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Una persona realiza teletrabajo, conectada a una reunión telemática / EUROPA PRESS

Obesidad y fatiga mental son las secuelas más comunes del teletrabajo

El trabajo al 100% en remoto puede provocar agotamiento, pérdida de rutinas de alimentación e higiene y limita las relaciones sociales

Beatriz de la Rica
8 min

Las secuelas más comunes del teletrabajo prolongado son la obesidad y la fatiga mental, debido al sedentarismo, la hiperconectividad, la pérdida de las rutinas diarias de alimentación e higiene, y a la disminución del tiempo que se dedica a las relaciones sociales. Crónica Global ha consultado con expertos sanitarios como la doctora Marifé Bravo, jefa del servicio de psiquiatría del Hospital Universitario La Paz de Madrid, y el doctor José Casaña, secretario general del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España.

 

 

12 consejos para un teletrabajo efectivo y saludable / FISIOTERAPEUTAS

A la espera de una regulación específica oficial de esta modalidad de empleo por parte de las autoridades, las personas que teletrabajan ya experimentan sus secuelas sanitarias. El teletrabajo puede ofrecer muchas ventajas como la autonomía y flexibilidad horaria, pero también puede traer consecuencias para la salud si no se toman las precauciones y medidas necesarias para su buena ejecución.

Riesgo de obesidad y sobrepeso

Los problemas de salud del empleo a distancia se relacionan con la falta de movilidad y el puesto de trabajo en el domicilio, los hábitos de alimentación y la salud mental. “Hay que destacar que el teletrabajo conlleva una disminución notable de la movilidad que debería ser suplida en casa realizando actividad física”, subraya Casaña, también profesor y director del departamento de fisioterapia de la Universidad de Valencia. Y prosigue: “Si pasamos más tiempo sentados, tenemos una mayor facilidad para la ingesta de alimento y reducimos la movilidad estamos ante la combinación perfecta para potenciar la obesidad”.

La doctora Bravo apunta en este sentido que “no poder moverse y poder picar con más frecuencia ha contribuido a problemas de sobrepeso o a una peor alimentación”. Además, la doctora alerta de que “la pérdida de rutinas de alimentación y cuidado personal suelen darse sobre todo cuando hay un teletrabajo al 100%”. Añade: “En el tema de la alimentación claramente lo hemos visto no solo en adolescentes, sino también en adultos”.

Jornada y espacio de teletrabajo

El fisioterapeuta indica que “el principal problema es la adaptación del espacio de trabajo en el domicilio” y recalca que las oficinas improvisadas en los hogares “no suelen cumplir con las medidas y condiciones, e incluso el mobiliario necesario para poder desarrollar la actividad laboral durante un periodo prolongado”. También se debe poner atención a la distancia respecto a la pantalla y su brillo para evitar daños oculares, así como a la iluminación adecuada de la estancia.

Un hombre teletrabaja desde el balcón de su casa EP
Un hombre teletrabaja desde el balcón de su casa EP

A pesar de las ventajas de flexibilidad y autonomía que ofrece el teletrabajo, las personas que lo practican también admiten que acaban alargando sus jornadas laborales. La psiquiatra especifica que “es importante establecer una regulación de la jornada y separación de espacios y horarios” para que no acabe ocupando todo el tiempo del día: hay que desconectar. Marifé Bravo asegura que esta hiperconectividad aumenta la productividad, pero también agota. “Como el caso de las múltiples horas de reuniones por videoconferencia: por una parte permite disminuir un poco el impacto de la distancia social por la pandemia, pero al mismo tiempo causa agotamiento”, asiente.

Recomendaciones de salud

La facultativa recomienda que se intente llegar a una combinación de teletrabajo y oficina, si es posible. Bravo propone: “Si se puede aplicar combinando el teletrabajo con la oficina, puede llegar a ser incluso beneficioso. Pero no en el caso del teletrabajo en la totalidad del tiempo”. En ese caso, resulta imprescindible seguir una rutina diaria de higiene y alimentación donde se vigile el horario y la nutrición de las comidas para comer de forma saludable y consciente. Afirma la doctora: “Yo confío bastante en la capacidad de las personas para la autorregulación y para la autoorganización que conlleva esta modalidad. Las personas somos muy resilientes en general y tenemos mucha capacidad de adaptación”.

Una mujer teletrabaja en el suelo de su casa / PEXELS
Una mujer teletrabaja en el suelo de su casa / PEXELS

“Desde la fisioterapia los consejos van más centrados a la realización de una rutina de ejercicios, que ayuden en primer lugar aquellos músculos que deben de soportar el mayor estrés. Para ello empleamos ejercicios de fortalecimiento y movilidad articular”, aclara el profesor Casaña. Además, este especialista propone una rutina general para las personas en esta situación laboral: “Por ejemplo, cuando nos levantamos primero realizamos un poco de movilidad articular y estiramientos previos a desayunar o la ducha matutina. Durante la jornada, cada dos horas levantarse a caminar por la casa y realizar una rutina de cinco o seis ejercicios de varios grupos musculares, de 12 a 15 repeticiones”. Y concluye: “Por la tarde podríamos realizar algún deporte, correr, pádel, natación. Eso podría ayudar a mejorar nuestra condición física y vida social”.

Regulación de las autoridades

El Estatuto de los Trabajadores en vigor regula brevemente el teletrabajo. En su artículo 13, define el trabajo a distancia como “aquel en que la prestación de la actividad laboral se realice de manera preponderante en el domicilio del trabajador o trabajadora o en el lugar libremente elegido por esta, de modo alternativo a su desarrollo presencial en el centro de trabajo de la empresa”. Esta normativa aclara que actualmente se deben garantizar “el respeto de la jornada, el derecho a la desconexión digital y el derecho a la salud” en esta modalidad de organización del trabajo a distancia, que se apoya en el uso de internet y nuevas tecnologías.

Un hombre teletrabaja con dos ordenadores portatiles y uno de sobremesa / EP
Un hombre teletrabaja con dos ordenadores portatiles y uno de sobremesa / EP

Desde los sindicatos y otras organizaciones, se exige de forma urgente que el Estado cree una regulación más concreta y específica del teletrabajo así como su regulación y estricto cumplimento en cuanto a prevención de riesgos laborales aplicados a los puestos en remoto. Especialmente en relación a los riesgos ergonómicos y psicosociales que puedan derivarse.