Menú Buscar
Una mujer echándose crema solar /Creative Commons Seis recomendaciones para cuidar la piel en verano

Seis recomendaciones para cuidar la piel en verano

Todo lo que debes saber para cuidar la piel durante la exposición solar y prevenir los daños de los rayos ultravioleta

6 min

Este año el verano se ha hecho esperar más de lo habitual y es precisamente por eso que debemos tener un cuidado más exhaustivo de nuestra piel.

El departamento de dermatología de la Clínica Planas ha divulgado recientemente una guía de recomendaciones para coger un tono saludable, evitar el envejecimiento prematuro de las células de la piel y prevenir posibles lesiones precancerosas.

Piel limpia

En primer lugar, lo más importante a la hora de exponernos a los rayos del sol es que la piel esté limpia. De esta forma, los productos que nos apliquemos, tanto protectores como cremas, tendrán una mayor penetración en la piel y por lo tanto un mayor efecto.

La limpieza diaria debe realizarse con productos suaves que no irriten ni alteren el pH natural de la piel pero sí eliminen la suciedad y la grasa. La Dra. Cristina Schepers, responsable de la unidad de dermatología de Clínica Planas recomienda que, antes de exponerse al sol se eliminen todas las impurezas mediante una exfoliación facial y corporal suave. Con la piel limpia los productos actúan de forma más profunda y la ésta responde mejor ante el sol y las agresiones externas.

Antioxidantes naturales

Es recomendable que, durante los meses de verano, se modere el consumo de carnes y se aumente el de frutas y verduras, ricas en vitaminas como la A, C y E y antioxidantes como la astaxantina, el glutation y el licopeno.

La vitamina E tiene un papel fundamental en el cuidado dermatológico. Previene la degeneración celular, ayuda en el proceso regenerativo en caso de cicatrices y acné y contribuye al aumento del flujo sanguíneo de la piel. Hay que recordar que la vitamina E siempre debe tomarse en su forma natural y acompañado de vitamina C.

Existen también complejos vitamínicos que pueden ayudarnos a recuperar un déficit de vitamina. Estos pueden ingerirse de manera oral mediante cápsulas o bien de forma tópica mediante cremas y serums. También es importante controlar los niveles de vitamina D3, una hormona con receptores y funciones en todos los órganos del cuerpo. En cualquier caso, es necesario acudir a un especialista para que nos paute las vitaminas necesarias.

Prepararse para el sol

Una buena forma de reducir el impacto negativo de los rayos ultravioletas es realizar tratamientos que preparen la piel de cara a las primeras exposiciones solares.

En este sentido se recomienda realizar un tratamiento de Bioestimulación Lumínica de baja intensidad que reduce la respuesta inflamatoria de los rayos ultravioleta sobre la piel. Según la Dra. Schepers “este tipo de tratamiento estimula las funciones energéticas de las células produciendo un aumento en la creación de colágeno y elastina asi como una regulación en el funcionamiento de los melanocitos y de las células epidérmicas y dérmicas. Como resultado, obtenemos un fortalecimiento de las defensas frente a la radiación UV que equivale a una protección solar del 15 de forma duradera”.

Hidratación

La hidratación es un factor muy importante a la hora de tomar el sol. No sólo debemos hidratar el cuerpo mediante la alimentación y la bebida sino que también debemos aplicar en la piel cremas y aceites hidratantes que ayuden a recuperar la humedad perdida. Gracias a ello combatimos el envejecimiento de las células de la piel y conseguimos que se recuperen tras la agresión del sol. Asimismo, debemos tomar suficientes grasas buenas (omega 3) para recuperar el manto lipídico cutáneo y las membranas celulares. Éstas se encuentran en las nueces, los aguacates y los pescados azules como las sardinas, los boquerones y el salmón.

Usar fotoprotector adecuado

Para defender nuestra piel de los rayos ultravioleta, debemos utilizar un factor de protección adecuado al tipo de piel y a las condiciones de exposición solar, y aplicarlo de forma correcta, es decir, diez minutos antes de la exposición y repetir el proceso cada dos o tres horas, especialmente tras el baño. Se recomienda usar como mínimo uno de 15 FPS en invierno y del 50+ en verano.

Realizar una exposición progresiva

Por último, es importante seguir unas pautas adecuadas cuando se toma el sol. En primer lugar debemos exponer la piel al sol de forma progresiva, en sesiones cortas durante los primeros días y evitar, en la medida de lo posible, exponer la piel cuando la luz ultravioleta es más intensa: de 12h a 16h.