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Las cantantes Becky G y Natti Natasha en el videoclip 'Sin pijama' / EFE

La canción ‘Sin pijama’ daña el cerebro y no solo la letra tiene la culpa

Los graves y sus ritmos tan marcados son los culpables de que este estilo musical disminuya la capacidad de aprendizaje y la memoria a corto plazo

02.12.2018 00:00 h.
4 min

La música es un arte que nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida. Sentimientos como la alegría, la ira, la tristeza o el amor pueden traducirse a acordes y compases. Gracias a los mecanismos neuronales de nuestro cerebro podemos conseguir que lo que escuchamos nos transmita diferentes sensaciones.

Sin embargo, no todas las melodías impactan igual en el cerebro humano. Dependiendo de la combinación los acordes, la forma en la que se comporta este órgano del cuerpo es totalmente distinta. Por lo tanto, las zonas del cerebro que se activan son diferentes en quienes escuchan música clásica a los que prefieren Sin Pijama, el éxito reguetonero del momento.

¿Qué pasa en el cerebro?

Las áreas del cerebro que reaccionan a la música son aquellas relacionadas con el control y la ejecución de los movimientos. Por lo tanto, no solo contribuye al desarrollo durante el crecimiento  de una persona, también favorece la coordinación en personas que sufren alguna enfermedad. Además, está considerada como uno de los elementos que más placer producen y libera las mismas dopaminas que comer o mantener relaciones sexuales.

Cada vez que una persona escucha música, se activa el sistema límbico de su cerebro y también el lado izquierdo del mismo si es diestra. El derecho en el caso contrario. Esta parte se encarga de regular las emociones, la memoria o el hambre. Por lo tanto, ante los estímulos que recibe mediante los sonidos responde despertando algún sentimiento o algún movimiento corporal. De ahí que, según el estado de ánimo, se prefieran unas canciones u otras. En cuanto a los estilos musicales, cada uno de ellos activa unas zonas determinadas en el cerebro.

Tu cabeza y el reguetón

Cuanto más destacado es el ritmo, más destacado es el movimiento con el que el cuerpo reacciona. El reguetón es un estilo musical que, independientemente de la letra, se caracteriza por sus graves y los tiempos muy marcados. De ahí que todo vibre cuando un coche con estas canciones y con la música muy alta para al lado de alguien. Lo mismo ocurre en las discotecas. A continuación, se detallan las zonas del cerebro que reaccionan a estos sonidos (azul) y que afectarían negativamente a este órgano (verde):

El reguetón daña el lóbulo prefrontal y el hipotálamo / CG

El reguetón daña el hipotálamo y el lóbulo prefrontal / CG

El lado positivo de estas combinaciones de notas es que aumentan la coordinación en las personas que escuchan este tipo de canciones. Además, también generan energía en el oyente y mejoran su capacidad de movimiento. Sin embargo, también hay que tener en cuenta el lado negativo. Provoca daños en el hipotálamo y el lóbulo prefrontal debido a la composición de las frecuencias. Por lo tanto, dificulta el aprendizaje y la memoria a corto plazo sin dejar de lado que deteriora las conexiones neuronales.

Reaccionamos igual ante la música

Al margen de las canciones que cada persona suela escuchar, Sin pijama provoca lo mismo en todas los que escuchan esta canción. Independientemente del sexo, de la cultura o de cuáles sean los estilos musicales que prefiera.

En cuanto a inteligencia, no afecta la música que cada persona escucha. Hay otras muchas formas desarrollar la capacidad cerebral que nada tienen que ver con los sonidos. Si bien Sin pijama no hace más listo, escuchar Claro de Luna de Beetohven tampoco vuelve más inteligente.