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Un hombre se rasca por los picores ocasionados por la sarna / iStock

¿Brote de sarna en los probadores de ropa?: el bulo que corre por TikTok

Los dermatólogos lanzan un mensaje de calma ante la escasa probabilidad de originarse una epidemia en estos espacios, aunque afirman haber detectado un aumento de casos de los últimos tiempos

6 min

Las redes sociales se han llenado de mensajes de alerta por la aparición de un presunto brote de sarna en España cuyo principal foco de contagio serían los probadores de las tiendas de ropa. Lo que ha hecho saltar todas las alarmas es un vídeo publicado por el usuario @lajotaroja_ en TikTok que ya acumula casi un millón de reproducciones tras hacerse viral esta semana. Pero, ¿es cierta esta afirmación?

“No tiene base científica y, aunque puntualmente podría darse algún contagio de este tipo, no es lo habitual”, ha explicado Álex Fernández, dermatólogo del Policlínico HM Viladecans, a Crónica Global. Según apunta el doctor, la sarna la produce un ácaro que es exclusivamente humano y vive en la piel, de modo que fuera de ella no dura más de “dos o tres días”.

¿Qué es y cómo se contagia?

Así pues, los focos de contagio no se encuentran en las prendas de ropa de las tiendas --como apunta el tiktoker que ha abierto el debate acerca de una plaga de sarna--, sino que están en nosotros mismos. “Actualmente el contagio se produce por proximidad entre personas, de modo que habrá más probabilidad donde haya una mayor interacción piel a piel”, subraya Fernández.

Cuando una persona contagiada mantiene contacto próximo con una sana y un ácaro aterriza en su cuerpo, éste se desarrolla y reproduce en la epidermis. Es entonces cuando aparecen los picores y lesiones, que normalmente van de la mano. “Conforme uno se va rascando, él mismo se va esparciendo los ácaros y, al cabo de unas semanas, el cuadro es muy característico”, añade.

Cambios en los tratamientos

Según el facultativo, el período de incubación puede ser de unas tres o cuatro semanas y las zonas donde suele tener más afectación son las palmas de las manos, las plantas de los pies, los laterales de los dedos y las muñecas. No obstante, recalca que pueden aparecer ronchas en cualquier parte del cuerpo, a excepción de la cara y la cabeza. “Es difícil prevenirla porque no es tan prevalente como para tomar medidas”, apunta.

En caso de contagio, anteriormente se usaba la crema de permetrina, que se aplicaba en todo el cuerpo y se dejaba actuar entre 8 y 14 horas, pero desde hace unos años se ha notado una alta resistencia de los ácaros a ésta. “Prácticamente ya no se cura nadie con ella, por lo que se está cambiando el protocolo de tratamiento sobre la marcha, por ahora con ivermectina vía oral”.

Aumento de casos por la pandemia

A pesar de que el doctor Fernández desmiente el bulo que circula por redes sociales a raíz del vídeo viral de TikTok sobre una plaga, reconoce que ha notado un aumento de casos relacionado con la pandemia. “Es ligeramente diferente al hecho de que haya más sarna, ya que a veces la gente no acude a la consulta por miedo, pero este aumento se ha acelerado en los últimos meses”, puntualiza.

Este es un hecho que llama bastante la atención, puesto que hay más incidencia en una época en la que, precisamente, la interacción social es menor por el Covid-19. Aunque no hay evidencia científica que lo pruebe, el dermatólogo cree que esto podría deberse a la existencia de los llamados grupos burbuja. “Dan cierta protección frente al virus, pero no son eficaces frente a la sarna, porque de ella puedes contagiarte tantas veces como estés en contacto con una persona que la tenga”, señala.

Responsabilidad individual

Por este motivo, Fernández remarca la importancia de tratar esta afección, incluso aquellos asintomáticos que hayan estado en contacto con un contagiado: “Todas las personas del núcleo de convivencia deben seguir el tratamiento porque cualquiera actúa como reservorio y, aunque se curen, si un ácaro sigue vivo se puede volver a contagiar todo el grupo”.  

Aun así, el doctor manda un “mensaje absoluto de tranquilidad” ante la alerta de estos días, que no es más que una consecuencia de la histeria colectiva que pone de relieve la importancia que pueden tener las redes sociales. “Es muy poco probable contagiarse en un probador pero, por responsabilidad individual, que nadie que sienta picores se pruebe ropa en ninguna tienda”, concluye.