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José María Ruiz-Mateos, acompañado por un policía / ARCHIVO

Ruiz-Mateos reconoció la ‘operación palanca’ para exculpar a sus hijos

El patriarca de la familia acudió a un notario para dar fe de que fue él quien promovió el plan para estafar a decenas de empresarios

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Fue el día 13 de febrero de 2013. En Madrid, frente al notario Antonio-Luis Reina Gutiérrez. José María Ruiz-Mateos Jiménez de Tejada reconoció con detalles y sin tapujo alguno ser el cerebro de la llamada operación palanca, una suerte de macroestafa a través de la simulación de contratos de compra de acciones minoritarias de una empresa para forzar el pago de los socios mayoritarios.

“La operación consistía en simular una compra de acciones o participaciones de la sociedad a los efectos de incrementar el precio de las mismas con el objetivo de que los socios mayoritarios picaran el anzuelo y por ello cobrar una comisión”.

Autoinculpación para proteger a la familia

Ruiz-Mateos realizó esa confesión dos años antes de morir. El fundador de Rumasa estaba inmerso ya entonces en diversos contenciosos judiciales bajo la acusación de estafa. En uno de ellos, el que se seguía contra él y el resto de gestores de Nueva Rumasa en el Juzgado de Instrucción 54 de Madrid, el llamado caso Gestesa, el controvertido empresario jerezano se vio acorralo por las evidencias y optó por la autoinculpación con el fin de liberar a sus hijos, directivos de la compañía, de las acusaciones del fiscal y del querellante.

El caso Gestesa es un caso paradigmático de eso que se ha dado en llamar operación palanca. Y con su confesión, Ruiz-Mateos liberaba de responsabilidad a su abogado de toda la vida, Joaquín Yvancos Muñiz, quien había sido acusado de ser el cerebro de la operación.

Comisión delictiva

Ruiz-Mateos reconoce que “en esa operación se cobró dos millones de euros de comisión por la simulación del contrato”.

En la actualidad, Nueva Rumasa se enfrenta a una treintena de querellas por esta macroestafa urdida por el clan Ruiz-Mateos.