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Vista aérea de la Rambla de Sants, el 'cajón', desde la calle Antoni de Capmany / CG

Sants, el barrio de Barcelona no apto para bicicletas

La escasez de carriles adaptados y la imposibilidad de construir otros nuevos dificultan la circulación

3 min

Los ciclistas evitan Sants. El barrio barcelonés vecino de L’Hospitalet de Llobregat no es territorio apto para bicicletas. A la falta de carriles bici se añade la dificultad de construir otros nuevos, por el poco espacio: las calles son estrechas y los coches invaden las vías que no son peatonales.

La apuesta de la alcaldesa, Ada Colau, de convertir Barcelona en una ciudad transitable sobre dos ruedas, tiene, al menos, una asignatura pendiente. En toda la zona descrita solo hay tres carriles bici: uno, en la calle de la Constitució; otro en el paseo de Sant Antoni, y un último, en la calle Joan Güell.

Vecinos y ayuntamiento

“El problema con algunos de estos carriles es que se acaban de golpe y los ciclistas no saben por dónde ir, así que circulan por la acera”, explica el vicepresidente del Consejo de Barrio de Sants, Josep Maria Domingo. Desde el órgano se muestran contrarios a la implantación de más vías exclusivas para bicicletas en la zona.

Se reúnen periódicamente con el ayuntamiento para discutir sobre el tema, explican fuentes vecinales. Desde el consistorio no tienen prevista la ampliación de la red de carriles bici en el barrio. “Lo peor es que no hay ninguna solución”, sentencia Domingo.  

Por su parte, los ciclistas no solo manifiestan la dificultad de circular por el barrio, sino también por encontrar aparcamiento una vez llegados al destino. “Si no quieres dejar la bicicleta atada a una farola o una barandilla, tienes que caminar dos o tres manzanas hasta encontrar un parking habilitado”, se queja uno de los vecinos usuarios de este transporte.

Nuevas zonas 

Una de las quejas de los vecinos es sobre la nueva rambla aérea. La zona ajardinada, que cubre las vías del metro y del tren, se inauguró a mediados de agosto. Se trata de un espacio amplio y elevado en el que no hay ninguna zona adaptada a la circulación de bicicletas.

“Es una zona pensada para pasear y hacer deporte a pie, no en bici”, aseguran desde el consistorio. La calle que recorre la rambla en paralelo en un nivel inferior, Antoni de Capmany, tras más de 10 años de obras, no es la primera polémica que afecta a la nueva Rambla de Sants. Las quejas de los vecinos sobre la proximidad de la nueva vía y los viandantes con sus balcones, que en algunas áreas es de solo de tres metros, marcaron su apertura.