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Récord de muertes en una residencia catalana: 60 mayores fallecidos

El geriátrico privado Matacàs, de Sant Adrià de Besòs, intervenido por el Govern, los Bomberos y desalojado entre quejas de las familias, que ven "abandono y opacidad"

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Una residencia de personas mayores de Barcelona ha marcado el triste récord de fallecimientos durante la pandemia del virus SARS-CoV-2. El geriátrico privado Matacàs, en Sant Adrià de Besòs, acumula 60 muertes durante el envite del Covid-19, aunque no todas ellas han podido ser confirmadas con test PCR. La cifra la aportan familiares. El centro rebaja internamente los decesos a 43 y el Ayuntamiento, a 36.

Según un comunicado interno al que ha podido acceder este medio, la Residencia Matacàs de Sant Adrià presentaba ya 43 fallecimientos el pasado 8 de abril, fecha de la última comunicación de la dirección del centro con las familias. Desde entonces, han pasado varias cosas. "Han empezado a hacer test a los residentes, se han llevado a algunos a otros centros y los Bomberos han intervenido con todo", explican las familias. Fuentes del cuerpo de efectivos antiincendios han confirmado una intervención "a gran escala" esta semana para desinfectar la Residencia Matacàs del patógeno. También habría habido desalojos de mayores. Y más muertes hasta las 60 que contabilizan los allegados de los residentes.

Silencio de la dirección

Preguntado por la cuestión, la dirección del equipamiento para mayores no ha contestado a los requerimientos informativos de este medio. No lo ha hecho tampoco la familia Clapés, que regenta una farmacia en el municipio de Sant Adrià y que son, según el Registro Mercantil, los propietarios de la residencia duramente golpeada por el microorganismo. En una carta interna a la que ha accedido Crónica Global, la gerencia aseguraba el 8 de abril que había 28 muertes con síntomas compatibles con Covid-19, 6 confirmadas con la enfermedad y otras nueve "con otras patologías".

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Carta interna de la Residencia Matacàs del 8 de abril, cuando ya contaban 43 mayores fallecidos desde el inicio de la pandemia / CG

Asimismo, la cúpula de la Residencia Matacàs aseguraba que habían encargado test a una empresa de Estados Unidos, y que habían empezado a sectorializar el centro con arreglo a los protocolos higiénico-sanitarios que están aplicando otros centros. Como ya ocurrió con la residencia DomusVi de Premià de Mar, esta instalación para ancianos se defendía también alegando que "no son un hospital ni un centro sociosanitario", por lo que están desprotegidos ante una pandemia de esta magnitud.

"Hay 60 muertos y han ocultado información"

Joaquín pone en cuestión todo el argumentario del centro. Su suegra, de 90 años, murió en la Residencia Matacàs a finales de marzo. "El certificado de defunción pone insuficiencia respiratoria, pero estamos seguros de que fue Covid-19", lamenta. Tiene más críticas. "Nos decían que mi familiar estaba bien, hasta que el 25 de marzo nos llaman y nos dicen: Su suegra esta muy mal", admite. Según él, la residencia trató de llevar a la usuaria al hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, Can Ruti, pero "no la trasladaron porque en el hospital decían que, para lo que podrían hacerle allí, ya estaba bien donde estaba". La mujer falleció a las pocas horas. De hecho, Joaquín está tan descontento con el trato de la residencia que ha publicado un vídeo en Youtube para denunciar al centro por opacidad, falta de información y "abandono" de los residentes. El vecino de Sant Adrià cuenta 60 muertes y no las 43 del centro, y menos aún las 36 que informa el Ayuntamiento.

Otra familiar que prefiere no revelar su nombre avisa de que su padre, de 96 años, también murió con coronavirus, en este caso el 1 de abril. "El lunes 30 de marzo pude verle por última vez, ya estaba con la respiración mal, sin avisarme nadie", reconoce. "El 31 por la mañana --continúa-- me llamaron para decirme que necesitaba oxígeno. Al mediodía llamé para hablar con el enfermero y ya me dijo que estaba muy mal y que lo habían sedado. Yo les dije que le dieran antibiótico. Me contestaron que ya se lo habían dado sin avisarme. Por la noche volví a llamar y me admitieron que el enfermero se había marchado a las ocho de la tarde, o sea que sanitarios por la noche no había", se queja. "El día 1 de abril ya me llamaron, aunque fue una gerocultora para darme la noticia. Mi padre estaba muerto", apostilla compungida.