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A vueltas con el Plan Hidrológico Nacional

Una sequía descomunal arrasa los campos españoles y sus cosechas

Unos 800.000 agricultores cifran las pérdidas en más de 2.600 millones y miran al cielo esperando la lluvia de agua y de ayudas

8 min

Malos tiempos para la agricultura y puede que hasta para el agua de consumo humano. Ni las rogativas de la primavera patrocinadas por la Iglesia Católica han logrado atraer a la lluvia. Según los expertos, un verano más cálido y seco de lo habitual presagia la mayor sequía de este siglo en la Península, comparable a la histórica del trienio 1992-95.

La lista de las comunidades autónomas más perjudicadas la encabeza Castilla y León. Se trata del territorio español con más superficie dedicada al cereal. Castilla-La Mancha (sobre todo Toledo y Ciudad Real), Extremadura, Aragón, La Rioja, Navarra, Andalucía, la Comunidad Valenciana y Murcia también están manchadas. En todas ellas la sequía es un problema crónico.

La plaga bíblica en los campos de la Meseta y del norte de España también se ha asomado por Lleida y ha cruzado el mar hasta las islas Baleares​ y las Canarias.

Pérdidas millonarias

Las organizaciones agrarias COAG, ASAJA y UPA cuantifican las pérdidas en más de 2.600 millones de euros para toda España (1.500 euros sólo en las dos Castillas). Advierten que cada día que pasa se agrava la situación.

La cosecha de cereales de invierno (cebada, trigo, avena, centeno y triticale) rozará los 11 millones de toneladas frente a las 19,3 millones del 2016. Las heladas tardías en algunas zonas del territorio español se han sumado a la sequía. Las altas temperaturas y el abundante granizo de la primavera y de principios de verano también han hecho mucho daño. “Es la tormenta casi perfecta”. Así define la situación Anselmo Garcés, agricultor de Calatayud (Zaragoza).

Otros cultivos como la berza, la colza, forrajes y guisantes también han notado la fuerza de la sequía y han registrado daños. No alcanzarán el 20% de la cosecha normal. Algunos agricultores no han sembrado al ver que no estaba garantizado regar.

Los ganaderos también sufrirán estas consecuencias. Tendrán pérdidas económicas al no disponer de forraje para alimentar a sus animales y tener que hacerlo con pienso.

Ovejas pastoreando en un campo de Castilla-La Mancha / CG

Ovejas pastoreando en un campo de Castilla-La Mancha / CG

La perspectiva es incierta incluso para los viñedos. La cosecha del año que viene pinta mal. Los vinicultores manchegos explican que “las vides se quedan agotadas y se desplomará la producción porque las plantas se defienden generando más tronco que uvas”.

Luz más cara

Los efectos de la grave sequía alcanzan a la pesca fluvial. Cantabria ha sido la primera autonomía en prohibirla. Los ríos bajan sin caudal. Si continúa agravándose la situación, pronto se sumará también Aragón. 

En los embalses de Guadalajara, el famoso Mar de Castilla del franquismo, ya ni es previsible: “Se han quedado como una palangana casi vacía”. Así se manifiesta Julián, miembro de la plataforma de afectados por el trasvase Tajo-Segura.

Nadie habla de una sequía que amenaza el tejido agricultor español. Como consecuencia, provocará este verano un aumento del 10% en los precios de la electricidad, según las fuentes del sector. La escasez de agua en los pantanos supondrá la utilización de tecnologías de generación más caras. Un hecho que repercutirá en la subida del precio de la luz, como ya está pasando en el mercado de los frutos.

Agricultores solos y viejos

Los principales perjudicados están muy lejos de los 11,2 millones de personas que vivían del campo en los años 50 del siglo pasado. Se calcula que actualmente rondan los 800.000 entre agricultores profesionales y propietarios, según datos oficiales. Juntos, reciben cada año 5.500 millones de euros de ayudas europeas.

Los profesionales del campo serán los principales paganos de un sector que está más viejo y más solo cada día. De las personas que viven en el campo, apenas un 6% tiene menos de 35 años.

Sequía en los pantanos españoles / CG

Sequía en los pantanos españoles / CG

El relevo generacional está difícil. Solo 7.597 jóvenes se acogieron a las subvenciones de la PAC con el objetivo de mantener el medio rural y una necesaria actividad socioeconómica.

Los sindicatos no han tardado en manifestarse y ya se han quejado al respecto. CCOO y UGT coinciden en que "estos trabajadores son el eslabón más débil y perjudicado de la cadena agroalimentaria". Reclaman al Gobierno la creación de una mesa interministerial para evaluar "las importantes pérdidas de empleo" que provocará la sequía. Piden, además, "planes especiales para el colectivo".

La respuesta se ha quedado corta. El Ejecutivo que lidera Mariano Rajoy solo se ha planteado presupuestar 90 millones de euros para créditos a la Sociedad Anónima Estatal de Caución Agraria (Saeca). El Ministerio de Agricultura ha convocado tres reuniones técnicas para evaluar los daños. Medidas que los expertos consideran que son "insuficientes".

Previsiones dramáticas

"La situación es dramática". De esta forma hace un llamamiento al poder político Antonio Gómez, ingeniero de caminos, canales y puertos natural de Segovia.

En caso de prolongarse la situación, el experto hace cálculos: "Los embalses suelen estar en estas fechas al 72%, ahora no llegan al 55%". Indica que en verano "se pierde un 30% de la capacidad y empiezan a recuperarse hacia noviembre tras las primeras lluvias del otoño". Con las proyecciones actuales, Gómez revela que "están fuera del nivel mínimo". Muchos de estos pantanos están "totalmente secos". Denuncia que “las obras parece que se hacen ahora con decretos sequía, no se planifica”.

El pantano de Entrepeñas en Guadalajara (Castilla-La Mancha)

El pantano de Entrepeñas en Guadalajara (Castilla-La Mancha) / CG

La secretaria de Estado de Medio Ambiente, María García, trata de tranquilizar. Explica que las reservas para el ser humano están "aseguradas". "Hay que hacer un uso racional del agua, la situación no mejorará este verano", indica.

La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, puede desempolvar las campañas de los años 80 del siglo XX. Los colectivos agrícolas temen que la lluvia y el riego de ayudas por parte del Gobierno tardarán en llegar.

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