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Rosa Peral en un paseo en bicicleta / CG

Rosa Peral vuelve a culpar a su examante del crimen y pide la absolución

La defensa remite un escrito en el que acusa a Albert López de estar "enfermizamente obsesionado" con la exagente de la Urbana

5 min

La agente de la Guardia Urbana Rosa Peral, sospechosa del asesinato de su novio, ha reclamado su absolución tras desmarcarse del crimen y vuelve a culpar de todo a su examante, Albert López, también del cuerpo policial.

La abogada de la defensa, Olga Arderiu, relata en su escrito de conclusiones provisionales que Peral y la víctima, Pedro R., emprendieron una relación y, tras dos meses, comenzaron a convivir juntos. Asegura que estaban muy enamorados y decididos a formar una familia: “Se prometieron, a la par que empezaron a intentar concebir un hijo”. No obstante, esto no fue bien recibido por su examante, que la amenazó a través de varios mensajes: "Nunca jamás te perdonare ni a ti ni a él y si algún día dejo de ser policía y me importa una mierda esta vida, ¡recuerda! ¡Esto no quedará así te lo aseguro!".

"Obsesión" con Peral

Esta no es la primera vez que Peral culpa a López del crimen. De hecho, anteriormente alertaba de la “maldad” que había visto en este. No obstante, en su escrito recalca que su examante “estaba tan enfermizamente obsesionado que incluso seguía teniendo colgado en su domicilio un cuadro de grandes dimensiones de Rosa con él y tenía un corcho en su habitación con fotos de Rosa, todas ellas antiguas; a pesar de que Rosa ya había decidido compartir el resto de su vida con Pedro y tener un hijo juntos; extremos que Albert nunca quiso tolerar".

Por todo ello, según la defensa de Rosa Peral, el 1 de mayo de 2017, Albert López se presentó en su casa de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) cuando estaban sus dos hijas menores --de 4 y 6 años-- y Pedro R. "ataviado con guantes y una braga y portando una mochila en el hombro, de la que sobresalía un palo". Obligó a Rosa Peral "a que le entregara su teléfono móvil, mostrándole que llevaba consigo su arma reglamentaria", y ella accedió, y actuó en todo momento atemorizada por que pudiera hacer daño a sus hijas.

Golpes muy fuertes

La detenida asegura que a continuación “escuchó muchos golpes muy fuertes” en el sótano, donde se encontraba la víctima, y que al cabo de una o dos horas vio a López en el patio con un hacha y salpicaduras de sangre.

La defensa de Peral sostiene que esta no pudo llamar a la policía porque López le había quitado el móvil, al tiempo que justifica que tardó unos días en denunciar el caso por el temor que le provocaban las amenazas hacia sus hijas. Es por este motivo que lo acompañó al pantano de Foix, donde, según su versión, su examente hizo explotar el coche de Pedro R. con su cuerpo dentro.

Carácter "violento y agresivo"

"No olvidemos que Rosa había patrullado durante años con Albert López y conocía perfectamente su carácter violento y agresivo. Así, la misma había podido ver personalmente cómo propiciaba palizas a ciudadanos", y le había escuchado vanagloriarse de haber quemado a un vagabundo o haber matado al mantero del caso de Montjuïc, casos que fueron archivados.

Así, la abogada de Peral pide su absolución y solo admite que su conducta pudo haber sido constitutiva de un delito de encubrimiento de un homicidio pero que "fue totalmente condicionado por la situación de miedo insuperable producido por Albert López". No lo ve así la Fiscalía que pide 25 años de prisión para la expareja de Pedro R. y otros 24 para López como coautores de un delito de asesinato con alevosía.