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Así ha sido en Barcelona el Sant Jordi de las restricciones

Las ganas de salir a la calle se sobreponen a las colas, los controles de acceso y la menor presencia de autores por las medidas sanitarias

Gerard Mateo / Lena Prieto
5 min

El Sant Jordi​ del 2021 es doblemente especial. Todos son mágicos, pero este lo recordaremos siempre como aquel que pudimos celebrar tras un año de pandemia. Así lo ven los ciudadanos y los autores, que lo definen como una fiesta única, por todo lo que representa en esta ocasión. Eso sí, el 23 de abril esta vez se ha celebrado con estrictas medidas de seguridad, con distancia social... al menos, en las 11 áreas perimetradas, porque en los alrededores sí había ríos de gente arriba y abajo, sobre todo en el paseo de Gràcia, el principal punto de esta jornada festiva.

Tanto los libreros como los floristas han celebrado que, aunque sea por una cuestión sanitaria, este año no esté permitido el intrusismo y sean solo los profesionales de estos sectores los que pueden vender libros y rosas. Con todo, ambos colectivos han previsto unas ventas equivalentes al 60% de lo facturado en el 2019 (que fue un año muy bueno). No es menos cierto que este Sant Jordi más esponjado y descentralizado para evitar grandes aglomeraciones comenzó un par de días antes de forma oficial, por lo que muchas personas han adelantado las compras.

Firma de libros

En el caso de Barcelona, la jornada ha empezado tranquila, pero con el paso de las horas han comenzado las colas en las áreas perimetradas, que incluían unos 180 puestos de venta. Eran el paseo de Gràcia, entre ronda Sant Pere y calle Aragó; paseo Lluís Companys; Jardinets de Gràcia; plaza Reial; plaza de Valdívia (Les Corts); plaza de la Vila (Gràcia); plaza de Sarrià (Sarrià); Jardines Centelles del Palau Macaya (Eixample); plaza Universitat; plaza Orfila (Sant Andreu) y el espacio entre la rambla y las calles Pallars, Llacuna y Pujades del Poblenou. Además, librerías y floristerías (unas 490) han podido poner un puesto delante de sus establecimientos.

 

Especial ha sido el reencuentro de los escritores con los lectores, a pesar de la ausencia de plumas internacionales. Han firmado en Barcelona, entre otros, Pilar Eyre, Javier Cercas, María Dueñas, Dolores Redondo, Eva García Sáenz de Urturi, Najat El Hachmi, Rafel Nadal, Jesús Carrasco, Sandra Barneda y Jaume Cabré. Asimismo, se han dejado ver profesionales de otros ámbitos que también han publicado libro, como los cocineros Hermanos Torres; los médicos y epidemiólogos Oriol Mitjà, Josep Maria Argimon y Jaume Padrós; el pianista James Rhodes; los condenados por el procés Raül Romeva, Quim Forn, Josep Rull y Jordi Turull, y los abogados Javier Melero y Gonzalo Boye.

La luz al final del túnel

 

Los escritores Xavier Bosch y María Dueñas han destacado que ya se ve la luz al final del túnel, mientras que Rafel Nadal ha añadido que está cerca el fin de la pesadilla. "Espero y deseo que este sea el último Sant Jordi atípico", ha declarado el secretario de Salud Pública, Josep Maria Argimon. Asimismo, James Rhodes ha valorado que Sant Jordi es "una de las cosas más impactantes de España", y la pregonera de la jornada, la escritora Irene Vallejo, ha dicho que es una fiesta "de todos".

No han faltado representantes políticos, como el teniente de alcalde de Barcelona Jaume Collboni (PSC); el presidente en funciones de la Generalitat, Pere Aragonès (ERC); la líder de los comuns, Jéssica Albiach; y la presidenta del Parlament, Laura Borràs (Junts), entre otras personalidades. A pesar de ellos, Sant Jordi ha vuelto a ser una jornada festiva en la capital catalana y en el resto de Cataluña.