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Instalaciones de l'Escola Josep Maria de Sagarra en el barrio de Penitents de Barcelona

El riesgo de 150 escuelas catalanas de acabar en guetos

Los expertos señalan que es necesario un plan de choque para paliar una situación que concentra una alta inmigración en pocos centros

10.04.2018 00:00 h.
4 min

Periodo de inscripción en las escuelas. ¿Qué hacemos? ¿Qué padres asumen su responsabilidad, siendo conscientes de que pueden cambiar el futuro de un centro y de todos sus alumnos? De las 3.000 escuelas que hay en Cataluña, en 400 el alumnado no se identifica con la composición social del barrio o de la ciudad; pero en unas 150, el alto porcentaje de inmigración, sin apenas población autóctona, las deja en una grave situación. Pueden ser auténticos guetos que sean irrecuperables.

El círculo vicioso lleva a que muchos padres y madres ante colegios que les correspondería por la zona prefieran llevar a sus hijos a otros barrios. Los expertos, que elaboran estudios para la Fundació Jaume Bofill, advierten de que es necesario un plan de choque, y de que todo es poco para evitar la segregación escolar, uno de los problemas más acuciantes en el sistema educativo catalán.

Proyectos innovadores

Cada centro es un mundo y tiene especificaciones propias. El director de la Jaume Bofill, Ismael Palacín, señala que en esos 150 centros algunas medidas ya no son suficientes, como ofrecer puntos a las familias autóctonas que lleven a sus hijos a escuelas con alta inmigración.

La solución pasa por una implicación desde múltiples ángulos. El compromiso de los padres es necesario, pero es precisa también, se explica, la concreción de proyectos educativos innovadores que sepan atraer la atención y la confianza de familias de clases medias que entiendan que un proyecto común acaba beneficiando al conjunto de la sociedad.

Entidades culturales

Según Palacín, si existe un compromiso de las administraciones, constante, “en unos diez años se podría revertir la situación, dejando atrás la segregación escolar”.

¿Cómo? La Fundació Jaume Bofill, junto al Departamento de Ensenyament, la Diputació de Barcelona y el Consorci d’Educació de Barcelona han puesto en marcha el programa Magnet, para reducir los índices de segregación escolar. Lo que se hace es promover alianzas de esas escuelas e institutos con entidades culturales o científicas, como el Macba o CosmoCaixa.

Gana la sociedad catalana

Durante cuatro años se mantiene esa relación, con el objetivo de renovar el proyecto educativo. Después de una experiencia de cuatro años, desde que se acogieran cinco escuelas y cuatro institutos, ahora se promueve a nueve más, con el horizonte de vincular a 45 en 2020.

Escuelas como la Escola Samuntada de Sabadell, el instituto Moisès Broggi de Barcelona o la Escola Josep Maria de Sagarra, en el barrio de Penitents de Barcelona, han comenzado a tener resultados, con mejores balances académicos y una mayor entrada de alumnos autóctonos. Con ello, entiende la Jaume Bofill, y responsables de Ensenyament, como la directora general de Educación Infantil y Primaria, Carme Ortoll, mejora “toda la sociedad catalana”.