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Efectivos de Mossos d'Esquadra y Guardia Urbana se han trasladado hasta la intersección entre Gran Via y Pau Claris donde se ha producido al robo del Rolex de 33.000 euros a unos turistas de Brunei / CG

El último golpe de los 'relojeros': roban un Rolex de 33.000 euros a un turista en la Gran Via

Los ladrones, uno a pie y otro en un patín eléctrico, han abordado a la víctima cuando se disponía a coger un taxi para dirigirse al aeropuerto

Sara Cid / Carlos Manzano
3 min

Los turistas internacionales vuelven a ser el blanco fácil para los ladrones. Los relojeros --cacos especialistas en hurtos de relojes de alta gama-- han vuelto a actuar, esta vez, en la Gran Via de Barcelona. Concretamente contra un grupo de visitantes que salía de su hotel en la intersección con Pau Claris, donde se disponían a coger un taxi hacia el aeropuerto para regresar a su casa tras unos días de vacaciones en la Ciudad Condal. Dos individuos, perfectamente coordinados, han arrancado al padre de familia, oriundo de Brunei, un Rolex valorado en 32.878 euros.

El matrimonio y las dos hijas abandonaban uno de los hoteles de la céntrica Gran Via barcelonesa. Alojamientos de alto standing en los que los propios conserjes, como en el Catalonia Passeig de Gràcia, aseguran, hastiados, que los robos a turistas son cada vez más recurrentes en la zona. “Estábamos delante del taxi, cargando el equipaje, cuando aparecieron dos jóvenes: uno caminando y otro en patinete”, relataba la esposa de la víctima. El que iba a pie fue el que arrancó de la muñeca el flamante Rolex de su marido y se lo entregó a su compinche, que huyó a toda velocidad en un patinete en dirección Universitat.

Uno de los ladrones, detenido

Los testigos de los hechos han relatado a Crónica Global que, tras escuchar los gritos de la víctima, han retenido a uno de los ladrones, “el que no llevaba el reloj”. Los viandantes lo han inmovilizado en el suelo hasta la llegada de los agentes, que lo han detenido. Hasta el lugar se han desplazado dos patrullas de los Mossos d’Esquadra –una de ellas de la secreta– y una de la Guardia Urbana de Barcelona, que ha tomado declaración a los presentes.

El hartazgo de los barceloneses ante los robos es evidente. Los viandantes lamentaban, en pequeños corrillos, que los turistas se lleven “esta imagen de la ciudad de Barcelona”. Uno de ellos, relataba a este medio que, recientemente, él mismo fue víctima de otro episodio similar. “Estaba escribiendo un mensaje en el móvil mientras caminaba por la calle cuando un chico, a bordo de un patinete eléctrico, me lo arrancó de las manos”, denunciaba.