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Los acusados del crimen de la Urbana, Rosa Peral y Albert López. Su presunto plan tuvo errores / EUROPAPRESS

Una testigo defiende la "complicidad" entre los acusados del crimen de la Urbana

Una excompañera de trabajo de Rosa Peral niega que esta tuviera miedo de Albert tras la muerte de la víctima

7 min

Una excompañera de trabajo de la coacusada del crimen de la Guardia Urbana, Rosa Peral, ha negado este lunes que la sospechosa tuviera miedo del otro acusado, Albert López, días después de la muerte de la víctima --ocurrida la noche del 1 al 2 de mayo de 2017--, pese a que ella mantiene en su escrito de defensa que el día del presunto asesinato no llamó a la policía porque sentía "pánico". Es más, la testigo ha afirmado que existía "complicidad" entre ambos. 

Peral y López, ambos agentes de la Urbana, están acusados de presuntamente matar a Pedro R. --también agente-- en el domicilio donde ella convivía con la víctima, en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), y después trasladarle en el maletero de su coche hasta la zona del pantano de Foix y quemarle, porque "obstaculizaba su relación", según la Fiscalía.

"Fría y tranquila"

La testigo ha explicado que visitó a la acusada en su casa el sábado 6 de mayo de 2017, y que la vio "fría" y tranquila, por lo que pensó que no era consciente de lo que había pasado, según ha dicho sobre la desaparición de la víctima, Pedro R. Así, ha relatado que en los últimos tiempos Peral y López "discutían mucho". 

Cuando la excompañera visitó a Peral en una ocasión, acompañada de su marido, asegura que la acusada les propuso ir a cenar con Albert, y que les dijo que este "se estaba portando muy bien con ella". Durante la velada, la testigo ha señalado que no percibió miedo, sino "complicidad" y confianza entre Peral y López, y que las hijas de ella se alegraron de ver al otro acusado, al que se referían con el mote cariñoso de tonto del bote.

Enemistad con su exmarido

Un segundo testigo, compañero de Pedro R., también ha explicado que la noche en que ocurrió el crimen Peral le envió un mensaje en el que le aseguraba que la víctima estaba enemistada con su exmarido, y que había ido ir a pincharle las ruedas del coche y coger un bate de béisbol.

Rosa Peral durante el juicio por el crimen de la Guardia Urbana / EFE
Rosa Peral durante el juicio por el crimen de la Guardia Urbana / EFE

Fue una conversación que mantuvieron a las 23.08 del 1 de mayo de 2017, e inicialmente no le dio importancia, pero el fin de semana después de aparecer el coche calcinado con el cadáver pensó que lo que le había dicho Peral era una "coartada".

Falso testimonio

El fiscal del juicio del crimen de la Guardia Urbana ha asegurado al cabo del cuerpo policial J.J.L.C. que valorará "seriamente" acusarle de falso testimonio y de encubrimiento de un delito de asesinato por su declaración testifical ante el Tribunal del Jurado de la Audiencia de Barcelona.

En la sesión de este lunes, el testigo ha negado que una conversación telefónica con la coacusada Rosa Peral estuviera "preparada para proteger" a su padre, que al principio de la investigación declaró que había visto a la víctima, Pedro R., --también guardia urbano-- a la mañana siguiente del crimen. El padre, sin embargo, admitió después que no había visto a la víctima, y en el juicio alegó que se había equivocado y que se había confundido con un vecino.

Pantallazos de una conversación con Albert

"¿No es verdad que esta conversación estaba preparada para proteger al padre de Rosa?", ha preguntado el fiscal, a lo que el testigo ha respondido negativamente. Y es J.J.L.C. también envió a Peral el día antes de su detención como sospechosa mensajes con pantallazos de una conversación con el otro acusado del crimen, Albert López, y hablaron sobre informaciones relativas a la investigación, según se ha mostrado este lunes en el juicio.

Peral y López, ambos agentes de la Urbana, están acusados de presuntamente matar a Pedro R. en el domicilio donde ella convivía con la víctima, en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), y después trasladarle en el maletero de su coche hasta la zona del pantano de Foix y quemarle, porque "obstaculizaba su relación", según la Fiscalía, que pide penas de 25 y 24 años de cárcel, respectivamente.

"Coartada como una casa"

Dos testigos en el juicio del crimen de la urbana han declarado que sospecharon de Rosa Peral poco después de aparecer el cuerpo de Pedro Rodríguez ya que, ha dicho uno de ellos, sus explicaciones sugerían una "coartada como una casa", y un tercero ha negado que esta que tuviese miedo de Albert López.

Un policía, amigo de la víctima, ha testificado que el día en que la víctima fue asesinada mantuvo una conversación con la acusada, a las 23.08 horas de la noche, en la que aseguraba que Pedro le dijo que tenía intención de ir a la casa de Ruben a "pinchar las ruedas y con un bate".

Discusión de pareja

Ha precisado que, en ese momento, no le pareció "raro" el comentario ya que la pareja había mantenido una discusión, pero que cuando apareció el coche calcinado con el cuerpo de Pedro empezó a reflexionar sobre los mensajes que le escribió esa noche la imputada.

"Era una coartada como una casa", ha dicho el testigo, sugiriendo así que la acusada estaba incriminando a su exmarido para eximirse ella del asesinato.