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Sardinas en un mercado, en una imagen de archivo / EFE

La sardina ibérica será el próximo caviar

El veto a su pesca durante tres lustros, defendido por los científicos, convertirá en un lujo a la reina de la parrilla y fomentará la importación de especies africanas

9 min

Manjar al alcance de casi todos los bolsillos, la sardina ibérica --sardina pilchardus, originaria del Atlántico y del Cantábrico--, lleva camino de convertirse en un lujo como la merluza, la langosta y el caviar. En los últimos diez años, las capturas han pasado de 100.000 toneladas a solo 22.000 toneladas.

Y pasarán a cero si en breve la Comisión Europea acepta la propuesta del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES, por sus siglas en inglés) de suspender su pesca durante 15 años para darle tiempo a recuperarse. El Instituto Español de Oceanografía coincide con los científicos europeos en que los bancos están "en los peores niveles nunca detectados" y urge una cuota cero en capturas para salvar la especie

Frente luso-hispano

Los pescadores y los Ejecutivos de Portugal y España rechazan una medida tan drástica. En un fraternal frente luso-hispano, los gobiernos de Rajoy y Sousa defienden seguir pescando en 2018, al menos 13.500 toneladas, en las aguas del Atlántico ibérico. O que el parón sea sólo de un año.

A su juicio, la "situación no es tan crítica", y confían en que la sardina se recuperará como ocurrió con la anchoa hace unos años. En cualquier caso, prefieren que haya restricciones de calendario antes que geográficas. De implantarse la veda, sólo llegarán a la mesa en abundancia otras sardinas más pequeñas y con menor textura y sabor, pescadas en aguas del sur españolas, mauritanas, francesas y marroquíes.

Un hombre hace sardinas en una playa / EFE

Un hombre hace sardinas en una playa / EFE

Mazazo económico

La medida supondrá una tragedia para miles de familias de pescadores portugueses, gallegos, cántabros y vascos, y un mazazo para la industria conservera que, según la Secretaría General de Pesca, factura más de 95 millones de euros anuales. También afectará al sector de la restauración, la gastronomía y los festejos populares que durante todo el verano tienen a la sardina en la parrilla como principal protagonista.

La flota ibérica, que suma en España 350 buques cerqueros activos, ya sufre restricciones desde 2012, pero la medida no ha sido eficaz, según el ICES. La veda cuenta con la especial resistencia de las cofradías de pescadores de Vigo, Laredo y Ondárroa.

En esta localidad vizcaína calculan que la sardina supone un 20% de la campaña y advierten de que, aunque apenas tenía valor hace unos años, ahora se ha revalorizado mucho, “tanto para la fábrica como para la venta en fresco”.

Un grupo de pescadores gallegos sacan una red con sardinas / EFE

Un grupo de pescadores gallegos sacan una red con sardinas / EFE

Cambio climático

En 1961, la captura anual ascendió a nada menos que 246.280 toneladas. Desde entonces ha ido cayendo en picado. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente reconoce que la reducción de estos míticos peces en nuestros mares no obedece sólo a la sobrepesca, sino también al cambio climático.

“No está esquilmada. La sardina es una especie de recuperación lenta debido a su ciclo de vida largo. Y de aguas frías. También está acusando la subida de temperatura del mar debido al cambio climático y la contaminación de los plásticos”, explican los expertos ministeriales.

El ICES insiste en que sus modelos sólo ven la posibilidad de que esta población marina se recupere dejando de pescarla durante 15 años. “Es una recomendación científica, que no se ha tomado a la ligera. Ahora, Europa deberá valorar los efectos sociales y económicos de la decisión”, aseguran en el organismo.

También en el Mediterráneo

También el Mediterráneo se está quedando sin sardinas; la situación es crítica. La FAO, la agencia de la ONU dedicada a la agricultura y la alimentación, la califica de “insostenible”, como en el mar Negro, por la sobreexplotación y el calentamiento del agua. Añade que la disminución de los nutrientes que aportan los grandes ríos ha alterado el plancton, el alimento de las sardinas, y que éstas han tenido que adaptarse el medio. Ahora parece que maduran antes y se reproducen más pronto.

Las cofradías de Tarragona y Castellón constatan que las capturas han caído en barrena, en torno a un 80% desde 2008, y que las sardinas son más pequeñas y tienen menos grasa. “Se pegan a la parrilla y a la sartén”, comenta Jesús Espada, veterano restaurador de Vinaròs (Castellón).

Una caja de sardinas en una lonja / EFE

Una caja de sardinas en una lonja / EFE

Aplauso ecologista

La Comisión General de Pesca del Mediterráneo realiza evaluaciones de distintas especies y lleva años alertando de la sobrepesca. En sus últimos análisis pide un plan efectivo para frenarla. El Ministerio de Agricultura ha diseñado uno que entrará en vigor desde 2018 hasta 2025.

En él, dibuja zonas de reserva sin pesca, reduce los días de faena, elimina artes dañinas y prohíbe la captura de algunas variedades muy codiciadas, como la merluza, los salmonetes y la gamba, además de la sardina.

Eneko Aierbe y Raúl García, responsables en este campo de Ecologistas en Acción y WWF, aplauden los planes de conservación. Abogan por una gestión real y seria, que sume a ambientalistas, pescadores y administración.

Verbenas y alimento total

Los expertos del sector turístico creen que la imagen del espeto sobre las brasas en el litoral malagueño no peligra para el próximo verano, aunque las sardinas sean cada vez más pequeñas. España todavía las pesca en el Mediterráneo e importa desde los caladeros de Marruecos. 

Tampoco faltarán en las parrilladas para las verbenas de san Xoán en Coruña y de San Antonio en Lisboa. Pero serán mucho más caras, porque de momento no salen de las piscifactorías, ni llegan de los mares del norte, como el bacalao.

Médicos, expertos en nutrición y colegas de Ferran Adrià también tienen vela en este entierro. Resaltan las cualidades de la sardina: es sabrosa, aromática, rica en proteína y grasas insaturadas, buena para el corazón, aporta hierro, calcio, magnesio y zinc. Contiene, además, vitaminas de todos los colores, omega-3, se puede cocinar casi de cualquier manera y, de momento, es económica. ¿Qué más se puede pedir?

El prestigioso Julio Camba escribió: “Una sardina, una sola, es todo el mar”. Añadía que, a pesar de todo, no debiera comerse nunca menos de una docena, y siempre con las manos. Eran otros tiempos.