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Imagen de archivo de un paquete de tabaco abierto / CG

Seis años sin fumar en público

La ley del tabaco ha reducido los adictos en 1,5 millones y los infartos en un 15%, pero un 5% de fumadores se resiste a cumplirla

6 min

Fumar en público parece en España algo del siglo pasado. Pero la ley que lo vetó, solo cumple seis años. Pocas normas, según el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), ofrecen un mejor balance en salud: los fumadores se han reducido en 1,5 millones y el resto fuma menos, lo que irá rebajando las 30.000 muertes anuales que se cobra el tabaco.

“La ley está muy instalada y asumida en la sociedad. Encender un cigarrillo es algo cada día más raro y sin ningún glamour”, asegura el doctor Rodrigo Córdoba, principal impulsor de la norma ante los ejecutivos de Zapatero hasta su aprobación en 2011 a regañadientes por parte del PP.

El CNPT, que aglutina a 32 sociedades científicas y agrupaciones profesionales sanitarias, ofrece una cascada de datos positivos. Los infartos de miocardio y los ingresos por asma infantil se han reducido en más de un 15% y la salud respiratoria de los trabajadores de hostelería ha experimentado una “mejoría relevante”.

5.000 incumplidores

Los informes indican que la exposición al humo ambiental en los locales de ocio ha disminuido en un 60% y por partículas finas (MP2,5), altamente cancerígenas, en un 90%. El descenso podría ser mayor, si el cumplimiento de la ley fuese más allá del 95%, que también se considera un éxito.

Las comunidades autónomas registraron el pasado año casi 5.000 denuncias contra ese 5% de incumplidores. En ellas colaboraron particulares, asociaciones de consumidores, otras más específicas como nofumadores.org y los cuerpos policiales. A la cabeza de las infracciones figuran dejar fumar en interiores, mala señalización y venta de tabaco a menores.

Otro capítulo importante de conflicto es el diseño y montaje de terrazas en zonas exclusivas de Madrid, Barcelona y otras capitales que no dejan abierto el 50% del perímetro de estos espacios, como fija la ley. “Las aceras están llenas de ‘fumaderos de tabaco’ herméticos”, denuncia el diputado autonómico madrileño y ex consejero de Sanidad de Euskadi José Manuel Freire.

Con todo, Andalucía es la comunidad más incumplidora, seguida de Castilla-La Mancha, de acuerdo con los resultados de las 130.000 inspecciones y casi 4.000 expedientes sancionadores puestos en marcha durante 2015 en toda España. Se calcula que en torno a la mitad han acabado con multa.

Repercusión económica

¿Qué fue de la debacle económica que esgrimía el lobby tabaquero? Las ventas de tabaco se han reducido en  un 50%, pero --apunta Córdoba-- fue por la coincidencia con la crisis. Además, "ése no era el objetivo directo de la ley".

El CNPT asegura que la menor recaudación fiscal por el descenso de ventas se verá recompensada por la reducción de la factura sanitaria. Un estudio de la administración Bush en 2002 certificó que, en contra de la creencia popular, por cada euro que recauda el Fisco por impuestos sobre el tabaco, el sistema sanitario se ve obligado a gastar cinco para tratar de paliar sus daños.

Los médicos también niegan la hecatombe que esgrimía la Federación Española de Hostelería, sobre todo por el mal momento (la crisis) y una prohibición demasiado radical. Los datos revelan que el número de bares cerrados en los dos primeros años de implantación de la ley fue del 2,7% del total, “exactamente el mismo porcentaje que el pequeño comercio”.

Tabaco recalentado

Los especialistas contra el tabaquismo advierten de que la industria sigue en la lucha por retener el número de fumadores y mantener el negocio. No obstante, los cigarrillos electrónicos, según sus datos, han sido un fracaso, ya que apenas han consolidado 200.000 de los 800.000 clientes iniciales.

El último invento, que no puede publicitarse como todo lo relacionado con los 'productos del tabaco', es un dispositivo que lo calienta en lugar de quemarlo. Se llama iQOS y viene de la mano del líder mundial Philips Morris, que asegura haber invertido 3.000 millones de euros para evitar que nadie más vuelva a fumar el viejo y pernicioso Marlboro.

"Las tabaqueras se agarran a lo que sea con tal de mantener el mercado. Pero incluso la nicotina pura es cardiotóxica y un elemento cancerígeno indirecto”, remacha Córdoba.

Cambio cultural

La clave, según el ilustre psiquiatra estadounidense Allen Frances, es cultural. Hace 25 años, recuerda, en EEUU el 65% de la población fumaba. Ahora, lo hace menos del 20%. “La industria --explica-- gastó enormes sumas de dinero en desinformar. Costó mucho hacer prosperar la evidencia científica sobre el tabaco, pero cuando se consiguió, el cambio fue muy rápido”.

El ejemplo todavía es más claro en Australia. Según la OMS, ya fuma menos del 5% de los jóvenes y del 15% de la población general. “Estamos a las puertas de lograr una generación de no fumadores”, se felicita el organismo responsable de la salud mundial.