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Agentes de la Guardia Urbana durante una intervención en un botellón en Barcelona, en una imagen de archivo / EP

Sindicatos de la policía advierten de la vuelta de los botellones con el cierre del ocio nocturno

El CSIF señala que esta medida Covid de la Generalitat para controlar la expansión de la variante ómicron será “más un problema que una solución”

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El sindicado CSIF de la Guardia Urbana de Barcelona alerta de los problemas derivados de las nuevas restricciones que quiere aplicar el Govern a la seguridad ciudadana. El cierre del ocio nocturno durante las fiestas de Navidad “comportará graves problemas de convivencia”, apunta el organismo.

“La apertura del ocio nocturno ha supuesto tener un control más fácil para alcanzar la seguridad y la contención del Covid”, aseguran desde el sindicato. De hecho, las estadísticas con las que cuenta el CSIF demuestran una “notable reducción” del número de botellones, grandes concentraciones en las calles y fiestas particulares en viviendas.

Aumento de conflictos

Las restricciones que quiere implantar el Govern para controlar la expansión de la nueva variante ómicron, no acaban de convencer al sindicato de la Guardia Urbana. El CSIF cree que estas medidas traerán una “falta de control” para la contención de la pandemia y harán aumentar los conflictos entre la policía y la ciudadanía.

Los botellones supondrán “un problema de seguridad y convivencia en Barcelona”, apuntan desde el sindicato. Algo que extienden al resto de pueblos y ciudades de Cataluña, especialmente a las grandes poblaciones del área metropolitana.

Infracciones penales

El CSIF considera que estas medidas, que llegan sin un protocolo claro por parte de la Generalitat y otras Administraciones públicas, harán “disparar más las infracciones penales relacionadas con estas grandes concentraciones de masa social”. Estas se deben, según indica el sindicato, principalmente, al tráfico y consumo de drogas, agresiones y violaciones, robos con violencia e intimidación, hurtos, peleas multitudinarias y apuñalamientos.

Entre las infracciones, señalan que la policía tiene dificultades para hacer valer su función inspectora en la restauración para controlar si se está cumpliendo con el pasaporte Covid para todas las comidas y cenas de Navidad. Algo imposible de controlar y que achacan de “brindis al sol” por parte de las autoridades políticas, dado que la Guardia Urbana, y el resto de cuerpos, no cuenta con los materiales suficientes para hacer frente a esta medida.