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Temporizador / UNSPLASH

La técnica 'pomodoro': ciclos de 25 minutos para aumentar la productividad

Se trata de un sistema de organización que puede ayudar a mejorar la productividad en el ámbito personal y laboral

Juan Antonio Marín
4 min

Día a día, muchos trabajadores españoles pasan largas jornadas sentados frente al ordenador, pero no consiguen acabar sus tareas. No es de extrañar que en los últimos datos de la OCDE sobre el PIB por hora trabajada arrojen resultados negativos para España, que se sitúa por debajo de los diez primeros puestos en cuanto a este dato. Visto esto, es interesante preguntarse cómo se puede aumentar la productividad para alcanzar los objetivos del día.

Una de las mejores maneras de lograrlo es organizando todas las tareas con metodologías de trabajo ágiles, que permitan subdividirlas y hacerlas más fácilmente manejables. En este sentido, una de las que mejor funciona por su simplicidad es la técnica pomodoro. Esta metodología recibe su nombre de la traducción italiana de la palabra 'tomate', dado que su inventor, Francesco Cirillo, es itialiano. Pero, ¿cómo puede ayudar a cualquiera a mejorar la productividad?

Subdividir tareas

Lo principal para que esta técnica funcione es subdividir las tareas en otras más pequeñas. No tiene sentido enfrentarse al trabajo como una gran montaña que escalar, dado que es de ahí de donde provienen las frustraciones al sentir que pasan las horas y no se avanza. Sin embargo, con esta técnica se fomenta un sistema de recompensa que motiva a seguir trabajando, dado que al completar la tarea se hace un pequeño descanso.

Una vez que las tareas están subdivididas en otras más simples y pequeñas, hay que anotarlas en un papel o en cualquiera de las muchas aplicaciones de notas que permiten crear una checklist. El poder terminar una tarea y tacharla de la lista también es una forma de recompensar el esfuerzo, de forma que el trabajador es capaz de ver un avance real de su esfuerzo.

Fijar los pomodoros

Una vez que se cuenta con una lista de tareas, el siguiente paso es fijar un temporizador, ya sea con un cronómetro, la aplicación de reloj del teléfono móvil o bien una aplicación diseñada específicamente para esta técnica (es fácil encontrarlas en cualquier tienda de apps, tanto para Android como para iOS). Aunque la técnica puede adaptarse a las necesidades de cada usuario, la forma más usada cifra el tiempo de cada pomodoro en 25 minutos. Durante ese tiempo la persona tiene que trabajar de manera intensiva en su quehacer, de manera que no se puede levantar para nada ni se puede hablar con otras personas o distraerse de su objetivo.

Tras completar el pomodoro, se realiza un descanso de cinco minutos y después se vuelve a empezar con otro temporizador de 25 minutos. Una vez completados cuatro de estos ciclos, se realiza un descanso de 25 minutos. Esto, a grandes rasgos, sería la técnica, que se puede repetir cuantas veces se quiera a lo largo de la jornada laboral o incluso utilizarse como una manera para estudiar mejor.

¿Cómo mejora la productividad?

Lo bueno de la técnica pomodoro es que mantiene la atención fija en una tarea y consigue que el trabajador se concentre al 100% en terminarla. Además, es fácilmente medible a la hora de ver cuántas tareas se han realizado a lo largo de la jornada y cuántas quedan para el día siguiente.

Asimismo, en trabajos de oficina que a veces pueden hacerse tediosos esta manera de organización puede facilitar mucho las cosas, dado que intercala fuertes periodos de productividad con descansos para despejar la mente y volver con las pilas cargadas.