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Una de las residencias de ancianos de Cataluña durante la pandemia / EP

Las residencias asumen la autocrítica pero piden un cambio de modelo tras el Covid

Representantes del sector denuncian la falta de recursos que sufrieron durante la fase aguda de la pandemia

5 min

El sector de las residencias ha criticado el abandono que sufrieron durante la fase aguda de la pandemia por parte de las autoridades: "Estábamos solos". Así se ha expresado la presidenta de la Associació Catalana de Recursos Assistencials (Acra), Cinta Pascual, durante la comisión de investigación en el Parlament sobre la gestión de los geriátricos en los peores momentos de la pandemia.

Junto a Pascual, han presentado su testimonio ante los grupos parlamentarios el portavoz de la ONG Llars per Viure, Víctor Bayarri; la vicepresidenta de la Federació d'Entitats d'Assitència a la Tercera Edat (Feate), Assumpció Ros; y la directora general de la Fundación Edad&Vida, María José Abraham. Todos ellos han coincidido en que la falta de recursos y la imprevisibilidad de la pandemia han sido factores clave en el desarrollo de la crisis en las residencias y el alto volumen de víctimas entre sus usuarios.

Denuncian falta de medios

En este sentido, Pascual ha recordado que, durante la pandemia, las residencias y sus profesionales "no fueron considerados esenciales" por las administraciones públicas y que parte de las posteriores problemáticas se produjeron por el retraso en el envío de Equipos de Protección Individual (EPI) y test PCR en los centros.

Ha afirmado que los asilos no fueron prioritarios en el reparto de material y que a Acra se le incautó una importante compra de EPI. Asimismo,  aunque "nunca hubo ninguna directriz prohibiendo derivar ancianos a los hospitales", sí que hubo cribajes que descartaban el traslado de sus usuarios por ser mayores o tener pluripatologías.

Una señora en una de las residencias de ancianos de España / EP

 

 

Una señora en una de las residencias de ancianos de España / EP

Los sacrificios de la pandemia

Por su parte, Ros ha defendido el trabajo del sector en una situación difícil como la pandemia, y ha criticado la injusticia con la que la sociedad, los medios y las instituciones han tratado en ocasiones a los centros para la tercera edad: "No podemos decir que las residencias no valen y son una trampa. Las necesitamos y necesitamos que funcionen bien".

La vicepresidenta de Feate ha recordado que, ante el avance del virus y la falta de recursos, tuvieron que tomar la decisión de priorizar la atención sanitaria y la seguridad de los usuarios frente a la atención social y emocional: "Y esto nos ha sabido muy mal, porque sabemos que hemos tenido que privar a nuestros usuarios de cosas muy importantes", ha dicho.

Hacia un cambio de modelo

Bayarri ha pedido a los grupos políticos que hagan una "escucha activa a las personas mayores" y que se avance hacia un modelo que priorice la autonomía de los ancianos frente a la institucionalización que suponen, a menudo, los centros de la tercera edad. "No se trata de cargarse las residencias, sino de reformarlas", ha defendido el portavoz de Llars per Viure.

Por último, Abraham ha sostenido que "la mortalidad excesiva que se ha producido durante esta crisis entre la gente de más edad ha evidenciado una vez más una serie de problemas estructurales y sistémicos en los cuidados de larga durada y en el modelo residencial". "La excesiva fragmentación del sistema de salud imposibilita el objetivo de situar a la persona en el centro del sistema", ha concluido.

Autocrítica y mejoras

También ha habido espacio para la autocrítica por parte de los portavoces de las residencias. La vicepresidenta de Feate ha reconocido que "el modelo no está a la altura" y que durante la pandemia no se hizo todo bien, pero ha pedido mirar al futuro y evitar buscar culpables, adoptando tanto el sector como la sociedad y las instituciones una actitud de trabajo para mejorar el ámbito de la geriatría.

La presidenta de Acra ha concedido que durante la crisis se cometieron errores en el sector y que hay asilos que no han cumplido, pero ha afirmado que el coronavirus ha sido un hecho imprevisible que ha afectado a todo el mundo. "No hay un modelo en Europa que haya salido inmune a esta situación", ha asegurado.