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El presidente de la comunidad eslava, Andriy, durante la protesta de este jueves en Guissona (Segarra, Lleida) / AJUNTAMENT DE GUISSONA

La Segarra, la auténtica Ucrania catalana

La comarca tiene una amplia comunidad originaria de la república eslava que ha alzado la voz en contra del ataque militar perpetrado por el Kremlin

8 min

La agresión militar rusa a Ucrania ha hecho saltar las alarmas en el mundo occidental. Aunque los verdaderos expatriados son los que observan, atónitos, lo que sucede en su país y temen por sus familiares y amigos que todavía residen allí, ante la llegada de las tropas enemigas a Kyivschina. La amplia comunidad ucraniana en Cataluña ha salido a las calles de Barcelona. Pero en La Segarra, y especialmente Guissona y Sant Guim de Freixenet (Lleida), también viven con temor el día a día de todos los movimientos que efectúa el Kremlin.

Manifestación ucraniana frente a la delegación europea en Barcelona / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)
Manifestación ucraniana frente a la delegación europea en Barcelona / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

La Segarra es, probablemente, la Ucrania catalana. De hecho, la noche de este jueves, más de 500 personas protestaron en Guissona contra la invasión rusa y la falta de apoyos occidentales solicitados por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenzky, quien ha lamentado que “estamos solos”. Lo insólito de esta población en la que se encuentra la Corporación Alimentaria de Guissona (CAG), es que uno de cada siete habitantes procede de la república eslava. Pero, aunque destaca la cuantía en este pueblo ilerdense, toda la región cuenta con una amplia comunidad.

Apoyo vecinal e institucional

Las últimas horas han sido críticas para el gran número de ucranianos que residen en La Segarra: un total de 1.298. La cifra alcanza aún mayor relevancia si se extrapola a Guissona, con 1.064 en una población de 7.291 habitantes, o a Sant Guim de Freixenet, con 74 respecto a un total de 1.059, según los últimos datos de Idescat. El presidente de la comunidad eslava, Andriy Sukhlyak, se mostró “preocupado” por la situación en su país y pidió el apoyo de los vecinos y las autoridades de la provincia de Lleida. Todos ellos han reaccionado en un movimiento de condena unitario contra las acciones lideradas por Vladimir Putin.

“Lo vivimos todo con mucha preocupación. Porque nos ponemos en su piel y sufrimos por las familias, que las tienen a más de 3.000 kilómetros en un conflicto bélico”, explica Francesc Lluch (ERC), presidente del Consejo Comarcal de la Segarra. El republicano ha sido, además, una de las primeras autoridades en enviar un mensaje público de apoyo a la comunidad ucraniana, junto al alcalde de Guissona, Jaume Ars (JxCat). El primer edil se puso al frente de la concentración del jueves en el municipio, para mostrar su ayuda a los vecinos eslavos y condenar “la invasión del ejército ruso al pueblo de Ucrania”.

Cervera, capital de la Segarra, en una imagen de archivo / CG
Cervera, capital de la Segarra, en una imagen de archivo / CG

Modelo de integración

“Es todo un ejemplo de integración”, remarca Ars. Más del 15% de sus vecinos son ucranianos, a los que se les deben sumar los de segunda generación que no contabilizan en las estadísticas. Pero el consistorio ha creado mesas específicas para que Guissona sea un caso de éxito, en un escenario donde más de la mitad de la población no son de nacionalidad española. El alcalde ha remarcado en innumerables ocasiones que son “el alma” del pueblo y, por ello, una “parte indispensable” de éste.

Lluch coincide en la peculiaridad de Guissona que, con matices, sería extrapolable al resto de la comarca, y cuenta con una memoria social colectiva “muy favorable” hacia las personas procedentes de Ucrania. “Hay una integración total, es una comunidad que se viene a ganar la vida, sin ningún problema con el resto de la población”, asegura el presidente de La Segarra.

Protesta de la amplia comunidad ucraniana este jueves en Guissona (Lleida) / AJUNTAMENT DE GUISSONA
Protesta de la amplia comunidad ucraniana este jueves en Guissona (Lleida) / AJUNTAMENT DE GUISSONA

Trabajadores bien valorados

Una gran parte de la diáspora ucraniana en la zona trabaja en la CAG, en el caso de Guissona, aunque también lo hacen en el Pastoret, empresa de productos lácteos de Sant Guim de Freixenet. Estas son las dos grandes corporaciones de la región que atraen a muchos trabajadores, no tan solo eslavos. Sin embargo, Lluch recuerda que “son gente muy preparada --en referencia a los originarios de Ucrania-- y saben hacer de todo”, por lo que asegura que sería injusto situarlos tan solo en esas dos compañías.

“Te hacen tanto de chófer como de mecánicos, mantenimiento, soldadores… son una gente trabajadora y espabilada”, sentencia el presidente del consejo de La Segarra. De hecho, el espíritu de los llegados a las poblaciones de la comarca siempre es el de mejorar. Así lo hizo Andriy, a quien puso de ejemplo de integración este jueves el alcalde de Guissona durante la concentración en el municipio. Hoy es médico, pero hasta que convalidó títulos, pasó las pruebas y dominó el idioma, tuvo que trabajar en el matadero local.

Manifestación ucraniana frente a la delegación europea en Barcelona / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)
Manifestación ucraniana frente a la delegación europea en Barcelona / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

Protestas y unión postsoviética

“Ellos ya llevaban meses diciéndonos y denunciando que había como una guerra encubierta, con muertos provocados por milicias rusas infiltradas…”, recalca Lluch. No obstante, lo que ha dejado estos dos últimos días, tanto en la Segarra como en el resto de Cataluña, es una ola de concentraciones frente a las principales instituciones europeas, la última este viernes frente a la delegación de la Unión Europea de Barcelona, donde los manifestantes instan a las autoridades a imponer sanciones más duras a Putin e incluso a defender Ucrania, con canticos de “Putin asesino” o “fuera las tropas rusas de Ucrania”.

Fuentes de la diáspora ucraniana en Cataluña, que han pedido seguir en el anonimato, lamentan la situación, pero celebran el apoyo de los expatriados georgianos. Estos últimos, presentes en la mayoría de las concentraciones, recuerdan las similitudes con la guerra de los cinco días en Georgia en 2008, cuando el entonces presidente Míkheil Saakashvili, lanzó al ejército para recuperar Osetia del Sur, mientras musitaba con una posible entrada del país a la OTAN. Un hecho que ha vuelto al escenario público amparado por la contundencia rusa que caracteriza a estos conflictos. Sea como fuere, la población de La Segarra sigue con especial inquietud y con informaciones de primera mano las agrias historias que llegan desde Ucrania, mientras los vecinos intentan ayudar en todo lo posible a la amplia comunidad en la comarca.