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Un ordenador con bulos o 'fake news' / PIXABAY

Así son los bulos más típicos en la era del coronavirus

El número de 'fake news' crece en medio de una pandemia que ha avivado el ansia de información

5 min

Las noticias falsas no sólo corren como la espuma, sino que, además, se multiplican a la velocidad del viento. Algunos organismos y medios dedicados a detectar fake news y luchar contra la desinformación confiesan que el volumen de noticias falsas se ha disparado con la llegada de la pandemia.

Esto tiene una explicación. Ante situaciones extraordinarias y desconocidas como la actual, los usuarios están hambrientos de información y lo quieren saber todo sobre el coronavirus. “En un escenario de mayor incertidumbre, la gente acude desesperada a informarse y compra narrativas que tengan sentido, aunque sean falsas”, detalla Daniel Innerarity, catedrático de Filosofía en la Universidad del País Vasco.

Cinco tipos de bulos

Newtral, la startup liderada por la periodista Ana Pastor, ha detectado unos 6.000 bulos durante esta crisis sanitaria, muchos de los cuales, además, se repiten con el tiempo. "Las consultas --a través de WhatsApp-- que hemos recibido relacionadas con las fake news se han multiplicado por 16”, subrayaba Pastor en un encuentro este miércoles organizado por la Mobile World Capital Barcelona.

De hecho, según Pastor, los bulos más típicos en la era del coronavirus se pueden resumir en cinco grupos, estando en el primero de ellos aquellas noticias falsas que tienen que ver con el origen del virus. Es decir, mentiras basadas en una serie de hipótesis sin fundamento sobre qué, quién, dónde y cómo apareció el Covid-19 en el mundo.

Estafas, racismo y audios

Otro tipo de bulos que se ha vuelto muy popular en estos tiempos son los relacionados con los falsos remedios. Es decir, aquellas noticias que apuntan a soluciones tan simples y peligrosas como tomar infusiones calientes, desinfectante o comer ajo y que, además, se han colado con fuerza en diversas redes sociales. Así, en el tercer grupo se encontrarían las fake news que buscan estafar a los usuarios. Con la pandemia también han crecido los ataques de phishing a través del correo electrónico o vía SMS, usando el Covid-19 como gancho.

Por otro lado, los bulos racistas han ganado peso durante esta pandemia. Algunas comunidades se han sentido señaladas y atacadas sin ninguna razón ni argumento válido. Y, por último, también han tomado mucho protagonismo los bulos en formato audio. ¿Quién no ha recibido un mensaje de WhatsApp con un corte de voz de una persona que relata una historia --por lo general vivida en un hospital-- que parece muy real, pero que después resulta ser un burdo engaño?

El papel de las redes sociales

En este sentido, algunas redes sociales se han convertido en el canal perfecto e idóneo para distribuir y compartir estas falsedades. WhatsApp es una de ellas, pero no es la única. De hecho, Facebook y Twitter se han puesto las pilas en este sentido. “Las redes sociales quieren evitarse también problemas legales. Pero, en todo caso, es interesante que los dueños de las principales plataformas sociales se unan a este llamamiento contra las fake news y establezcan algún tipo de control”, insiste Raphael Minder, corresponsal del New York Times y participante en el mismo debate del Mobile. 

Sin embargo, algunos expertos aseguran que la desinformación no afecta a todos de la misma manera. Así, Carina Lopes, líder del Think Tank Digital Future Society, matiza que las personas con 65 años o más son más propensas a compartir una noticia falsa que una persona más joven. “La desigualdad y la falta de recursos también alimentan más estos bulos”, concluye.

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