Uno de los niños víctima de violencia / ISTOCK

Uno de los niños víctima de violencia / ISTOCK

Vida

SOS de los niños que conviven con sus abusadores durante el confinamiento

Menores que pasan la cuarentena con su maltratador contactan con la Fundación ANAR para pedir ayuda

4 abril, 2020 00:00

“A medida que avanza el confinamiento, aumentan las consultas de menores que sufren violencia física, psicológica y abusos sexuales”. Así lo explica Diana Díaz, directora del teléfono de la Fundación ANAR, que ayuda a niños y adolescentes en riesgo. Y es que solo en una semana --entre el 23 y el 30 de marzo-- han atendido 270 peticiones de ayuda de menores, de las que 173 se han detectado como “casos graves”.

Díaz manifiesta su preocupación, especialmente por los casos de malos tratos y abusos. “Los menores están sufriendo estos abusos en el seno de la familia y no pueden escapar de estas agresiones, porque están encerrados las 24 horas y no hay quien les pueda ayudar”, lamenta. Por ello reivindica el papel de la fundación que cuenta con un protocolo de actuación coordinado con los cuerpos de seguridad.

Violencia familiar

Y es que, como recogen sus propios datos, el 73% de los abusos sexuales a la infancia y cerca del 60% de los casos de violencia se producirían dentro del ámbito familiar. El protocolo de la entidad, con 25 años de trabajo a sus espaldas, establece tres niveles de actuación. Una primera fase, en la que psicólogos expertos en infancia hacen una valoración del caso. “Cada situación es particular”, subraya Díaz, quien recuerda que la mayoría de menores cuentan con elementos de protección o de riesgo en su entorno.

“Hay que determinar si algún familiar puede ayudar a la víctima, y valorar la urgencia y gravedad de la llamada”, apunta. En un segundo nivel se estudia la derivación, tanto de profesionales, como de recursos para auxiliar al menor. “Desde donde nos llame, en cualquier lugar de España”, explica Díaz. Y, por último, intervenciones de urgencia en los casos de mayor riesgo. “En ese momento informamos a los cuerpos de seguridad o a emergencias para que inmediatamente se personen en el domicilio”.

Un menor con la mano en alto para ilustrar el rechazo a los abusos / EFE

Un menor con la mano en alto para ilustrar el rechazo a los abusos / EFE

Problemas psicológicos

Una vez resuelta la emergencia, desde Anar realizan el seguimiento del caso para ver en qué situación se encuentra el menor, ya que no solo reclaman ayuda pequeños víctimas de violencia en el hogar, sino también por la ejercida a través de internet --ciberacoso-- o incluso por problemas psicológicos por la tensión y el miedo derivados del encierro. Así, destacan la gravedad del aumento, durante estos días, de la ideación e intentos de suicidio, así como autolesiones.

Las restricciones de movilidad también han hecho que los menores sufran o sean testigos de riñas vecinales. “Durante esta situación, algo nuevo para toda la población, algunos niños han estado presentes en el conflicto o han sido víctimas de esas agresiones”, cuenta Díaz.

Vecinos y entorno familiar

A pesar de ello, desde Anar aseguran que existe una gran sensibilidad ciudadana y remarcan que, durante estos días, es más necesaria que nunca. “Los vecinos que detecten una situación de riesgo con un niño aislado dentro de la casa; si alguien escucha ruido, o percibe una situación anormal, deben alertar. Todos los adultos estamos obligados por ley a auxiliar a menores, y a ponerlo en conocimiento de las autoridades”, subraya la directora del teléfono de atención.

Un servicio que, durante la emergencia sanitaria, la fundación presta a través del correo electrónico y de un chat [ AQUÍ ]. La edad de los menores que piden ayuda oscila entre los 10 y los 17 años, ya que, como apunta Díaz, “requiere el empleo de la tecnología. Aunque las primeras etapas, de niños más pequeños, las cubren familiares con más edad o vecinos que alertan de una situación de riesgo", señala.