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Estudiante en la cama que estudia en lugar de dormir por las noches / PIXABAY

Estudiar en lugar de dormir puede hacerte suspender selectividad

Cambiar el sueño nocturno por los libros es bastante habitual entre los estudiantes que se enfrentan a la prueba para acceder a la universidad

11.06.2018 13:51 h.
4 min

Casi 34.000 estudiantes de Cataluña se enfrentan esta semana a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), también conocida como selectividad. Los estudiantes preuniversitarios afrontan un estado de tensión y nervios como nunca antes habían experimentado, lo que se refleja en sus hábitos diarios: las comidas son cada vez más complejas para la digestión y los horarios de sueño se desajustan, algo que puede afectar negativamente en los exámenes. Desde la empresa Somnisa han querido advertir a los alumnos de las consecuencias que tiene un mal descanso.

Durante el sueño, el cerebro registra, clasifica y almacena todas las experiencias, sentimientos y eventos importantes del día a día en la memoria mientras descansa y se recarga de energía para llevar a cabo las actividades diarias. Dormir de una manera poco reparadora tiene consecuencias graves que inciden directamente en el rendimiento académico de los estudiantes.

Dormir lo necesario es vital

La falta de sueño afecta a la memoria a corto plazo y, según un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), también desciende la capacidad de asimilar los conocimientos hasta un 40%. Además, puede ocasionar lentitud, poca precisión e incluso alterar el habla y la capacidad de aprendizaje. “Los periodos de estrés son un momento muy complicado, especialmente para los estudiantes que ven cómo su sueño deja de ser reparador y no saben qué hacer para recuperarlo”, señala la doctora Cristina Zunzunegui, CEO de Somnisa.

Mesita de noche de un estudiante los días previos a selectividad / SOMNISA

Mesita de noche de un alumno que estudia por la noche en lugar de dormir los días previos a selectividad / SOMNISA

Varios estudios han determinado que los adolescentes no duermen todo lo que necesitan debido a horarios sobrecargados de actividades o por pasar muchas horas delante de su móvil chateando hasta altas horas de la madrugada. Otros estudiantes sí crean una rutina para conseguir un descanso reparador, pero no consiguen conciliar el sueño por el estado de tensión en el que se encuentran.

La cama, solo para dormir

Una práctica bastante utilizada por los estudiantes durante el periodo de exámenes es pasar varias noches sin dormir para estudiar. Esta estrategia puede producir déficit de sueño y afectar a su capacidad de concentración. “Hay que tener en cuenta las recomendaciones para dormir bien sobre todo en esta época del año. Aprender que la cama es sólo para dormir y no para leer, ver la televisión o estudiar es uno de los pilares fundamentales para una buena higiene del sueño y para superar esta etapa de selectividad positivamente”, ha añadido Zunzunegui.

Además, apagar la luz o disminuir la intensidad de la misma también ayuda a descansar adecuadamente porque con ella el sistema nervioso central se estimula y el cuerpo entiende que las actividades diarias todavía continúan.

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