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Un arqueólogo trabaja en la fosa en la que se creía que podía estar Pablo de la Torriente / JUSTICIA

Sin rastro del poeta cubano Pablo de la Torriente en la fosa de Montjuïc

Los técnicos arqueólogos han excavado hasta chocar con la capa geológica sin que haya aparecido ningún resto humano

3 min

Los técnicos de la Dirección General de Memoria han descartado la existencia de una fosa en la zona del cementerio de Montjuïc. En su interior, se creía que podría estar enterrado el poeta cubano Pablo de la Torriente, que luchó con el bando republicano durante la Guerra Civil y murió en combate en Majadahonda a finales de 1936.

El intelectual fue enterrado inicialmente en el cementerio de Chamartín de la Rosa, en Madrid, aunque los restos fueron posteriormente embalsamados y trasladados a Barcelona para ser repatriados a Cuba. Sin embargo, finalmente la situación bélica impidió el regreso a su país.

Periodista y voluntario internacional

Los arqueólogos han excavado la zona hasta topar con la capa geológica, sin que haya aparecido ningún resto humano. El Departamento de Justicia, además, ha descartado realizar una nueva prospección para encontrar los restos del poeta cubano, puesto que no hay ninguna otra hipótesis sobre su lugar de entierro.

Pablo de la Torriente, poeta, periodista, intelectual y revolucionario, autor de varios cuentos, novelas y ensayos, se exilió a Nueva York en 1933 y, con el inicio de la Guerra Civil, viajó a España como corresponsal de guerra. Una vez aquí, compaginó este trabajo con su incorporación a la lucha armada como voluntario internacional.

“Héroe de Majadahonda”

La Guerra Civil causó muchas víctimas mortales y una de ellas fue él, que perdió la vida en combate en Majadahonda, alrededor del 19 de diciembre de 1936, en la conocida como "Batalla de la Niebla". A raíz de esta situación, en su país de origen se convirtió en un símbolo y fue conocido como el "héroe de Majadahonda". Tiempo después, la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales impulsó una investigación que demostraba, con los registros del cementerio de Montjuïc, que Pablo de la Torriente fue enterrado provisionalmente en el nicho 3.772 el 13 de junio de 1937.

Sin embargo, en 1939, una vez acabada el conflicto bélico y finalizado el plazo de ubicación temporal, sus restos fueron exhumados y trasladados a una fosa, en la que se ha realizado la excavación. La Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona y el Consulado General de la República de Cuba firmaron un convenio en 2018 para los trabajos de recuperación y repatriación del poeta.