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Un runner a punto de correr / FREEPIK

Ser 'runner' sin dejarse la vida en el asfalto

Correr tiene numerosos beneficios para la salud, pero hay que hacerlo con cabeza: buena alimentación, hidratación, descanso, asesoramiento y un reconocimiento médico evitarán sustos innecesarios

8 min

El pasado 2 de mayo, tras cuarenta días de parón obligado, un soplo de aire fresco llegó a los más de tres millones de runners que hay en España, que tomaron de nuevo las calles, aunque con medidas restrictivas que se fueron suavizando con el paso de las semanas y la consolidación de la desescalada. A ellos se sumaron unos cuantos miles de personas que decidieron iniciarse en esta práctica tras valorar durante días encerrados la libertad de practicar deporte al aire libre, la necesidad de movimiento después de semanas de sofing y la mejora sustancial para la salud que supone.

Los beneficios de esta práctica son múltiples y de sobra conocidos: es barato, eficaz para quemar grasas, te permite liberar endorfinas, mejora el humor y la autoestima, reduce el nivel de estrés y de ansiedad, se puede realizar sin tener técnicas ni habilidades especiales y, además, puede practicarse en cualquier lugar y momento del día. Eso, y la amplia oferta de maratones y carreras populares, han hecho del running la práctica de moda de las últimas dos décadas.

'Runners' que no toman medidas preventivas

Un hombre calienta antes de empezar a correr / FREEPIK
Un hombre calienta antes de empezar a correr / FREEPIK

En nuestro país, según el Estudio Cinfa de 2017, avalado por la Sociedad Española de Medicina del Deporte (Semed), el 11,9 % de la población española de entre 20 y 60 años (3,14 millones) corre, al menos, dos días por semana. Además, se estima que el 63% de los aficionados a este deporte son hombres y el 37%, mujeres. De acuerdo con los datos de este estudio, el último conocido en España, más de la mitad (53,7%) sale a correr tres o más veces semanales, aunque esta frecuencia es mayor en los varones. El 91,5% de los runners españoles son corredores urbanos y corren de media tres horas y 22 minutos a la semana.

Advierte el doctor Luis Franco Bonafonte, responsable de la Unidad de Medicina del Deporte del Hospital Sant Joan de Reus y secretario de Semed, que la alta autoexigencia física de este ejercicio deportivo puede llevar a ser muy elevada, y que, sin embargo, “el 93,3% de los corredores no toman las medidas preventivas básicas ni recurren al asesoramiento profesional en aspectos fundamentales como la alimentación o el plan de entrenamiento”.

Más del 60% de los ‘runners’ sufre lesiones moderadas o leves

Precisamente, la práctica del running sin control por parte de un preparador deportivo lleva al 61,85% (según el Estudio Cinfa) a sufrir problemas médicos, la mayor parte lesiones del aparato locomotor moderadas o leves.

Lesión de pierna / FREEPIK
Lesión de pierna / FREEPIK

Las lesiones más comunes son la fascitis plantar, provocada en su mayoría por correr a velocidades muy elevadas, por terrenos abruptos y por recorrer distancias demasiado largas sin la preparación necesaria; la tendinitis del tendón de Aquiles, debida a la sobrecarga, errores en la técnica, sobrepeso o por utilizar calzado inadecuado; esguince de tobillo, provocado habitualmente por correr en terreno irregular o usar un calzado inadecuado; tendinitis rotuliana, una inflamación del tendón de la rótula por correr en superficies duras; y, entre otras, dolor lumbar, motivado por correr encorvado, usar zapatillas que no amortigüen bien o padecer sobrepeso.

Los deportistas deben pasar un reconocimiento médico

Para evitar este tipo de lesiones y problemas médicos mucho más graves, “todas las personas que practican deporte deberían realizar un reconocimiento médico-deportivo inicial y, posteriormente, en dependencia de los hallazgos médicos de cada deportista o bien de los objetivos y la exigencia deportiva, controles periódicos”, señala el doctor Franco Bonafonte.

“El reconocimiento deportivo básico, avalado por la mayor parte de las sociedades científicas y deportivas internacionales, debe incluir: historia médica personal y familiar, historia deportiva, exploración por aparatos, toma de la tensión arterial, peso, talla y perímetro abdominal y electrocardiograma de reposo”, detalla. “Dependiendo de los hallazgos en estas pruebas, la edad o la exigencia deportiva se incluirán: prueba de esfuerzo, ecocardiograma, analíticas de sangre, etc.”, añade.

Sólo el 50% de los corredores realizan algún control médico

Pese a las recomendaciones, sólo el 50% de los corredores realizan algún control médico. La mayoría, el 75%, no ha realizado jamás una prueba de esfuerzo. Sin embargo, muchos sufren lesiones o patologías previas cuya existencia a veces desconocen y que un deporte como el running ejecutado sin control puede desencadenar o agravar con consecuencias fatales. Así, cada año conocemos casos de corredores que caen fulminados en medio de una carrera o al cruzar la línea de meta sin que nada se pueda hacer para devolverle la salud.

Un hombre corriendo al aire libre / FREEPIK
Un hombre corriendo al aire libre / FREEPIK

Para prevenir estas desgracias, “es fundamental tener en cuenta dos aspectos: en individuos no entrenados y sedentarios, se debe comenzar a practicar ejercicio de intensidad leve, con aumento gradual de la intensidad y frecuencia. En segundo lugar, ante la aparición de síntomas de alarma se debe detener la actividad física y consultar a un médico”, apunta el cardiólogo del Hospital Gregorio Marañón Javier Castrodeza.   

Una cardiopatía no tiene por qué impedir la práctica del ‘running’

El 14,5% de los runners españoles tiene problemas cardiovasculares. Diagnosticarlo y seguir un control médico periódico no es impedimento, no obstante, para practicar running. De hecho, en la mayoría de los casos es beneficioso siempre que cuente con las indicaciones de un médico deportivo o cardiólogo. “Obviamente, depende del tipo de cardiopatía y su severidad. Pero la recomendación general para pacientes con cualquier cardiopatía es evitar un estilo de vida sedentario y favorecer el ejercicio aeróbico cuatro o cinco veces por semana. La intensidad de este ejercicio variará en función del perfil del paciente y su patología, siendo necesaria una prescripción más individualizada por parte de un especialista del deporte (médico)”, sostiene Castrodeza.

Con cardiopatía previa diagnosticada o sin ella, para correr sin dejarse, literalmente, la vida en el asfalto es fundamental “realizar controles médicos periódicos, adaptar el ejercicio a las condiciones individuales de cada corredor, una adecuada preparación física, alimentación, hidratación, descanso y, en caso de que las metas deportivas sean muy exigentes, control por parte de un preparador físico para la programación del entrenamiento”, recomienda el doctor Franco Bonafonte. “Con los controles adecuados y si no existen contraindicaciones médicas no hay una edad límite para ser runner”.