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Uno de los 95 coches que participan en el Runball Rally de 2017 / CG

Los 'ricos locos de los coches caros' llegan a Barcelona

El Runball Rally desembarca con sus 95 coches customizados en la capital catalana tras pasar por seis países

5 min

Ya están aquí. Los ricos locos de los coches caros ya han llegado a Barcelona. Son los 95 participantes del Runball Rally, la carrera belga de coches customizados que se está disputando estos días desde Amberes (Bélgica) a Ibiza. El martes, los pilotos de los bólidos estacionaron sus máquinas en el hotel cinco estrellas gran lujo Grand Marina. Crónica Global los visitó al día siguiente, cuando algunos de ellos arrastraban su resaca tras una larga velada que se repartió entre la marina One Ocean Club y Opium Barcelona.

"Son las jornadas de descanso. Dos días en Barcelona para recuperar fuerzas y recomponerse tras un largo viaje", explicó a este medio Kevin, el organizador de la marcha de vehículos.

Pese a los excesos de la noche anterior, y a que estaban en sus dos días de tregua, los participantes en la Runball no quisieron perder comba. A mediodía pusieron rumbo a un conocido club de la zona alta de Barcelona. Lo hicieron en la furgoneta de estriptís de lujo que les ha acompañado durante todo el viaje.

Imágenes del Runball Rally en Barcelona

Pero esto, ¿de qué va?

Preguntado sobre su presencia allí, uno de los pilotos, que conduce bajo el seudónimo de Crazy Viper (la víbora loca), aclara las razones que lo llevan a recorrer Europa a toda velocidad en seis días. "Tienes que estar un poco loco. Loco por los coches deportivos, por la velocidad y la fiesta. Te tiene que faltar un poco de esto", señala mostrando su sien.

En efecto, la Runball Rally deja huella por allí donde pasa. El martes crearon una expectación inaudita en el lujoso puerto deportivo barcelonés. Un nutrido grupo de fans de los coches deportivos les persiguió hasta el hotel al día siguiente.

"¿Que si es caro participar? No. Hay coches de 50.000 euros a máquinas de medio millón. Es una carrera más humilde", defiende Kevin.

El hermano pequeño del Gumball 3.000

El estándar de humildad del organizador no es precisamente bajo. Dirige un cortejo de 95 vehículos que mezclan Maserati, Porsche, Volkswagen o los Nissan GT-R, la gama superalta de la marca automotriz nipona.

Hay más. "Este año no hay famosos. El año pasado tuvimos a una piloto de motociclismo y a algunos campeones del mundo del motor", aclara el directivo entre parrillas de Excel en los que figuran todos los coches (ver galería de fotos inferior).

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En defensa de este holandés amante de las velocidades de vértigo, hay que decir que el coste de participar no es exhorbitado. "De 1.795 euros a 2.190 euros por equipo, con un adelanto de 600", enumera otro de los pilotos.

Así, el Runball se estila como el hermano menor belga de la carrera Gumball 3.000, en la que participan multimillonarios con dinero para aburrir. "No somos tan caros como ellos", sonríe un participante.

A toda velocidad

Si bien es cierto que la carrera no es tan costosa, sí que genera encontronazos con la justicia. "No hemos tenido ningún problema con la policía de España, que me conste", descarta Kevin. "Acaban de multar a uno de ellos que había dejado su Lamborghini en un paso de ambulancias. Ha venido corriendo con un fajo de billetes y ha pagado la sanción", rectifica un empleado del hotel.

Hubo más. "El martes veníamos en comitiva por la autopista procedentes de Mónaco. Uno de nosotros se puso a 220 kilómetros por hora. Lo cazó un coche de mossos", explica otro de los pilotos.

Fue una de las últimas incidencias de los locos del Runball. Hoy pondrán rumbo a Denia (Alicante), donde embarcarán en un ferry con destino Ibiza. En la isla blanca se alojarán en el resort de Pachá, el Destino. "Cada día visitaremos un club distinto. Será divertido", avanza la Víbora Loca antes de montar en el furgón de las chicas ligeras de ropa.