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Sor Lucía Caram, una refugiada ingresada ayer en el hospital y la comida servida en el albergue / CG

Sor Lucía Caram 'patina' en la crisis de los refugiados de su pueblo

La monja actúa tarde en el conflicto de los demandantes de asilo de Manresa, donde opera una oenegé y el banco local de alimentos

18.05.2018 00:00 h.
5 min

Sor Lucía Caram ha patinado en una crisis de refugiados venezolanos en su propio pueblo. La monja dominica contemplativa, a quien el expresidente catalán Carles Puigdemont ha propuesto premiar por su labor solidaria, ha llegado tarde y mal al conflicto de un hogar social de Manresa (Barcelona), municipio en el que operan una oenegé y el banco local de alimentos.

Fuentes cercanas a la crisis han subrayado que sor Lucía se reunió anteayer, miércoles, 16 de mayo, con los responsables de la Fundación Germà Tomàs Canet. Esta entidad vinculada a la orden hospitalaria de Sant Joan de Déu gestiona la residencia local para refugiados. Los 80 residentes del centro han denunciado falta de "higiene y salubridad" en el hogar, que habría provocado casos de sarna. Además, han lamentado que la comida sea tan pésima que haya causado episodios regulares de gastroenteritis.

Lucía Caram, salpicada por el caso

Sor Lucía Caram, a priori ajena a la crisis humanitaria, ha resultado salpicada por la misma. Refugiados del centro han informado de que hace dos semanas avisaron a la monja dominica, que opera el banco local de alimentos y la Fundación solidaria Rosa Oriol, vinculada a la familia de joyeros Tous. Aseguran que ésta sólo reaccionó quince días después, cuando el caso trascendió a la prensa, pese a que su entidad tiene parte de la gestión del complejo, en el que tiene unas duchas sociales.

Cuando lo hizo, Caram se reunió con responsables de la fundación y prometió que las condiciones mejorarían. En ningún caso amparó a los residentes --que siguen denunciando pésimas condiciones alimenticias en el hogar social-- pese a que el futuro Govern sopesa darle la Creu de Sant Jordi por su trayectoria solidaria. Ha sido el Ayuntamiento de Manresa (PDeCAT) el que ha prometido finalmente mediar entre gestores y refugiados.

"Ingreso hospitalario"

Tan grave es la situación que una de las personas que viven en el hogar de la Fundación Germà Tomàs Canet de Manresa ingresó ayer en un hospital local por una presunta inflamación de colon. Janet Méndez, que habita en la residencia, indicó a este medio que los médicos del centro sanitario "habían atribuido la dolencia de su madre a la deficiente alimentación". La paciente, de 83 años, presenta diabetes, es insulinodependiente y sufre una cardiopatía.

"Se la quedaron en observación porque estaba descompensada. En el albergue para refugiados continúan desatendiendo su dieta. No puedes darle cierta comida a un diabético, y hay otros tres entre el colectivo. Pero parecen incapaces de prestar la atención correcta", alertó Méndez, venezolana de origen.

"Condiciones dignas"

La Fundación Germà Tomàs Canet ha respondido a todas las acusaciones de los residentes. Aseguró ayer a este medio que "las personas atendidas en el Hogar Sant Joan de Déu tienen cubiertas sus necesidades básicas y en unas condiciones dignas. Disponen de cobertura sanitaria, escolarización, acompañamiento legal y formación para favorecer su integración social. Las instalaciones del centro han sido renovadas recientemente y están en perfectas condiciones". En materia alimentaria, "el hogar dispone de un servicio contratado por una empresa externa que cumple la normativa vigente, y se han gestionado adaptaciones de los menús para ajustarlos al máximo a las sensibilidades y condiciones particulares de todas las personas atendidas (diabetes, de religión musulmana)".

Según la misma portavocía, "todas las personas residentes en el hogar disponen de la atención sanitaria adecuada y han sido atendidas y derivadas en función de su situación. Efectivamente, se produjo un caso de retrovirus que fue valorado, diagnosticado y tratado por especialistas del CatSalut. La persona se encuentra actualmente en perfecto estado. Con lo que respecta a la sarna, se produjo un brote que fue tratado según los protocolos que establece el Departamento de Salud. Se hizo el pertinente seguimiento y, tras 40 días, no se ha producido rebrote alguno". La misma voz añadió que "los casos de gastroenteritis registrados responden a la sintomatología habitual según la temporada, y han recibido el tratamiento habitual adecuado por parte del sistema de salud".

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