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Gente mirando libros en una parada de Sant Jordi / EP

Sant Jordi, suspendido por el coronavirus

Libreros y floristas descartan colocar paradas en las calles, aunque consideran una versión descafeinada si las restricciones sanitarias quedan levantadas para el 23 de abril

5 min

Era cuestión de tiempo y este martes ha tenido lugar la decisión. El coronavirus también ha arrasado con la fiesta de Sant Jordi. La Cambra del Llibre, organización que agrupa a editores, distribuidores, impresores y vendedores, ha acordado la suspensión en las actuales condiciones. No obstante, ni libreros ni floristas renuncian a una versión descafeinada del evento si para el 23 de abril se han levantado las restricciones sanitarias. Lo que es seguro es que no habrá paradas en las calles ni firmas de libros.

La suspensión de Sant Jordi era previsible después de que otras ferias del sector como la de Madrid ya hubieran acometido decisiones en esa línea. Además, otros grandes eventos como las procesiones de Semana Santa de Sevilla o Málaga, o la Feria de Abril --en las mismas fechas que la fiesta literaria catalana-- también han quedado anuladas para evitar contagios de Covid-19. Así, la Cambra del Llibre ha apostado por buscar hueco a Sant Jordi "antes de las vacaciones de verano" con la idea de instalar entonces las tradicionales paradas y organizar las firmas de autores en la calle.

Celebración simbólica

La Cambra del Llibre ha detallado en un comunicado que "no renuncia a poder celebrar un 23 de abril redimensionado y adaptarse a las circunstancias que pueda haber en el momento, aunque no sería posible organizarlo como hasta ahora". Es decir, en caso de que el estado de alarma estuviese levantado, el organismo apuesta por dar un valor simbólico a la diada y buscar una fecha alternativa en la que ya festejar la fiesta de la forma tradicional, con paradas y firmas de autores.

Esta es la misma idea que apuntaba el presidente del Gremio de Floristas de Cataluña, Joan Guillén, poco antes de conocerse la decisión de la Cambra del Llibre: "Habrá que separar este año la idea de Sant Jordi de regalar la rosa y el libro y, por otro lado, la de la concentración pública".

Impacto económico

Los floristas aseguran que en caso de que las tiendas se puedan abrir para el 23 de abril el objetivo será implantar un dispositivo especial en los comercios y evitar la ocupación de la vía pública. "Poner a un millón de personas en Las Ramblas no es el escenario más idóneo", reconoce Guillén en conversación con este medio.

En la edición del año pasado se vendieron 1,6 millones de libros y 7,6 de rosas y se facturaron 22,16 millones de euros. Según las previsiones de la Cambra, en el caso de que las restricciones se alarguen más allá de Semana Santa, la afectación alcanzaría un tercio de la facturación anual. Además, si se añade el impacto en América Latina, el sector aventura que perderá 200 millones de euros.

Paquete de medidas para paliar la crisis

La Cambra del Llibre ha solicitado a las Administraciones un paquete de medias para afrontar “una situación que está poniendo en peligro la continuidad del ecosistema editorial en Cataluña”. Entre ellas, han instado a que la Generalitat destine los 13 millones de más contemplados en los presupuestos de este año a paliar los efectos derivados del coronavirus.

La situación es similar para los floristas: "Ha cogido al sector con las cámaras llenas y todo lo que ahora no se venda ahora lo tendremos que tirar. Hay una perdida del 100% que afecta a todos", lamenta Guillén. La mayoría de los floristas ya tenían hechas prerreservas de cara a Sant Jordi, sin embargo, tanto productores como mayoristas sufren la incertidumbre de no saber qué hacer por temor a hacer un aprovisionamiento que finalmente no tenga salida.