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El presidente y fundador de SOS Desaparecidos, Joaquín Amills / ALERTA DESAPARECIDOS

SOS Desaparecidos: "Esperar 10 años para declarar el fallecimiento arruina a muchas familias"

Joaquín Amills, presidente de la asociación, exige que el trámite sea gratuito y pueda hacerse a los 24 meses

23.04.2019 00:00 h.
11 min

Según datos oficiales, cada día desparecen en España entre dos y tres personas que nunca van a ser encontradas. Tras perder a un ser querido, existe un proceso de duelo, pero en el caso de las familias que no tienen noticias de uno de sus integrantes se traduce en un “duelo congelado”. “No puedes pasar página porque no sabes la verdad, lo que implica aprender a vivir con ello”, explica el fundador y presidente de SOS Desaparecidos, Joaquín Amills a Crónica Global. Los allegados no solo tienen que lidiar a diario con la pérdida, muchos acaban en la ruina por culpa del periodo de espera para poder tramitar el fallecimiento.

“Esperar 10 años para declarar el fallecimiento arruina a muchas familias”, denuncia Amills, quien exige que el trámite se pueda llevar a cabo pasados 24 meses. “Esperar una década tenía sentido hace tiempo, cuando una persona podía marcharse por decisión propia. Hoy en día, que la desaparición se produzca de forma voluntaria es poco probable”, sostiene, ya que “en algún momento tendrá que usar el DNI o el pasaporte, o algún medio de pago, y el sistema lo detectará”, explica.

Hipotecas y herencias

“Imagina que hablamos de un matrimonio con tres hijos y, el marido, que aporta la mitad de los ingresos de la familia desaparece. La esposa no será viuda hasta que pasen 10 años, y va a tener que continuar haciendo frente a todos los gastos, pero sin poder vender nada. Ni si quiera podrá dar de baja los servicios que tenga contratados --una línea telefónica por ejemplo--, va a tener que pagar la hipoteca como si no hubiera pasado nada, y tampoco podrá vender el piso en caso de que no pueda pagarlo porque el marido no está fallecido”, critica

“Para la mayoría es la ruina. Hay familias que han tenido que ir al banco y entregar las llaves de su casa”, relata. “Si ya es cruel tener a un ser querido desaparecido, y no conocer la verdad, es un añadido que destroza aún más”. También afecta a las herencias. En el caso de bienes que se tengan que repartir entre varias personas y una de ellas se encuentre en paradero desconocido, no se puede hacer nada.

Sin derechos, con obligaciones

Esta declaración es un trámite civil que puede llegar a costar hasta 3.000 euros, según el territorio, y la persona continúa figurando en la base de datos de desaparecidos --además, la reducción del tiempo necesario para poder hacerlo no sería una obligación, sino una decisión que debe tomar cada familia--.“Exigimos que sea gratuito, porque es un trámite civil. No es un juicio, y en estos casos es reversible. Si la persona aparece, todo que tiene que volver a la situación anterior”, explica.

El Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (c) y el presidente de SOS Desaparecidos, Joaquín Amills / MINISTERIO DEL INTERIOR

El Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (c) y el presidente de SOS Desaparecidos, Joaquín Amills (d)

“Los familiares de una persona desaparecida no tienen ningún derecho. No hay ninguna ayuda social”, lamenta. “Si además, esa persona es la única que aportaba ingresos al hogar, los familiares tienen que seguir pagando los gastos, todo. Y además, no pueden vender nada. “No puedes ni si quiera dar de baja la línea telefónica, tienes que dejar de pagarla y que incluyan al desaparecido en la lista de morosos”, relata.

Herramienta de ayuda

SOS Desaparecidos se constituye como asociación en 2010. “La idea era crear un espacio para las familias, una herramienta de ayuda”, explica su fundador. Amills tiene un hijo que desapareció hace 11 años. Por aquel entonces y ante la falta de apoyo, decidieron crear un espacio que aglutinase a los familiares de personas desaparecidas.“Ante ese vacío decidimos crear una plataforma con unas ideas muy claras que mantenemos hoy en día: presupuesto cero, no pedir dinero a ninguna familia, ni tampoco de las administraciones. Basamos nuestro crecimiento en la solidaridad. Ese fue el inicio”, relata.

El alcance de visibilidad que tuvo en 2010 fue de un millón. “Algo que para nosotros era un sueño, que esas personas hayan visto las alertas”, explica Amills. “Poco a poco hemos ido incorporando voluntarios, eso hizo que el año pasado lográsemos llegar a los 90 millones”. La asociación ha atenido ya a más de 4.000 familias y ha recibido más de 50.000 llamadas. ¿Cómo funciona? “Sin la denuncia no publicamos ninguna alerta”, explica el presidente de esta entidad, “es lo que da fiabilidad, para evitar fraudes”, sostiene. En caso de que se trate de un menor, también es necesaria la autorización de los padres. Una vez se ha verificado, SOS Desaparecidos lanza la alerta a través de todas sus redes.

No esperar para denunciar

Amills recuerda que no hay que “esperar ni una hora” para denunciar. “Cuando una familia ve que una persona incumple sus horarios, no sabe nada, no contesta al móvil, puede ir a comisaría e interponer la denuncia”, explica. “Es en otros países, como en EEUU, donde sí hay que esperar 48 horas”, cuenta. “Eso se contradice con la recomendación policial que siempre subraya que las primeros momentos son vitales, tanto para la investigación como para la búsqueda”.

El presidente de SOS Desaparecidos, Joaquín Amills (d) / ALERTA DESAPARECIDOS

El presidente de SOS Desaparecidos, Joaquín Amills (d) / ALERTA DESAPARECIDOS

“A la familia, que en esos primeros momentos atraviesa una situación psicológica muy complicada, le aconsejamos que expliquen todos los detalles que se le ocurran a la policía, que les dejen trabajar, que mantengan la calma. Esta es la primera parte”, sostiene Amills. “Lógicamente, cuando va pasando el tiempo, los allegados pueden necesitar otro tipo de ayuda: psicológica, agentes sociales o apoyo jurídico”, apunta.

Saber la verdad

Con el paso de los días, la incertidumbre se convierte en algo insportable. “Cuando no hay respuestas a esa verdad que tú estás buscando, uno se derrumba”, relata. “Nuestro mundo se basa en saber la verdad. Se exige en todos los ámbitos; a nuestros hijos se la pedimos de pequeños, nos lo exigen en la escuela, también en el ámbito familiar, en el profesional. Siempre decimos: 'la verdad ante todo', pero en el caso de desaparecidos la familia carece de ella. No hay una razón, no hay un cómo, ni un cuándo, ni un dónde. Se generan una serie de preguntas que irán aumentando, pasen los años que pasen", explica.

“Es más difícil investigar una desaparición que un crimen”, relata el presidente de esta asociación. En los segundos “hay un cuerpo, unas horas, una causa de la muerte, huellas y rastros. Mientras que de un desaparecido no hay absolutamente nada”.“Lógicamente, cuando te dicen que no encuentran nada, te rebelas”, explica. ¿Qué tiene que hacer la familia? "Recibir atención psicológica, información jurídica --en caso de que haya indicios de criminalidad o imputados-- e intentar siempre ir a lo seguro". Amills hace esta advertencia porque "en estos casos siempre hay personas sin escrúpulos que tratan de obtener algún rendimiento del dolor”, sostiene. “Te encuentras de todo, incluidos los asegurar ver el futuro en los posos del café. Hay quien lo hará con muy buena fe, y otros queriendo cobrar. Lo mismo sucede con algunos investigadores, por eso tienen que estar bien asesorados”, explica.

Tres objetivos

Cuando SOS Desaparecidos publica una alerta tiene tres objetivos. "Si la persona se ha marchado de manera voluntaria, puede ver que la familia ha puesto una denuncia y que lo están buscando. Al ver su imagen, puede decir que está bien", señala Amills. Un segundo caso es de las personas que han sido "manipuladas, retenidas, o coaccionadas por terceros". Si su fotografía se difunde, pueden decidir liberarla. El último supuesto es para conseguir que alguien aporte "datos o pistas". "A veces nos han llamado para decirnos que la persona está delante de ellos, o para aportar información que puede ser útil y nosotros se la pasamos a la policía", cuenta.

Una labor que han desarrollado durante los últimos nueve años con “total credibilidad, fiabilidad, y responsabilidad”, subraya. Pueden ayudar a las familias porque, antes que nada, las entienden. "Cuando alguien está pasando por lo mismo que algunos hemos sufrido, es muy fácil conectar con ese dolor, con ese miedo, con todo lo que conlleva la desaparición”, concluye.

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