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Boda de Julio Muñoz Ramonet y Carmen Villalonga, en San Sebastián, en 1946 / CG

La relectura del testamento de Muñoz Ramonet descoloca al Ayuntamiento de Barcelona

La herederas del famoso palacete de la calle Muntaner reclaman el control de la fundación que lleva su nombre cuyo patronato copa actualmente el censitario

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“Unter dem patronat von der stadt”.

El Ayuntamiento de Barcelona sustentó su argumentación jurídica para hacerse con el palacete y las 500 obras de arte de una de las fortunas más impresionantes del franquismo en esa frase que aparece en el testamento que el magnate Julio Muñoz Ramonet presentó en una notaria situada en el cantón alemán de Suiza pocos meses antes de morir.

Muñoz Ramonet fue una de las fortunas más importantes de la España franquista con negocios en el sector textil, inmobiliario, banquero y industrial. Murió hace 25 años en Suiza donde dejó, en custodia, su controvertido testamento.

Lectura con lupa

La traducción que hizo el ayuntamiento de ese documento notarial al equiparar la palabra alemana patronat con patronato fue el argumento jurídico que el consistorio esgrimió para reclamar el control, tutela y propiedad del patrimonio artístico e inmobiliario del industrial. Era evidente, según el ayuntamiento, que la voluntad de Muñoz Ramonet era la de ceder esos bienes a la ciudad. Y el Tribunal Supremo, en una sentencia de 2013, le dio la razón al consistorio.

Relectura precisa

Sin embargo, el tema no está zanjado y las herederas de magnate catalán no han enterrado el hacha de guerra. Las hijas del malogrado financiero disponen de unos estudios lingüísticos acreditados que desvirtúan el discurso hasta ahora utilizado por el ayuntamiento. Patronat, aseguran, quiere decir patrocinio, y no patronato, una palabra que indudablemente tiene connotaciones jurídicas y que se refiere al órgano de gestión de una fundación.

El ayuntamiento se apoyó en ello para reclamar la titularidad del patrimonio de Muñoz Ramonet y constituir una fundación que dirige y controla en absoluta mayoría desde la sentencia del Supremo que le dio la razón al consistorio.

Pero las cosas pueden cambiar. Patronato, en alemán, se traduce como schirmherrschaft.

No queda claro pues que el sentido que se dio al controvertido testamento (y que sirvió al ayuntamiento para controlar el palacete de la calle Muntaner) sea el correcto.

El notario da fe

De hecho, el notario ante el qué firmó el testamento el financiero catalán ha salido a escena en la línea de apoyar las tesis de las herederas. Romano Kunz ha facilitado a las descendientes un estudio en el que explica que, a su entender, en el contexto en el que se presentó dicho testamento y desde una pesspectiva jurídica los designios de Muñoz Ramonet hablaban de patrocinio o esponsorización.

Las herederas del industrial se han puesto en contacto con el consistorio que dirige Ada Colau para solicitar un replanteamiento amistoso y acordado del actual statu quo del órgano de gobierno de la fundación Muñoz Ramonet.

Las herederas desean presencia en este organismo y ofrecen al ayuntamiento la personación en el patronato a través de dos representantes, uno del distrito y otro del ámbito cultural, y un tercer representante de la Generalitat.

La familia quiere protagonismo

Fuentes jurídicas próximas a la familia Muñoz Ramonet han explicado a Crónica Global que la intención no es recuperar a título privado ni el palacete ni su contenido. Eso sí, afirman, como en otros casos que afectan a la gestión pública de propiedades históricas de hacendados o nobles, las herederas se reservarían la utilización de un espacio del palacete para uso familiar. El resto, estaría a disposición de la ciudad bajo la tutela de la fundación pero con distinto patronato. El ayuntamiento, consultado por este medio, señala a través de un portavoz autorizado que “lo que tiene que hacer la familia es dar cumplimiento de una vez al mandato judicial y retornar los cuadros que aun están en su poder. Han de retornar las obras de arte, entre otras cosas, para satisfacer la voluntad del difunto de que el palacete y su colección de arte fuera a parar a la ciudad”.

 El Ayuntamiento de Barcelona recuerda que la familia Muñoz Ramonet ya ha agotado la vía judicial.