante, tanto para los clientes como para el profesional que los realiza.

“Muchas veces las personas a las que visito sólo me ven a mí en toda la semana. Y lo único que quieren es verse bien y aseados. Yo tengo una peluquería y entiendo por lo que están pasando otros compañeros. Algunos deduzco que no quieren hacer este tipo de servicio por miedo o porque no quieren desplazarse a otros lugares y porque, al final, no son igual de sencillos y requieren de una preparación especial. La mecánica es mucho más complicada, pero a mí me compensa y creo que nuestro trabajo no se valora como es merecido", se lamenta.

Los profesionales que están realizando estos servicios a domicilio se sienten atacados e insisten en que no están haciendo nada ilegal. “A mí me han parado muchísimas veces, algunos días hasta tres o cuatro en una misma jornada, pero yo llevo toda la documentación necesaria para justificar mi trabajo estos días y no he tenido ningún problema con la policía ni con ningún tipo de autoridad”, matiza Juan.

Otra visión

La Alianza de Empresarios de Peluquería de España, por su parte, confirma que esta actividad es legal, pero que no todos los peluqueros están preparados para ello y entiende que sólo debe prestarse en casos de necesidad.

Así, Javier, de la Barbería Mayorazgo en Tenerife, realiza servicios de afeitado y corte de cabello en un hospital. Desde su propia experiencia en este centro sanitario, asegura que es necesario tener cierta formación para realizar una asistencia a domicilio y señala que conoce a “muchos peluqueros” que se están aprovechando de esta situación para desarrollar otras labores. 

Él ha trabajado en el hospital con pacientes que han dado positivo de Covid-19 y explica que en esos casos sólo hace rasurados de barba para que la exposición sea la mínima posible. “Hay que seguir un protocolo a la hora de colocarse los guantes, la bata y todo el material de protección, así como mantener la mayor higiene a la hora de entrar y de salir, y con la desinfección del material. Pero no es lo mismo trabajar en un hospital que en una casa o en una peluquería”, matiza. Javier insiste en que quiere abrir su barbería, pero que no sabe ni cómo protegerse a sí mismo como para poder proteger a sus empleados y clientes.

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